El escritor mallorquín Miquel Bauçà, calificado como uno de
los poetas más singulares de la literatura catalana, falleció al parecer a
finales de diciembre, en Barcelona, a los 64 años de edad, según informó la
Editorial Empúries el pasado jueves 10. El cadáver del escritor fue hallado
en su piso de la calle Marqués de Sentmenat, en el barrio de Les Corts,
apenas el 3 de enero.
El cuerpo fue encontrado después de que los
vecinos dieran el aviso por el mal olor. El forense determinó que la muerte
del escritor había ocurrido muchos días antes, por causas naturales, pues no
se hallaron signos de violencia ni medicamentos que sugirieran un suicidio. La
Guardia Urbana se hizo cargo del cuerpo de Miquel Bauçà y el caso está en
manos de los jueces.
Bauçà (Felanitx, 1940) ganó el premio Joan
Salvat-Papasseit en 1961 con Una bella història, el Vicent Andrés
Estellés de poesía en 1974, el Ciutat de Barcelona en 1985, el Cavall Verd
en 1985 y el de Literatura Catalana de la Generalitat de creación literaria
en 1986, el Premi Sant Joan en 1989 y el Premi de la crítica narrativa
catalana en 1998.
Bauçà publicó, entre otras obras, El noble
joc (1972), Poemes (1973), Notes i comentaris (1975), Cants
jubilosos (1980), Les Mirsines (1983), Carrer Marsala (1985),
El vellard. L’escarcellera (1992), El canvi: des de l'Eixample (1998),
Els estats de connivència (2001) y Els somnis (2003). En abril
próximo saldrá a la venta Rudiments de saviesa.
Huraño y solitario, Bauçà —a quien se le
tenía por “poeta maldito”— vivió siempre escondido. “La mayor parte
de su vida en Barcelona, pero durante dos o tres años se recluyó en una
caravana en un terreno de su familia en las afueras de Felanitx”.