Enjodiendoso y lustroso hermano eslabonado:
En la carta que me escribió, ¿usted habla de
capital o decapitar? Porque si nos atenemos a las tenidas verbales acaecidas en
la gran metrópolis, habíamos quedado en que no dejaríamos muñeco con cabeza.
O lo que es lo mismo y viceversa: marioneta que medio se apendejée la agarra el
estribillo de “liberté, egalité, fraternité” robespierrano y la testa va
a dar con todas sus greñas a los pudrideros del río Guaire.
Nada de contemplaciones (excepto las, estricto
sensum, extáticas) con grillos, esposas o grilletes que no hacen otra cosa que
someter y aprisionar las carnes para doblegar a los rebeldes. ¡No y no!
¡Despelucado de mi alma tránsfuga! ¡Sólo te ofrezco el desmembramiento para
tu insecto chirriador e insolente! ¡Y no intentes abogar por él, porque
únicamente conseguirías acelerar su traslado al limbo nimboso (donde de
continuo se ocultan los retazos de tu memoria)!
¡Que la supra parrafada te sirva de recurso
nemotécnico para recordar, de una vez por todas, quién soy yo y qué traigo
entre manos cuando voy al meadero!
Bale el guillotinesco
P.S.-
-
El señor Caballo Matías está entero y enterado de las
propuestas indecorosas y sabrosas que le hará a su combo combado la madama
Horsepina della Baturra;
-
Veremos si en su perdición y errabundez logra usted dar con
la maravillosa y magnífica “Casa de las Pupilas Aguardentosas” y le
sobra un tiempito mínimo para hacérmelo saber;
-
la mejor manera de localizar al bardo que verde me quiere
verde, Haly al-Máciga Ben Perés, es tomar un autobús descascarado y
descarado que sale cada lunes del (Cáncer) Terminal de Maracay, vía
Penitenciaría de Tocorón, y que catorce horas más tarde (luego de
intensos tiroteos y combates cuerpo a cuerpo con chuzos made in China)
arriba al barrio Los Colorados de la Villa del Rey de San Luis de Cura,
justamente frente a las casas del enigmático aeda buscado y a la del gran
jefe Ojo Rojo, amo y señor de aquellas comarcas donde los chivos y las
chivas se cabrean por “cómete esas pajas”.
-o-
Lunes, 1 de noviembre de 2004.
Rotundo Pelón de Bola:
¡Arisco soy y seguiré siendo, gracias a la Santa
Paloma que Has Visto Mear y Moquear! ¡Triste, me corresponde decirlo, me pongo
cuando la enjaulan y sólo le dan a comer trocitos de zanahoria!
¡Por lo demás, no me atormentan los bitúmenes
allende mis predios, ni condecoraciones no recibidas, ni sangrías servidas en
pocillos de ajustes y regalías! ¡A buen entendedor, buenas bisagras y
testamentos a la cacerola!
Me sorprende su eficacia mensajera y su mercurial
manera de hacer llegar los encargos. Bien se merece usted un mejor sitial junto
a los prohombres nuestros (v. gr. José Gregorio Hernández, José Vicente
Arrechedera, Juan Nepopotamo Luciérnago, Margarito Blablante Capriles, Dionisos
Bebercio de la Pepa, Antonio Gris Antro y otros).
¡Que la cálida Pequeña Venecia se le derrame a
calzón en préstamo y que le dé lo suyo, como papito se merece para que se
relama la calva nonata!
Bale el adusto
P.S.- Si ya localizó al perdido musulmán que
versea, llámelo por la telefónica y póngase de acuerdo con él para que se
vean en la esquina más próxima: ¡la que les convenga a los dos!
¡Carajo! ¡Por poco coco casi se me olvida decirle
que se me salió el moco cuando me describieron la foto que me adjuntó!
¡Agradecidos somos todos y contimás el benefactor o sea, el suscrito y su
contraportada! Amén!
-o-
Martes, 2 de noviembre de 2004.
Emperifollado Maestro del Óleo:
¡Mira que viene el gallo, Pelón!
¿Cómo fue que me dijo que se llamaba la señora
que enviudó? ¿Serieca Palurda? ¿Seriasmis Pelotas? ¡Qué gratificante,
monseñor, saber que mis emilios le provocan cagantinas con pepas de zamuro y
esencias anónimas de guásimo!
