Es de esas amigas entrañables que aunque hace mucho que no nos vemos, el cariño no varía. Aunque nuestra amistad es bien particular pues cuando vivía acá en Venezuela no era tan estrecha nuestra relación, ahora y gracias a la magia de Internet nos hemos vuelto mucho más cercanas. Hablar de Raquel Martín Gómez no me resulta tan fácil. Lo único que se me ocurre para describirla es decir que es una mujer dedicada a sentir y vivir la vida, desde su detalle más pequeño hasta los grandes acontecimientos. Dice de sí: “creo que soy una persona abierta, curiosa, impulsiva, buena amiga y cariñosa” y nosotros le agregaríamos leal y consecuente.
Raquel, como ella misma lo dice, nació en un lugar de La Mancha y a Venezuela llegó a la tierna e impresionable edad de quince años, para ese entonces ya escribía poesía. En 1990 obtiene una mención en el concurso de Poesía “Carlos Rodríguez Ferrara” del taller Mucuglifo de Mérida y Gonzalo Fragui fue su Cicerón. Luego en 1992 el Iufront le otorga el 1r Premio de su Concurso de Poesía, en 1995 le dieron una mención de honor en el Concurso de Poesía de la Dirección de Cultura y Bellas Artes del Estado Táchira y en 1999 obtuvo otra Mención en la “Bienal Juan Beroes”. Tiene dos libros editados: Los espejos por dentro y Tierra de ámbar, el primero con El Árbol Editores.
Es, junto con Chucho, Felipe Restrepo y Alberto Chacón, cofundadora de Nadie Nos Edita Editores. De esa época y de ese proyecto dice: “Tengo un buen recuerdo de esa tarde en que bautizamos los libros de Felipe y Chucho en la sede de Banfoandes, había mucha ingenuidad por mi parte en ese proyecto. Más que reconocimiento yo buscaba que nos respetasen. Muchos jóvenes escritores y poetas sentían la necesidad de tener un hueco en el espacio cultural del estado Táchira, y criticábamos que no había lugar para los poetas emergentes. Nunca me sentí excluida porque nunca toqué a la puerta de los grupos de escritores, había participado en varios certámenes de poesía y había obtenido reconocimiento, sólo deseaba que se detuvieran a escucharnos. No me había involucrado en un grupo porque mi trabajo poético era muy solitario, pero ese encuentro me dio la oportunidad de participar y reconocerme en la poesía de otras personas. A mi parecer lo que en principio fue un acto de ruptura con lo ya establecido, se convirtió en un simulacro por alcanzar las mismas glorias que los poetas a los que criticábamos. Obtuvimos respuesta de esa vieja guardia de escritores, el alboroto llegó hasta Caracas y se interesaron en nuestra editorial. Nos prestaron atención y por mi parte obtuve una bolsa de trabajo del Conac. Luego Felipe dejó la editorial y mas tarde lo hice yo al regresar a España, aunque antes ya me había alejado. He cambiado como cambiamos todos, el proyecto de Nadie Nos Edita ha tomado otro rumbo, al igual que la revista Sujeto Almado. Sin quitarle valor al esfuerzo y tesón de Chucho, creo que no se puede liderar un proyecto sin contar con los demás miembros que lo han apoyado, por lo tanto, como puedes ver, todo lo acontecido me ha ayudado a ver estos sueños desde una perspectiva más real”.
En cuanto a que si la poesía está en crisis o no, como género dice que si medimos todo por la cantidad de libros publicados o por la cantidad de poetas que se reúnen en torno a un evento, a menudo sentimos que deberíamos ser más poetas y hacer más poesía. Pero lo cierto es que la poesía no significa vender libros ni hacer reuniones anuales. La poesía se encuentra potencialmente en todo cuanto hacemos a diario, sólo que no nos detenemos a observarlo. Restringimos la poesía como tantas otras cosas a lo material, a las reseñas de las revistas o periódicos, a un marco predeterminado, la poesía es la vida misma, cuando te encuentras en armonía con lo que te rodea y fluyes..No está de acuerdo con eso que muchos afirman que la poesía es coto de una élite, algunos han querido hacer de la literatura un estatus. Y cada vez con más frecuencia vemos cómo personas que no son lo que suelen llamar intelectuales, escriben verdaderas obras de arte, porque son personas autenticas, que no necesitan tantos enquistados para ponerse en contacto consigo mismas y realizar un acto creativo como es la poesía.
