Especial
El 6 de marzo de 1927 nació Gabriel García Márquez en una casona de Aracataca
85 años del gran patriarca

Gabriel García Márquez

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Lo más grande que se dio en la literatura universal, el mismo año en que nació García Márquez, fue la llamada Generación del 27, un grupo de escritores españoles que coincidió en similar período de tiempo, y entre quienes se destaca el poeta Vicente Aleixandre, quien obtuvo, al igual que el mago de Aracataca, el Premio Nobel de literatura.

Se trata de la primera coincidencia de las centenares que habrían de rondar al autor de Cien años de soledad a lo largo de una vida que comenzó a transformarse en mito viviente en aquel momento que el fallecido autor de Santa Evita, Tomás Eloy Martínez, describió —luego de la entrada de Gabo a un teatro de Buenos Aires, meses después de la publicación de su más famosa obra— de la siguiente manera:

La sala estaba en penumbras, pero a ellos, no sé por qué, un reflector les seguía los pasos. Iban a sentarse cuando alguien, un desconocido, gritó “¡Bravo!”, y prorrumpió en aplausos. Una mujer le hizo coro: “Por su novela”, dijo. La sala entera se puso de pie. En ese preciso instante vi que la fama bajaba del cielo, envuelta en un deslumbrador aleteo de sábanas, como Remedios, la bella, y dejaba caer sobre García Márquez uno de esos vientos de luz que son inmunes a los años.1

Muchos investigadores realizaron sus mejores esfuerzos para escribir sobre los distintos nacimientos de García Márquez, los cuales van más allá de la fecha exacta en que fue parido en Aracataca por Luisa Santiaga Márquez mientras el padre, Eligio García, rumiaba su rabia en Riohacha, de donde eran oriundos Nicolás Márquez y Tranquilina Iguarán, abuelos del escritor.

Así, el cuentista antioqueño Dasso Saldívar, en su texto El viaje a la semilla, después de referir el desafío en que el abuelo Nicolás mata a Medardo Pacheco el 19 de octubre de 1908, escribe:

Podemos convenir que en aquel lugar y en esta fecha empieza la biografía de Gabriel García Márquez, diecinueve años antes de su nacimiento, pues lo ocurrido durante ese día por la tarde en Barrancas, va a prefigurar la suerte personal y literaria del escritor: no sólo permitirá que sus padres se conozcan dieciséis años más tarde, sino que es también la causa lejana de que García Márquez se quede a vivir hasta los diez años con sus abuelos en la casa grande y fantasmal de Aracataca, el hecho más importante para el futuro novelista.2

 

Casa de Riohacha donde fue concebido Gabriel García Márquez. Fotografía: cortesía del diario “El Heraldo”, de Barranquilla
En esta casa de Riohacha fue concebido el autor de Cien años de soledad. Fotografía: cortesía del diario El Heraldo, de Barranquilla.

La otra casa

Gabriel García Márquez, el hijo del telegrafista, nació el 6 de marzo de 1927, tal como aparece registrado en su partida de bautismo que, probablemente, el escritor peruano y Premio Nobel, Mario Vargas Llosa, no alcanzó a conocer, pues en su monumental biografía, Historia de un deicidio, afirma que fue el 6 de marzo de 1928.3

Lo anterior, aguijoneado por el mismo escritor que se encargó de pregonar la equivocada fecha durante algún tiempo, contribuyó a que en muchos textos y en sitios web aún aparezca 1928 como el año de su nacimiento. El alcance de la gloria y su eternización en la realidad-real y en la realidad ficticia han permitido el esclarecimiento de los misterios, la rectificación de los errores biográficos y el desenredo de esa telaraña genealógica que durante casi toda la vida ha acompañado al cumplimentado.

El día de su cumpleaños, 6 de marzo, y días posteriores, muchos coincidirán en que han transcurrido cinco años de aquel 2007 en Cartagena de Indias (Colombia), donde el escritor celebró sus 80 años de vida, los 40 de la publicación de Cien años de soledad y los 25 de la obtención del premio Nobel con un discurso pronunciado en medio de la realización del IV Congreso Internacional de la Lengua Española y el cual matizó con las siguientes palabras:

Nunca he hecho otra cosa que escribir historias para hacer más feliz la vida a un lector inexistente sin más arsenal que dos dedos y 28 letras del alfabeto... Ni en el más delirante de mis sueños, en los días en que escribía Cien años de soledad, llegué a imaginar que podría asistir a este acto.4

Pero pocos sabrán en el mundo que todo comenzó en una casa de Riohacha ubicada en la calle 3, Nº 5-27, habitada hoy por Amalfi Márquez Urbina, hija de Efraín Márquez Iguarán, pariente cercano de los ascendientes del Nobel.

A esa casa, que aún conserva en su patio las trinitarias, los helechos y las palmeras de tiempos remotos, arribaron Eligio García y Luisa Santiaga Márquez la tarde del 12 de junio de 1926, después de un silencioso matrimonio celebrado días antes en la catedral de Santa Marta.

