Letras
Epístolas a un calvo pintor
apellidado Jovandaric

Bale Cahíua
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Martes, 19 de octubre de 2004.

Encarecido y fraterno Mandrágoro Firuláis:

Definitivamente voy a tener que inventar una especial paciencia de lechina para poder comunicarme contigo. ¿Todavía existe aquella famosa mazamorra llamada fitina? Pues inyéctesela en el prepucio medio para que (además de devolverle su otrora abundante pilosidad) retorne lo memorioso, frecuentemente, exiliado de su materia gris.

¿Pudo, en efecto y sin defecto, ponerse en contacto con el alto camarada y monje sublime villacurano Haly al-Máciga Ben Perés? ¿Me enviará usted, por mor del Diablo, sus señas sin sañas? ¿O tendré que ir yo, en persona, a buscar al islamita al Cerro de los Chivatos (que más mean)?

Espero que tome unas buenas fotografías de aquellos bellos parajes donde se esconde nuestro ermitaño. Haga sentir todo su fervor por el futuro de su obra diafragmática.

Yo estoy convencido que usted jamás corregirá sus recurrentes errores. Es más: doy una cabeza de ajo macho si enmienda la plana y redacta sin erratas, sin raterismos y en sus ratos libres. ¡He dicho y echo derecho! Por si...

Ahora al mediodía almuercé (sic) con Don Caballo Matías y no dejó de cocearme por debajo de la mesa. Le transmití un mensaje en forma de carta intimidatoria y me lo volteó con uno de sus consabidos relinchos. Entonces lo dejé allí y me fui a apostar al hipódromo.

A Ricardo Tutía le ha dado ahora por grillar desde las 12.89 p.m. a las 5.98 a.m. Estoy frente a un dilema: lo dejo caer por la ventana con jaula y todo o lo lanzo por la cañería más próxima para que aprenda el arte de hacer gárgaras.

La palafrenera del señor Caballo Matías me espera en la gran puerta dipsómana y yo le abrazo a usted con la convicción de que pronto me escribirá como se debe y a la hora correcta y sabia!

Amén y salivita!

Bale el famélico

 

-o-

Jueves, 21 de octubre de 2004.

Enjodiendoso y lustroso hermano eslabonado:

En la carta que me escribió, ¿usted habla de capital o decapitar? Porque si nos atenemos a las tenidas verbales acaecidas en la gran metrópolis, habíamos quedado en que no dejaríamos muñeco con cabeza. O lo que es lo mismo y viceversa: marioneta que medio se apendejée la agarra el estribillo de “liberté, egalité, fraternité” robespierrano y la testa va a dar con todas sus greñas a los pudrideros del río Guaire.

Nada de contemplaciones (excepto las, estricto sensum, extáticas) con grillos, esposas o grilletes que no hacen otra cosa que someter y aprisionar las carnes para doblegar a los rebeldes. ¡No y no! ¡Despelucado de mi alma tránsfuga! ¡Sólo te ofrezco el desmembramiento para tu insecto chirriador e insolente! ¡Y no intentes abogar por él, porque únicamente conseguirías acelerar su traslado al limbo nimboso (donde de continuo se ocultan los retazos de tu memoria)!

¡Que la supra parrafada te sirva de recurso nemotécnico para recordar, de una vez por todas, quién soy yo y qué traigo entre manos cuando voy al meadero!

Bale el guillotinesco

P.S.-

  1. El señor Caballo Matías está entero y enterado de las propuestas indecorosas y sabrosas que le hará a su combo combado la madama Horsepina della Baturra;

  2. Veremos si en su perdición y errabundez logra usted dar con la maravillosa y magnífica “Casa de las Pupilas Aguardentosas” y le sobra un tiempito mínimo para hacérmelo saber;

  3. la mejor manera de localizar al bardo que verde me quiere verde, Haly al-Máciga Ben Perés, es tomar un autobús descascarado y descarado que sale cada lunes del (Cáncer) Terminal de Maracay, vía Penitenciaría de Tocorón, y que catorce horas más tarde (luego de intensos tiroteos y combates cuerpo a cuerpo con chuzos made in China) arriba al barrio Los Colorados de la Villa del Rey de San Luis de Cura, justamente frente a las casas del enigmático aeda buscado y a la del gran jefe Ojo Rojo, amo y señor de aquellas comarcas donde los chivos y las chivas se cabrean por “cómete esas pajas”.

-o-

Lunes, 1 de noviembre de 2004.

Rotundo Pelón de Bola:

¡Arisco soy y seguiré siendo, gracias a la Santa Paloma que Has Visto Mear y Moquear! ¡Triste, me corresponde decirlo, me pongo cuando la enjaulan y sólo le dan a comer trocitos de zanahoria!

¡Por lo demás, no me atormentan los bitúmenes allende mis predios, ni condecoraciones no recibidas, ni sangrías servidas en pocillos de ajustes y regalías! ¡A buen entendedor, buenas bisagras y testamentos a la cacerola!

