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El escritor mexicano Juan Rulfo, que con dos obras es uno de los
autores más importantes de la narrativa en lengua española, será objeto de
homenajes en este año, cuando su novela Pedro Páramo cumple medio siglo
de vida. De entre tales actividades destacan las que han planificado el
Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba) y la Fundación Juan Rulfo.
Como parte de esos festejos será presentado el
libro La recepción inicial de Pedro Páramo en el Palacio de Bellas
Artes de la capital mexicana, el próximo 13 de marzo. Realizado bajo la
coordinación de un autor mexicano —cuya identidad se mantiene bajo reserva—,
el libro contiene una recopilación de críticas que se publicaron de 1955 a
1970 sobre la obra de Rulfo.
“El autor que llevó a cabo esta investigación
exhaustiva es de origen mexicano y es una de las personas más especializadas en
el tema”, explicó Vicente Jiménez, titular de la Fundación Juan Rulfo. El
libro es una coedición con diversas universidades de México, el Instituto
Nacional de Bellas Artes, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y
otras instituciones culturales.
“El autor de este nuevo volumen rastreó todo lo
que se publicó en México y en el extranjero. Por ello, encontraremos material
que es absolutamente desconocido”, agrega Jiménez. “Indagó en muchísimas
hemerotecas del país y del extranjero. Puedo decir con absoluta seguridad que
este volumen dará a conocer todo lo que se publicó sobre Pedro Páramo”.
El Inba, por su parte, hará una edición facsimilar
de tres fragmentos de la novela que se publicaron en revistas culturales.
Además, la familia del escritor ha autorizado a esta institución a realizar un
facsimilar con páginas del manuscrito original de Pedro Páramo.
Jiménez anuncia que el libro incluirá también
algunas fotografías inéditas del escritor.”El volumen exigirá un esfuerzo
al lector, no sólo porque contiene más de mil páginas sino porque se debe
leer con mucha dedicación”, explica Jiménez. “Nosotros buscábamos que
esta labor no quedara en el terreno de lo social o cultural, sino que fuera
considerado como una obra con carácter científico”, finalizó.
“Nunca me imaginé el destino de esos libros. Los
hice para que los leyeran dos o tres amigos, o más bien por necesidad”,
escribió Rulfo en 1985. “En mayo de 1954 compré un cuaderno escolar y
apunté el primer capítulo de una novela que durante muchos años había ido
tomando forma en mi cabeza. Sentí por fin haber encontrado el tono y la
atmósfera tan buscada para el libro que pensé tanto tiempo. Ignoro todavía de
dónde salieron las intuiciones a las que debo Pedro Páramo. Fue como si
alguien me lo dictara”.