“A mí particularmente me asaltan las palabras no importa dónde esté, algunas veces no puedo sentarme en ese mismo instante a escribir, por lo tanto anoto las frases y luego vuelvo a ellas. Por un lado escribir todos los días te da una especie de organización que abona el terreno para entrar en ese estado de gracia que es la escritura, y por otra parte cuando viene la musa o la frase que nos gusta nacen poemas que ya de por sí son perfectos en su forma y contenido, eso es lo que me sucede”. Una poeta que no quiere ser intelectual ni lo pretende, piensa que ser intelectual es acumular conocimientos, es como coleccionar cosas. Repites frases de otros, tienes teorías ajenas y te ciñes a conceptos. Prefiere ser inteligente y hacer sus propias valoraciones, buscar, equivocarse, probar de nuevo. Siente que hemos confundido la inteligencia natural, que es algo verdadero y fresco, con el intelecto que es algo artificial y condicionado. Por todo esto es que cada vez se desprende más de los conocimientos preestablecidos y por tanto se encuentra más a sí misma. A menudo el estar baja de ánimo ha sido estimulante para escribir, aunque pareciera que no hay algo que realmente la desmotive para escribir, no obstante pasa por períodos en los que no escribe, antes se sentía mal por ello, ahora ha entendido que todo el tiempo no puede estar produciendo, también necesita disfrutar de lo que ha escrito, guardarlo, dejarlo reposar y luego mostrarlo, en ese período se llena pues al escribir se vierte.
Esta sensible mujer es la mayor de cinco hermanos, describe a su familia como un poco loca, donde todos son un poco artistas, tocan algún instrumento de oído, escriben, pintan, todo con el solo propósito de pasarlo bien. El recuerdo que tiene de su infancia está plagado de viajes, su infancia transcurrió muy normal como cualquier niña, hacia teatro y bailes junto a sus compañeras de clase en la Casa de la Cultura de su ciudad. Su primera pasión artística fue precisamente el baile, es su verdadero hacer: “Me dediqué a bailar y fundamos el Grupo de Coros y Danzas ‘Virgen de Gracia’, es un grupo de folklore manchego que aún existe, fue muy enriquecedor, aprendí mucho de la cultura popular de mi tierra y de otras regiones de España. Aunque yo lo que quería ser era bailarina de ballet clásico, lo intenté en algunas ocasiones, pero tenía un compromiso previo con el grupo folklórico y lo aplacé demasiado tiempo”.
Con el transcurrir del tiempo se afianza cada vez más en ella el deseo de vivir naturalmente, de allí viene que el lugar de sus sueños sea un mundo sin contaminación, un volver a la naturaleza. Un mundo sin guerras ni violencias ya que opina que nuestro estado natural es la felicidad y estamos empeñados en fastidiarlo todo. Y en esta onda de volver a lo básico del ser humano es por lo que actualmente está dedicada por completo a su hijo Arnau, de tan sólo veinte meses de edad: “El trabajo de una madre que puede permitirse estar todo el día cuidando de su hijo es un lujo. Los niños aprenden por instantes cosas nuevas y tú eres testigo de todo cuanto hacen”. De hecho su filosofía de vida es disfrutar cada instante que vive, pues vivir el momento presente es la mejor manera de hacerlo. Claro que esto no quiere decir que a menudo no se sumerja en el pasado o se proyecte en el futuro. Hace tiempo que se acostumbró a no hacer planes, porque a menudo esto se vuelve un circunscribirse a cumplirlos a toda costa y puede ser que los proyectos no fluyan de la misma manera que esperamos, entonces se pierde lo que verdaderamente importa que es la realidad del momento que se vive. Aunque próximamente hará un viaje por Londres y a mediano plazo piensa instalarse a vivir cerca del mar.
Místicamente hablando dice sentirse cercana a Oriente en su filosofía de vida, tanto así que recurre a la medicina china cuando encuentra algún malestar físico. Cree que formamos un todo inseparable y que somos como semillas que necesitan florecer y ninguna se parece a otra: “No creo que necesitemos religiones, cada quien hace su camino, hay tantos caminos como personas. En nuestra esencia somos perfectos y no creo en la culpa y el pecado. Creo que existe un principio masculino y otro femenino, Dios y Diosa. Aprender de otras religiones y culturas ha hecho que tenga más comprensión. Mi religión soy yo misma.”. Del amor cree que en su estado más puro no lo conocemos o sólo tenemos atisbos de él. El verdadero amor es incondicional, pero esa misma naturaleza hace que sea respeto, comprensión y apoyo: “He conocido el amor de los amigos, que es perfecto. El amor de pareja es la entrega total. Cuando he fracasado, tarde o temprano he dado gracias, porque no era el hombre adecuado. Soy afortunada, comparto mi vida con una persona con la que a veces no necesito ni hablar porque tenemos hasta telepatía, nos complementamos y tenemos la misma escala de valores”.
Esta es Raquel, una sensible y profunda poeta que definitivamente está decidida a disfrutar y vivir hasta sus últimas consecuencias, la sorprendente aventura que resulta la vida.