¿Richardardo de la Cruz de Oriente le ha informado
a vuesa merced que los virus carrasposos de la gripe colombiana siguen azotando
los lados flacos de mi espinazo? ¡Verdad es! El diagnóstico no es de gravedad,
aunque sí de mucho gárgaro malojo y punzadas al vientre jesuítico. ¡La
Naturaleza (de este humilde invidente) es sabihonda y sabrá responder con
creces y sin más crisis a la tal tisis que no llega a tal!
Las pupilas del enano Lolo (me refiero a las
carnosas, tocables y cogibles, no a las ópticas de sus ojos mercenarios) le
recuerdan y orgasman con frecuencia por usted y por su arte.
Su hijo predilecto, chupón y merecedor de
zanahorias en salmuera y otras raíces avejentadas, Ricardo (Corazón de Grillo)
Tutía sufre de óptima e insuperable buenaventura. ¡Come mirando el reloj y
canta toda la noche para regocijo y paz de todos los oyentes a cuatro cuadras a
la redonda! ¡En mí él tiene al mejor cuidador de su muérdago!
Me emocionó su reencuentro con la Inefable
Alcatraz. Ella es una profesional de las arrugas de las sábanas y le sabe sacar
brillo a la piel masculina más apagada.
Con respecto a su próxima visita al Hotel Jardín,
me permito darle algunos consejos:
-
hable con el personal que hace la limpieza diaria y se
enterará de muchos secretos eróticos que permanecen guardados en los
despachos principales;
-
ofrezca una sustanciosa recompensa a quien localice el baúl
donde ocultan los disfraces y máscaras que se usan en las representaciones
diarias;
-
haga correr el rumor de que el Benemérito General Gómez ha
sido visto en las madrugadas, desnudo y con la espada desenvainada,
caminando por los pasillos y jurando venganzas.
Bale el aséptico
-o-
Lunes, 8 de noviembre de 2004.
Indelicado y Peloexiliado Comején:
¡Tu ortografía y tu sintaxis me dejan a pie, sin
lana en el bolsillo y con el tusero afuera! ¿Tu mujer no podría donarte un
bello diccionario de la Real Academosa de la Lengua (que tú pretendes hablar
sin llegar a entender del todo)? ¡Dímelo, fricasé! ¡O hazte pollo en
bacinilla sin fondo! Castellano: ¡qué cagadas se cometen en tu nombre y
apellido!
¡Entre Páez y Bermúdez te van a terminar de
deteriorar el poco cacumen que aún ronda por los alrededores de tu calva ahíta
de resplandor y merecumbé!
¿Quién coño de la pepa te dijo que yo estoy feliz
dándole la merienda a tu bicho chirriador indolente? ¡Lo que pasa es que
todavía conservo medio humanidad que se cuadra con las enseñanzas de San
Francisco de Asís y que me impide darle matarile definitivo a tu hijastro
enjaulado y cagurriento! Sospecho que descubriste esa mi debilidad y me
arrecostaste al chupazanahoria a perpetuidad. ¡Vitalicio de mí! Poco te faltó
para comprar una pereza bizca y coja y dejarla en mi patio también, hecho tú
un adalid de Greenpeace.
Cuando logres ver a Aníbal le preguntas por los
elefantes que le sobrevivieron durante el paso de los Pirineos. Me mandas uno o
dos colmillos (de los paquidermos, no tuyos) y yo te reintegro las tallas que
salgan de los marfiles.
A tu tío Leo el Nardo me le dices que le mando los
libritos en cuanto Luis Brito pase por aquí, camino al santuario de
Marialionza, donde le deben unos pesitos por su esmerada labor ensalmadora y de
ayudante en trance.
Al terciario y menestril Haly al-Máciga Ben Perés
le incluye sus versitos que resisto bajo la Media Luna, cubierto con capa de
pelo de camella adúltera y degustando unos dátiles marrasquinos en el oasis
que queda juntico a la Cofradía de las Putas Ilustres y Merecedoras de su
Imprescindible Oficio y Valentía Intramuslos.
¡Tocan a rebato, soportable cofrade, y se armó la
de San Quintín en enaguas de roña y el zafarrancho obliga a atapuzar los
mosquetes, pujar contra los mosquitos y empujar los moscardones en ventolera y
pedorrera atroz!
¡Ahí me voy por la rendija y me saluda a Nebrija!
Bale el pre-pacificado
-o-
Martes, 9 de noviembre de 2004.
Diferenciado e infatigable Niño Grande y Sabio:
¡Tu cepillo de duras cerdas le sacó sangre a mi
crítica situación y me puso a brincar, acomplejado y logaritmoso, encima de
todas las tonalidades que adornan mi magisterio!
