Letralia, Tierra de Letras - Edición Nº 3, del 17 de junio de 1996

Las letras de la Tierra de Letras

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Los personajes exiliados de Efrén Barazarte

Efrén Barazarte

(Nota del editor: A continuación presentamos tres relatos de Efrén Barazarte, publicados en su libro "Personajes de exilio", mención honorífica en Narrativa en la edición de 1991 de la Bienal José Rafael Pocaterra. El libro fue publicado por la Coordinación de Literatura de la Secretaría de Cultura del estado Aragua, Venezuela, en 1995).

Retorno

Estoy otra vez en este laberinto de líneas negras. Tengo sed y busco cualquier sitio que acepte mi papel de moneda de mil ochocientos cincuenta y ocho. Vengo de otro relato y aprovecho que él duerme para que no escriba nuevamente que soy un simple leñador pintado en un retrato, como un adorno de una cantina más de California, mientras va narrando a la tarde envuelta en dinamita robo de banco Sherry mesonera pistolero persecución de siempre.

El dueño de un restaurant cercano reconoce mi dinero. Extiende de su ancha mano una pistola calibre treinta y ocho. Luego pronuncia unas palabras que no entiendo (porque sólo sé de montañas y bosques) y dispara en mi frente. En ese momento se despierta el narrador, que soñó recibir un balazo. Se despierta y mira entre su cuarto, el saludo mío en un cuadro que cuelga en la pared.


La historia inconclusa

Samuel tenía varios años viviendo en una isla abandonada (o en una isla no aparente en los libros de geografía de la época), cuando sobrevivió del naufragio el único ejemplar que pudo salvar —libro leído con avidez durante sus veladas— fue el libro de Robinson Crusoe.

Todas las tardes, Samuel pensaba en construir no una sencilla cabaña como su homónimo Crusoe, sino en edificar una gran ciudad para el disfrute de los turistas, universitarios y periodistas que habrían de visitarlo. Mas no fue así, no sabía construir nada.

Una tarde, Samuel caminaba por la orilla de la playa. Miraba las palmeras e imaginaba que ellas le miraban con lástima. Seguía pensando en la soledad de Robinson y sentía compasión por él. La caminata lo agotó hasta caer exhausto en la arena. Supuso tener sueño y quedarse dormido, tal vez —se decía— me darán muerte de inmediato un grupo de caníbales, aquellos que viven del otro lado de la isla, pero él tenía la certidumbre de vivir otra historia ajena a sus deseos.

Cuando comenzó a escribir su diario personal, una gigantesca página de un libro que no ha leído nunca comenzó a perseguirle. Y no pudo escaparse. Iba a comenzar a escribir la historia de ese libro.


Preposiciones para escribir un cuento

Un libro de una sola página infinita. Una página de una sola palabra. Un personaje que no se sabe. Un lector de los espacios entre cada palabra. Una historia que deje la sustancia en la primera línea que es la última. Un horizonte donde se pueda ver el horizonte del relato. Un sentido del goce al repetir una palabra. Un personaje que se toma un café con el autor y le amenaza que si no maneja la historia coherentemente, amotinará a todos los personajes del cuento —incluyendo al mismo narrador— y creará El Sindicato Unico de Personajes del Cuento Fantástico y Afines. Un olvido de todas las propuestas. Una invitación a dejar esta página.


       


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Depósito Legal: pp199602AR26 • ISSN: 1856-7983