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Sol ha sido

A mi abuelo Pedro Velásquez

I

Aquel sol incrustado
En las raíces de tu árbol

                              Ha muerto

Rostro de las hojas marchitas

Sublimado está
      El pantano en tu cuerpo
              La redención de los sapos

En tu roca la nebulosa

 

II

Un sol con arrugas,
pide salvación
Hallándose en la gloria

 

III

Ya no eres estrella
sino sol, que jamás
                      será del Aire

Los cardúmenes y las parvadas
viven en tu alma
El espacio que muere al nacer
no te petrifica
porque tu granizo cósmico
se encuentra en la nada

 

IV

El eco de las flores
se revela en tu cielo

Siendo lágrima
                    Lloraste

Tuviste necesidad
de ausencia inmortal

 

V

Los recuerdos
 no están enterrados
son tristezas
        que sonríen
en ausencia de alegría

 

Do-re-mi-fa-SOL-a-si-do
VI

Sol-Al-Lado
Sol-Alado
Sol-Dado
Solado
Solo
Sol.

 

VII

Sol-Alma
Sol-Anda
Solada
Sola
Al sol.

 

VIII

Armazón
Sola,
Alma-Sol.

 

IX

Ámalos
Ama
Sol ama.

 

X

Sol-Era
Soledad
Sol-Edad.

 

XI

Él, sol es.
Se fue
Soles.

 

XII

Lo sé
Sol
el ser.

 

XIII

Sol Oído
Sol-Ido
Solidó.

 

XIV

La hora,
Sol llora
Sol ora.

 

XV

Solloza
Loza
Al sol.

 

XVI

Sol en las olas,
 Solas.

 


 

Un colibrí atrapado entre paredes
atropella la luz de una lámpara

Los sentidos distorsionados

Sus lágrimas dedicadas
a la nostalgia de un cielo verde

Todo tan estático
excepto su abismo
y la ventana tan cerca siendo del viento.

 


 

Abordo el tren
Y la imagen de los rieles vacios
Me aborda el pensamiento

Esa mariposa
que posa sólo para mí
en una piedra entre las vías

Ambas nos preguntamos
¿Por qué?

Era un milagro
y nadie lo notaba

 


 

Existen párpados
que guardan hielos de girasoles
y parecen estar muertos

Pero sus sueños se escurren
en la verticalidad del horizonte
Párpados que simplemente
disfrutan del letargo
sin quedarse dormidos.

 


 

Pernoctan aquellas gotas
que cayeron de las lunas
tendidas en las cuerdas

Diluyen el tacto
para recogerse en sí mismas
y todos los cuerpos
vaporizan.