Como buen saltarín y trotaconventos no esperaba
menos de usted y de sus peripecias de oficiante. Administre, con la seguridad
del caso, los raudales del apuro y los ataques de asma y cuadernavía.
Jotacé me hará un bien (mirando al quién) si
escucha a la Hermana de la Caridad sin Cobre y a su asesora abogadil y ataviados
a la usanza de las pertinaces ladillas, la emprenden a coscorrones contra los
maulas gobierneros que me adeudan los dinerillos de mi pensión.
Yo estoy conteste en que puedo contar con su
inapelable y prudencial ayuda en la localización del Vellocino de Oro,
extraviado ahora en el laberinto didalconiano.
Le deseo que engulla muchas arepas con rabo de
cochino y chicharrón, acompañadas con su respectiva cacerola de atole
madrugado.
Se le abraza, pues, y abracadabra en este artificio
de contrastes y vainitas en desconcierto.
Bale el oidor
P.S.- No todo está perdido en el paraíso de
Juancito Milton. Acabo de recibir una agradable noticia del ujier de la reina de
Inglaterra. Me hace saber que han abierto una cátedra de precognición,
especialmente para mí, en la Universidad de Oxford, y que cuando yo lo decida
podré trasladarme a ese afamado centro del saber para impartir mis enseñanzas.
¡Tan emocionado estoy que he tomado la decisión de no bañarme durante una
larga temporada!
-o-
Miércoles, 10 de noviembre de 2004.
Jovenllano y desprovisto de peluquera:
Me anima la comparsa sus efímeras palabras
felicitatorias y apretujado en mi sitial que ya está dejando de ser ignoto, le
webeo lo más grande que cuelga de mí o sea: ¡el enorme moco de pavo que
Catarusia me dejó!
Para nacer he nacido así, de puntillas y pañales
prestados y oloroso a brandy Napoleón II por culpa de la partera, borracha en
ciernes, por aquella época. Yo por mi parte deseo un mundo de últimas
noticias... nacionales y universales o mejor dicho: talcual como se apiñan y
apelotonan el quintodía.
Hoy soplan unos vientos de aguas lustrales (¿o
ilustres?) y, de fogonazo y trueno, recuerdo a mi primera novia, quien se
llamaba Mercedes, era requetebonita y le gustaba que yo la viera mear en el
patio de su casa, a resultas de lo cual descubrió que sufría de diabetes,
porque yo me chupaba el dedo endulzado después de tocarle el coñito y las
hormigas se le subían por las pantaleticas de pobre y, escondidas, de noche,
mientras ella dormía, le mordían los labios mayores y ella, mi Mercedes, de
tanto llorar azúcar y melao, pues se me murió medio virgen y con el himen aún
no deshecho del todo...
...Mejor me voy donde Cha(r)ito a aliviar las penas
y el pene, debido a que ella cuando le pone pana a la puna (por ser peruana y
propubiana) la llama que lleva dentro orgasma como alpaca o vicuña y se siente
ella más incaica pura y menos chola y yo me enchicho y me como mi cabrito entre
sus brazos abrasados...
Bale el atemporal
-o-
Jueves, 11 de noviembre de 2004.
Apolíneo y gallardo pincelado:
Esta mañana, muy temprano y sin canto de gallo en
lontananza, sonó el aparato telefónico de marca mayor. (El que me regalaste en
una ocasión con motivo de la reparación del techo de mi casa). A tientas
levanté el auricular y escuché la voz de mi hermana. Me recordaba, con su
acento de Louisiana, que a partir de hoy debía calzar el número cincuenta y
tres. ¡Qué enormidad habían alcanzado mis pies en los últimos cincuenta y
dos años! No sé qué incongruencias le respondí a mi hermana. Colgué,
molesto, y me dirigí de nuevo a la cama, pero los pies los sentía abultados,
pesados, en letargo profundo...
He decidido decretar la muerte de mis pies y por
ende, de los pasos que procrearon. Mandé a buscar cincuenta y tres velas de
sebo coloreado y las encendí. Luego las coloqué alrededor de mis últimos
pares de zapatos. Aunque ya no pueda volver a caminar, me embarga la felicidad y
en este instante cuando te escribo canto un responso por las partes inferiores
de los tobillos que me fueron tan fieles.
Ignoro si podré escribirte una vez más. Aunque
así sea el olor de mis medias rondará siempre por tu taller o donde expongas
tus obras.
¡Muchos pies hacen más llevadero el camino y si
hay agua para lavarlos a menudo, pues mucho mejor!
Bale el expedestre