perfidia
en ese instante éramos
una balandra perdida en el océano
dos sombras que se miran en la ausencia
cuánta tempestad después de una perfidia
cuántas palabras como dardos en otoño
y quedaste ahí
entre tantas letras
paso a paso
adagio
como zumban tus notas
néctar de abismos en mi lecho
azorado corazón que se estremece
rompes el silencio en la exacta soledad
al tocar los nudos de mis miedos
espera
hombre
me quieres habitar sin danza
espera
por favor
espera
incertidumbre del tiempo
virgen es el paisaje en el límite