Me sorprende su eficacia mensajera y su mercurial manera de hacer llegar los encargos. Bien se merece usted un mejor sitial junto a los prohombres nuestros (v. gr. José Gregorio Hernández, José Vicente Arrechedera, Juan Nepopotamo Luciérnago, Margarito Blablante Capriles, Dionisos Bebercio de la Pepa, Antonio Gris Antro y otros).

¡Que la cálida Pequeña Venecia se le derrame a calzón en préstamo y que le dé lo suyo, como papito se merece para que se relama la calva nonata!

Bale el adusto

P.S.- Si ya localizó al perdido musulmán que versea, llámelo por la telefónica y póngase de acuerdo con él para que se vean en la esquina más próxima: ¡la que les convenga a los dos!

¡Carajo! ¡Por poco coco casi se me olvida decirle que se me salió el moco cuando me describieron la foto que me adjuntó! ¡Agradecidos somos todos y contimás el benefactor o sea, el suscrito y su contraportada! Amén!

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Martes, 2 de noviembre de 2004.

Emperifollado Maestro del Óleo:

¡Mira que viene el gallo, Pelón!

¿Cómo fue que me dijo que se llamaba la señora que enviudó? ¿Serieca Palurda? ¿Seriasmis Pelotas? ¡Qué gratificante, monseñor, saber que mis emilios le provocan cagantinas con pepas de zamuro y esencias anónimas de guásimo!

¿Richardardo de la Cruz de Oriente le ha informado a vuesa merced que los virus carrasposos de la gripe colombiana siguen azotando los lados flacos de mi espinazo? ¡Verdad es! El diagnóstico no es de gravedad, aunque sí de mucho gárgaro malojo y punzadas al vientre jesuítico. ¡La Naturaleza (de este humilde invidente) es sabihonda y sabrá responder con creces y sin más crisis a la tal tisis que no llega a tal!

Las pupilas del enano Lolo (me refiero a las carnosas, tocables y cogibles, no a las ópticas de sus ojos mercenarios) le recuerdan y orgasman con frecuencia por usted y por su arte.

Su hijo predilecto, chupón y merecedor de zanahorias en salmuera y otras raíces avejentadas, Ricardo (Corazón de Grillo) Tutía sufre de óptima e insuperable buenaventura. ¡Come mirando el reloj y canta toda la noche para regocijo y paz de todos los oyentes a cuatro cuadras a la redonda! ¡En mí él tiene al mejor cuidador de su muérdago!

Me emocionó su reencuentro con la Inefable Alcatraz. Ella es una profesional de las arrugas de las sábanas y le sabe sacar brillo a la piel masculina más apagada.

Con respecto a su próxima visita al Hotel Jardín, me permito darle algunos consejos:

  1. hable con el personal que hace la limpieza diaria y se enterará de muchos secretos eróticos que permanecen guardados en los despachos principales;

  2. ofrezca una sustanciosa recompensa a quien localice el baúl donde ocultan los disfraces y máscaras que se usan en las representaciones diarias;

  3. haga correr el rumor de que el Benemérito General Gómez ha sido visto en las madrugadas, desnudo y con la espada desenvainada, caminando por los pasillos y jurando venganzas.

Bale el aséptico

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Lunes, 8 de noviembre de 2004.

Indelicado y Peloexiliado Comején:

¡Tu ortografía y tu sintaxis me dejan a pie, sin lana en el bolsillo y con el tusero afuera! ¿Tu mujer no podría donarte un bello diccionario de la Real Academosa de la Lengua (que tú pretendes hablar sin llegar a entender del todo)? ¡Dímelo, fricasé! ¡O hazte pollo en bacinilla sin fondo! Castellano: ¡qué cagadas se cometen en tu nombre y apellido!

¡Entre Páez y Bermúdez te van a terminar de deteriorar el poco cacumen que aún ronda por los alrededores de tu calva ahíta de resplandor y merecumbé!

¿Quién coño de la pepa te dijo que yo estoy feliz dándole la merienda a tu bicho chirriador indolente? ¡Lo que pasa es que todavía conservo medio humanidad que se cuadra con las enseñanzas de San Francisco de Asís y que me impide darle matarile definitivo a tu hijastro enjaulado y cagurriento! Sospecho que descubriste esa mi debilidad y me arrecostaste al chupazanahoria a perpetuidad. ¡Vitalicio de mí! Poco te faltó para comprar una pereza bizca y coja y dejarla en mi patio también, hecho tú un adalid de Greenpeace.

Cuando logres ver a Aníbal le preguntas por los elefantes que le sobrevivieron durante el paso de los Pirineos. Me mandas uno o dos colmillos (de los paquidermos, no tuyos) y yo te reintegro las tallas que salgan de los marfiles.

A tu tío Leo el Nardo me le dices que le mando los libritos en cuanto Luis Brito pase por aquí, camino al santuario de Marialionza, donde le deben unos pesitos por su esmerada labor ensalmadora y de ayudante en trance.

Al terciario y menestril Haly al-Máciga Ben Perés le incluye sus versitos que resisto bajo la Media Luna, cubierto con capa de pelo de camella adúltera y degustando unos dátiles marrasquinos en el oasis que queda juntico a la Cofradía de las Putas Ilustres y Merecedoras de su Imprescindible Oficio y Valentía Intramuslos.

