El sexo es una categoría política.
Kate Millet
En su cama de hojas
La humedad se debate
sobre un talismán
(en esta habitación
son un punto
donde confluyen todas
las exhalaciones)
ya no son para nadie
Si brillan
es luz que no comentarán
Renacen
en pleno goce
como lirios entre cardos
contra el mal
protegidos
Pensando boca arriba
Eliminan sus voces
se miran
hacia otras situaciones
Excluyen
la envidia
persistente
a ese lado feliz
Más que hablar
ambicionan
repetir el espasmo
la arremetida
No habrá sonidos
decretan
Ser algo extraño
flores en el infierno
cercanos
al desahogo
Saltando por los montes
Esa mezcla
se asoma para morder
porque los dientes vienen desde el centro
En el origen de estas formas
está el esqueleto
lo que sostiene
Abren la boca
y apenas se dan cuenta
de aquellos sin sueños
los otros
egoístas
en la búsqueda
hacia lo que no es
líquido
A bailar
aquí solitos dicen
entre fuego y tierra
Después de estar adentro
Entréme donde no supe,
y quédeme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.
Juan de Yepes
En este momento
de reconciliación con el mundo
se quisiera ser una luz brevísima
Dibujando la rectitud
del no hacer
Para evitar que los llamen locos
serán
puro conjuro
Subiendo desde el desierto
al trueno
desmoronándose
Por montes y riberas
Tocar sólo una parte
columna de humo
perfumada de mirra
Con las ganas a la manera
de los años noventa
Siglo XX
(ataque cardiaco de la modernidad
dicen algunos)
Allí es cuando surge
la división
los de estas máscaras
los inútiles
y algún lector que no quisiera
sólo estar
como visitante
en el punto
donde
las manos rebosan
encontrándose
En nada
Bueno, ¿pero usted me puede precisar
el caso de un hombre que no crea
absolutamente en nada, que haga poesía?
Lezama Lima
Por ella es esta reverencia
a veces árida
a veces tierna
todo
por creer
en el encuentro
Que se rindan los otros
los sin amor
amenazando
en orden
a la esfera
desmesurada
realidad
con ropa
Oscuridad de un alma que se encuentra con otra
Los otros no perdonan
Te lanzan a la cárcel de letras
sólo por robar un pan
sin luz
Asunto ya desconocido
para los que perdidos
en el regazo
utilizan el cuerpo
como puente
a la diáspora
del sí mismo
en cerro del incienso
En el ameno huerto deseado
El pesimismo debe estar
en otro lugar
morada de leones
Aquí entrar
es como un vaso limpio
cuando al fin se llega
el ojo no bebe agua
le da un estilo
a las ganas
de vivir
contra
hechiceros y marinos
a punto de cubrirse
Crecer al sur de la escritura siempre al sur
Ganar carne
alimentarse bien
levantándose todos los días
a ver el sol
Donde no existe
este acto
se comen ellos mismos
En cambio
si surge
el dar impreciso
de los penitentes
no importa si agradecen
gotea
clavo de olor
de aquellos que se agradan
que dicen sí
cuando se transparentan
Con llama que consume
Que su cuerpo pese sobre el mío
y haga dulce
la entrada al fuego.
Miyó Vestrini
Y ahora
vislumbra su llegada
quedándose en lo que hace
Hay mucha
cavidad por llenar
La ternura
es el límite
se abre
a una explicación
interminable
En alguna parte
por decir algo
en Kansas City
se preguntan
¿dónde se aprende
a rebosar?
y no lo buscan
Viendo por la ventana diminuta
Ni las hormigas
atacando para opacar el ritmo
ni el viento cerrando las ventanas
detiene el crecimiento
La fuerza está
en la obligación de respirar
En la audacia
de no oír el canto
de las plantas
sino el trajinar
del calor
y la marea
en esta habitación
Descubrir
Variar no es un punto
que llega y se repite
se levanta como agua
Es sonar bajo la tierra
no un idioma
sino el gesto
Desde los espejos
alguien hace señas
y no somos esos
los que allí se abren
con reflejos de púrpura
enseñando lo crudo
Dos se arropan con la sección de tiras cómicas
Hablaré con parábolas dijo
y para resucitar
quien comentaba el pasaje
prefirió el silencio
y las cosas que estaban ocultas
La lámpara alumbraba
no sólo esta calle o cuarto universal
también
en otros donde
las voces parecían
ampararse con una sentencia:
el amor constante
es posible
sentir el destello
Ese reino entre el follaje
es un tesoro escondido piensan
es perla
y red de brazos
casi se alcanzan
Cuando vienen del sueño
De nuevo “presos”
Llegan y comienzan a caer
paredes
piedra
muros antiguos
madera
telas portuguesas
animales disecados
Sus carnes
capturadas
apenas se ven
forman un espacio vivo
y podrían emerger
con voz plena
decir
temibles como un ejército
lo que muriendo
se edifica
La trinchera
Este es el recinto del iceberg
su centro quema
Los que no entran
en este círculo es
porque
no tienen un espejo
Se peinan intranquilos
por el dolor
de no verse
no tienen
en sus manos
la marca del hierro
el rojo vivo
de la palabra
suena
Con la presencia y la figura
Un alacrán
asume la aventura de estar
sobre sus pieles (el bazar)
Detrás de sus ponzoñas
hay un veredicto
hacia adentro
aquel invertebrado
vende y compra
viajes en alta mar
Allí se es deseo
miedo y un color tenue
sube del desierto
Salmo para la inexistencia del gran abrazo
Pezón rosado no se puede decir
en voz alta y allí se debe inventar
dos gavilanes parten
no se ven
no se conocen
dardos de fuego son
La idea se ancla
y otra
sobre culebras-vulvas-orificios
el mismo día
toma su lugar
Buscar y volver
sobre imágenes
apartándose
(aquéllos casi sin sexo)
clases sociales irredentas
bestias necias separando lo público
de la humedad
Despedida después de un lago
Vivir elevándose
buscando en el espacio
escarcha
sangre iluminada como roce
alas hacia el oeste
diamantes rojos
flechas de fuego
el dolor como hielo
no ahogarán lo abierto
lo de nunca
rendirse y esperar
una forma de promesa
sin repetirse