cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada Mario Benedetti, Las soledades de Babel.
Tal vez la realidad sea, en el más estricto sentido
foucaultiano, un abanico abierto a múltiples posibilidades de existencia. En
pocos espacios esa premisa puede cobrar materialización tan evidente como en el
universo continental que nos convoca. Pero, ¿dónde es posible seguir
descreyendo que el horizonte sea la frontera?
La realidad latinoamericana es heterogeneidad,
valioso sincretismo, mestizaje étnico y cultural. Por eso se vuelve urgente y
valioso saber quiénes somos y desde dónde hablamos, establecer un dialogismo
real con el otro para que la alteridad deje de ser misterio, para que el otro se
vuelva próximo.
Así una de las posibilidades de Literatura en
Internet es otorgar al tiempo dimensiones casi míticas donde pasado,
presente y futuro se fusionan en un tiempo único, y al espacio un horizonte sin
fronteras: aquí todavía es posible creer al horizonte el infinito, al mar la
multitud, a la noche el todo.
América Latina sigue exigiendo nuestras búsquedas,
sigue reclamando de nosotros la transgresión del tiempo y del espacio para
recordar que el mundo no es “ni tan ancho ni tan ajeno”: conquista que
debemos entre otras cosas a la posibilidad de considerar todas las voces, de
abrir nuestro mundo a la polifonía.
Ángel Rama escribe en sus diarios:
“Carta a García Márquez, respondiendo a la
lectura de mi ensayo sobre sus comienzos. Emocionado él y yo también...
siempre estuve cercano de él en ese origen popular, en esa impregnación de
pueblo que hace su (mi) (nuestra) mayor sensibilidad. Porque no es un
problema de ideologías (a veces raramente desviadas de los reales y
naturales impulsos del Hombre) sino un problema de sensibilidades. La
inclinación a ciertos sabores, ciertos seres humanos comunes, ciertos
ámbitos, y ni siquiera eso, porque todo ello puede darse en un hombre (un
escritor) sin eso específico que es una sensibilidad y una felicidad que
vienen de la inmersión gozosa en el pueblo”.1
De esta forma y desde este sitio llegamos a Uruguay
y podemos vivir esa “inmersión gozosa” de la que hablaba Ángel Rama.
En principio me interesa resaltar los espacios
dedicados en homenaje a tres escritores uruguayos, Mario Benedetti, Galeano e
Idea Vilariño. Es posible encontrar en ellos datos biográficos, selección de
obras, enlaces de interés respecto a cada escritor.
También es posible visitar del foro de poesía en
el cual se divulga y se reciben materiales de quienes deseen participar. El
libro de visitas ofrece la posibilidad de emitir opinión y arriesgar
sugerencias a este sitio.
Pero, las artes también se procuran unas a otras y
en el espacio destinado a ellas es posible detenerse en un interesante
directorio de Museos en Uruguay como del mundo y estar así en el Museo Blanes
como en el Louvre; en el Muna (Museo Nacional de Arte) como en el Museo Diego
Rivera: de Montevideo a París, de Montevideo a México. Del arte de gran
formato uruguayo al realismo francés, de los gauchos de Blanes a los arlequines
de Picasso o las vendedoras de flores de Rivera, de las escenas de candombe de
Figari a las cosmogonías precortesianas. Es posible, también desde esta
sección, conocer a los Maestros de Plástica del Mersosur y acceder a una
visión regional respecto al arte popular, la fotografía, los museos y
Fundaciones Culturales afines. Y ¿por qué no?, visitar Arte-Sano, la primera
muestra permanente en Uruguay de instrumentos musicales indígenas, coloniales y
criollos.
El cine y el teatro preservan su lugar y también el
sitio nos ofrece una información muy completa acerca de la institución
dedicada a difundir cine arte: Cinemateca Uruguaya. La cartelera de teatro puede
conocerse con una breve reseña de las obras en exposición.
Respecto a la música (en comunión profunda con la
literatura), detenerse en la sección dedicada a Zitarrosa es un deleite para el
intelecto y para los sentidos. Allí uno siempre quisiera volver sin más
propósito que sellar un elegido cautiverio: el de la pura poesía.
Una Tienda Cultural —con sus secciones de arte,
artesanía, música y libros— nos informa acerca de las novedades del mercado
en cuanto a estas materias, nos permite conocer cuáles han sido los “más
vendidos” y realiza una somera descripción de los artículos.
Para los uruguayos, estamos en casa; para los
extranjeros, los invitamos a nuestra casa. Las puertas de este país del sur son
anchas y esperan abiertas, a orillas del Río de la Plata, que emprendan su
viaje con este destino. El pasaje está aquí.
1. Rama, Ángel, Diarios 1974-1983,
Trilce, Montevideo, 2001, p. 38.