¡Tocan a rebato, soportable cofrade, y se armó la de San Quintín en enaguas de roña y el zafarrancho obliga a atapuzar los mosquetes, pujar contra los mosquitos y empujar los moscardones en ventolera y pedorrera atroz!

¡Ahí me voy por la rendija y me saluda a Nebrija!

Bale el pre-pacificado

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Martes, 9 de noviembre de 2004.

Diferenciado e infatigable Niño Grande y Sabio:

¡Tu cepillo de duras cerdas le sacó sangre a mi crítica situación y me puso a brincar, acomplejado y logaritmoso, encima de todas las tonalidades que adornan mi magisterio!

Como buen saltarín y trotaconventos no esperaba menos de usted y de sus peripecias de oficiante. Administre, con la seguridad del caso, los raudales del apuro y los ataques de asma y cuadernavía.

Jotacé me hará un bien (mirando al quién) si escucha a la Hermana de la Caridad sin Cobre y a su asesora abogadil y ataviados a la usanza de las pertinaces ladillas, la emprenden a coscorrones contra los maulas gobierneros que me adeudan los dinerillos de mi pensión.

Yo estoy conteste en que puedo contar con su inapelable y prudencial ayuda en la localización del Vellocino de Oro, extraviado ahora en el laberinto didalconiano.

Le deseo que engulla muchas arepas con rabo de cochino y chicharrón, acompañadas con su respectiva cacerola de atole madrugado.

Se le abraza, pues, y abracadabra en este artificio de contrastes y vainitas en desconcierto.

Bale el oidor

P.S.- No todo está perdido en el paraíso de Juancito Milton. Acabo de recibir una agradable noticia del ujier de la reina de Inglaterra. Me hace saber que han abierto una cátedra de precognición, especialmente para mí, en la Universidad de Oxford, y que cuando yo lo decida podré trasladarme a ese afamado centro del saber para impartir mis enseñanzas. ¡Tan emocionado estoy que he tomado la decisión de no bañarme durante una larga temporada!

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Miércoles, 10 de noviembre de 2004.

Jovenllano y desprovisto de peluquera:

Me anima la comparsa sus efímeras palabras felicitatorias y apretujado en mi sitial que ya está dejando de ser ignoto, le webeo lo más grande que cuelga de mí o sea: ¡el enorme moco de pavo que Catarusia me dejó!

Para nacer he nacido así, de puntillas y pañales prestados y oloroso a brandy Napoleón II por culpa de la partera, borracha en ciernes, por aquella época. Yo por mi parte deseo un mundo de últimas noticias... nacionales y universales o mejor dicho: talcual como se apiñan y apelotonan el quintodía.

Hoy soplan unos vientos de aguas lustrales (¿o ilustres?) y, de fogonazo y trueno, recuerdo a mi primera novia, quien se llamaba Mercedes, era requetebonita y le gustaba que yo la viera mear en el patio de su casa, a resultas de lo cual descubrió que sufría de diabetes, porque yo me chupaba el dedo endulzado después de tocarle el coñito y las hormigas se le subían por las pantaleticas de pobre y, escondidas, de noche, mientras ella dormía, le mordían los labios mayores y ella, mi Mercedes, de tanto llorar azúcar y melao, pues se me murió medio virgen y con el himen aún no deshecho del todo...

...Mejor me voy donde Cha(r)ito a aliviar las penas y el pene, debido a que ella cuando le pone pana a la puna (por ser peruana y propubiana) la llama que lleva dentro orgasma como alpaca o vicuña y se siente ella más incaica pura y menos chola y yo me enchicho y me como mi cabrito entre sus brazos abrasados...

Bale el atemporal

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Jueves, 11 de noviembre de 2004.

Apolíneo y gallardo pincelado:

Esta mañana, muy temprano y sin canto de gallo en lontananza, sonó el aparato telefónico de marca mayor. (El que me regalaste en una ocasión con motivo de la reparación del techo de mi casa). A tientas levanté el auricular y escuché la voz de mi hermana. Me recordaba, con su acento de Louisiana, que a partir de hoy debía calzar el número cincuenta y tres. ¡Qué enormidad habían alcanzado mis pies en los últimos cincuenta y dos años! No sé qué incongruencias le respondí a mi hermana. Colgué, molesto, y me dirigí de nuevo a la cama, pero los pies los sentía abultados, pesados, en letargo profundo...

He decidido decretar la muerte de mis pies y por ende, de los pasos que procrearon. Mandé a buscar cincuenta y tres velas de sebo coloreado y las encendí. Luego las coloqué alrededor de mis últimos pares de zapatos. Aunque ya no pueda volver a caminar, me embarga la felicidad y en este instante cuando te escribo canto un responso por las partes inferiores de los tobillos que me fueron tan fieles.

Ignoro si podré escribirte una vez más. Aunque así sea el olor de mis medias rondará siempre por tu taller o donde expongas tus obras.

¡Muchos pies hacen más llevadero el camino y si hay agua para lavarlos a menudo, pues mucho mejor!

Bale el expedestre