Ricardo Márquez Iguarán, nieto de Francisco Márquez Mejía, primo carnal de Luisa Santiaga, me cuenta en la Avenida Primera de Riohacha que ella llegó con su esposo y se instalaron durante 15 días en el cuarto matrimonial de aquella casona. Más tarde se mudaron a una vivienda más cómoda ubicada en la Carrera 6 con Tercera. Luisa llevaba en su vientre el primero de los doce hijos que nacería en Aracataca. El mismo García Márquez lo recuerda así:

Fue así y allí donde nació el primero de siete varones y cuatro mujeres, el domingo 6 de marzo de 1927, a las nueve de la mañana y con un aguacero torrencial fuera de estación, mientras el cielo de Tauro se alzaba en el horizonte. Estaba a punto de ser estrangulado por el cordón umbilical, pues la partera de la familia, Santos Villero, perdió el dominio de su arte en el peor momento. Pero más aun lo perdió la tía Francisca, que corrió hasta la puerta de la calle dando alaridos de incendio:

—¡Varón! ¡Varón! —y enseguida, como tocando a rebato—: ¡Ron, que se ahoga!5

 

Los recuerdos

Luisa Santiaga Márquez Iguarán (a la derecha), madre de Gabriel García Márquez, y Temilda Brugés

Luisa Santiaga Márquez Iguarán (a la derecha), madre de Gabriel García Márquez, junto a la vecina Temilda Brugés, quien hoy cuenta con 85 años de edad.

El escritor Víctor Bravo Mendoza me explica, con precisión de relojero, el itinerario de Gabriel García Márquez desde el momento en que fue concebido, en la primera noche de bodas, en la casa de la calle 3, de Riohacha. Después se explaya a través de un recorrido por los orígenes maternos del Nobel, su herencia cultural guajira y hasta su itinerario guajírico garciamarquiano.

“Todo lo que te he dicho está en mi libro. No es cierto, como dicen algunos despistados, que Gabo nació en Riohacha. Luisa Santiaga volvió a Aracataca con ocho meses de embarazo. Aquí fue engendrado, que es distinto. Casi nace entre nosotros”, afirma.6

Unos recuerdos distintos tiene Temilda Brugés de Brito, una anciana de 84 años que ha vivido siempre frente a la casa donde pernoctaron Eligio y Luisa Santiaga en 1926 y donde vivieron, lustros después, Jaime García Márquez, hermano de Gabo, y el citado Ricardo Márquez.

Temilda explica que Rita Iguarán, abuela de Amalfi, y esposa de Francisco Márquez, dueño de la casa en ese entonces, facilitó la habitación más grande en la que la cama doble donde durmieron los padres del Nobel ocupaba el mayor espacio. A duras penas cabía el tocador —de roble y gavetas grandes— en el que todos los días se acicalaba la recién desposada Luisa. Hoy, aquel tocador de tres espejos está en la casa de Temilda, cuyos padres compraron a bajo costo.

El 16 y 17 de diciembre de 1983 arribó a Riohacha el flamante Premio Nobel de Literatura, galardón que había recibido un año antes. Realizó algunas diligencias y después quiso conocer la casa donde había sido engendrado “con la excelente puntería de Eligio”, pero siguió de largo. Tal vez porque la nostalgia lo sacudió en aquel instante, o posiblemente quiso quedarse con la imagen que prefiguró cuando sus padres le contaron aquel episodio.

Dos días después de la visita a Riohacha partió en una goleta a Aracataca con la intención de alborotar las remembranzas en medio de aquella casa donde había nacido y que Gerald Martin describe como tres construcciones distintas de madera con algunos muros de adobe y piso de cemento escobillado.7

Gabo había estado en su pueblo, junto a su madre, a finales de marzo de 1952, y aquellos recuerdos serían definitivos para su carrera de escritor. Pero en el 83 no quiso llegar nuevamente a la casa, pues su enojo lo impidió: al avanzar en el automóvil por la entrada a Aracataca vio, a lado y lado de la vía, niños ondeando banderitas en medio de un calor atroz, el mismo que, según describe en La cándida Eréndira, obligaba a que los chivos se suicidaran. Entonces dijo: “Esto es infame. No pueden hacer esto. Y menos para recibir a un simple huevón como yo”. ¡Feliz cumpleaños, Gabo!

 

Notas

  1. Tomado del libro ...Para que mis amigos me quieran más..., selección y prólogo de Juan Gustavo Cobo Borda, Bogotá, Siglo del Hombre Editores, 1992.
  2. García Márquez. El viaje a la semilla. La biografía. Dasso Saldívar. Alfaguara, 1997, páginas 27-28.
  3. Escribe Vargas Llosa: “El niño nació el 6 de marzo de 1928 y le pusieron Gabriel José”. García Márquez: Historia de un deicidio. Monte Ávila Editores, C. A. Impresiones Barcelona-Caracas, 1971, página 14.
  4. Discurso de García Márquez pronunciado el lunes 26 de marzo en Cartagena en el acto de homenaje con que se inauguró en Cartagena el IV Congreso de la Lengua Española.
  5. Gabriel García Márquez. Vivir para contarla. Editorial Norma, 2002, páginas 76-77.
  6. La Guajira en la obra de Gabriel García Márquez. Víctor Bravo Mendoza, Ícono Editorial, 2009.
  7. Gabriel García Márquez. Una vida. Gerald Martin. Random House Mondadori. Primera edición, octubre de 2009. Páginas 58-59.