Noticias
Falleció el reconocido escritor cubano Antonio Benítez Rojo
¡Comparte este contenido! Compartir en Facebook Compartir en X Compartir en WhatsApp Enviar por correo

El escritor y profesor cubano Antonio Benítez Rojo, reconocida figura de las letras hispanoamericanas, falleció la noche del 5 de enero en Northamptson, Massachusetts, víctima de complicaciones pulmonares y cardíacas derivadas de un aneurisma. Tenía 73 años.

La muerte de Benítez Rojo se produjo en el Hospital Cooley-Dickinson. El fin de semana de Navidad fue operado y su estado se mantuvo crítico, lo cual provocó que tuvieran que amputarle la pierna izquierda.

Autor de una extensa obra narrativa y ensayística, la escritura de Benítez Rojo se destaca por una fértil imaginería, la experimentación virtuosa de estilos y géneros, y una erudición que descubre y entrelaza las claves de la identidad cubana y caribeña.

“Su gran contribución a la literatura cubana fue asimilar los métodos de narración histórica de un Alejo Carpentier, revitalizarlos y acercarlos a la postmodernidad”, declaró ayer desde La Habana el escritor Antón Arrufat, quien estimuló a Benítez Rojo en sus comienzos de escritor. “Era un humanista, un intelectual de vastísima cultura”.

Nacido en La Habana en 1931, Benítez Rojo cursó la enseñanza básica en el Colegio de Belén, y en los años 50 inició estudios en la American University de Washington. Tuvo éxito en los bienes raíces y al triunfo de Fidel Castro dirigió el departamento estadístico del Ministerio de Trabajo.

En 1963 sufrió una fractura de columna vertebral y, enyesado en cama, cayó en sus manos un libro de cuentos del argentino Julio Cortázar. “Cuando terminé de leerlo, sentí que todo eso era muy afín a lo que yo llevaba por dentro”, recordaría después.

Al calor de esa revelación, comenzó a escribir relatos que deslumbrarían a sus contemporáneos. En 1967 ganó el Premio Casa de las Américas con Tute de Reyes y casi de inmediato el máximo galardón anual de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) por El escudo de hojas secas (1968).

En Cuba realizó además una intensa labor como traductor y antologador. Fue director del Centro de Estudios Caribeños de Casa de las Américas hasta su deserción en París en 1980.

“Tute de Reyes y El escudo de hojas secas son de la mejor literatura que se publicó en Cuba en esos años, y fueron lecturas fundamentales para los escritores de mi generación”, manifestó en Miami el novelista Carlos Victoria. “Me es duro aceptar que se fue el escritor y el amigo”.

En EUA, Benítez Rojo fue catedrátrico del prestigioso Amherst College, de Massachusetts, sin abandonar su obra creativa, que escaló peldaños significativos con el ensayo La isla que se repite (1989) y las novelas El mar de las lentejas (1991) y Mujer en traje de batalla (2001).

En 1992, el diario The New York Times seleccionó una traducción al inglés de su novela El mar de las lentejas como uno de los libros más notables de ese año. Su ensayo La isla que se repite (1998) fue uno de los ganadores del premio Katherine Singer Kovacs, otorgado por la Asociación de Profesores de Lenguas Modernas en 1993.

La editorial Plaza Mayor de Puerto Rico publicó en 1999 su libro de narraciones Paso de los vientos y entre sus textos figura además la novela Mujer en traje de batalla (2001).

A pesar de tales méritos, su muerte fue ignorada por la prensa oficial cubana. Le sobreviven su viuda, la profesora Hilda Otaño, y su hijo, Jorge.