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Crean en México
instituto para las lenguas indígenas
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Como parte de las conmemoraciones por el Día Internacional de la Lengua Materna, el pasado lunes 21 se oficializó en México la creación del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali), organismo que tomará a su cargo la defensa del habla de las comunidades autóctonas mexicanas. La decisión del gobierno azteca es una reacción al grave riesgo que existe de que veinte de los sesenta y dos idiomas indígenas mexicanos desaparezcan en los próximos años.

En México han desaparecido unas 110 lenguas indígenas en casi 500 años. En el mundo esa cifra se ubica entre mil y 2 mil lenguas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que en 1999 decretó el 21 de febrero como Día Internacional de la Lengua Materna.

Especialistas internacionales opinan que, de no tomarse medidas radicales, un 90 por ciento de las 6 mil lenguas que aún existen dejarían de hablarse en el presente siglo: una lengua cada dos semanas, en promedio. El asunto se agrava porque de ese total sólo un pequeño porcentaje cuenta con el reconocimiento como lengua oficial, pese a que se considera que no hay una lengua superior a otra, pues todas son sistemas complejos de raíz profunda, y cada una refleja una singular visión del mundo.

Según la Unesco, 96 por ciento de esas 6 mil lenguas son habladas sólo por 4 por ciento de la población mundial, mientras la mitad de ese total se concentra en sólo ocho países: Papua-Nueva Guinea, Indonesia, Nigeria, India, México, Camerún, Australia y Brasil.

Mientras los idiomas mexicanos con mayor número de hablantes son náhuatl, maya, zapoteco, mixteco, tzotzil, tzeltal, totonaca, otomí y mixe, los de menos hablantes son ixcateco, kiliwa, kumiai, lacandón, paipai y cochimí. El kiliwa, que se habla en la Baja California, es actualmente la lengua de tan sólo cinco personas, todas adultos mayores.

Para dar una idea de la riqueza lingüística de México, Fernando Nava López, director del naciente Inali, dice que tan sólo la diversidad del estado de Oaxaca es comparable a la de Europa. La sorpresa surge, comenta, cuando se observa que Oaxaca es del tamaño de Portugal.

Si bien instituciones oficiales como el Inali, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas o la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas ponderan avances, ellas mismas reconocen que son insuficientes.

Algunas organizaciones sociales, políticas, académicas y artísticas que han creado los propios indígenas en todo el país descreen de las políticas oficiales y cuestionan los bajos presupuestos asignados. Entre esas organizaciones se encuentran la Academia de la Lengua y Cultura Maya de Quintana Roo, el Seminario Indígena, los Escritores Mayas-Zoques, Sna Jtz’ibajom (La Casa del Escritor), Servicios del Pueblo Mixe o el propio Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Entre los asuntos urgentes que deberá enfrentar el recién creado Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) destaca el intento por salvar esas veinte lenguas originarias de México que se encuentran en “franco proceso de desaparición”.

Según Nava López, el Inali intentará reforzar vínculos con los gobiernos federal, estatales y municipales para empezar a cumplir el mandato de la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas, de prestar los servicios públicos en las 62 lenguas indígenas del país: educación, salud, administración de la justicia y programas de beneficencia social.

Un aspecto más que plantea como urgente es sensibilizar tanto a la población mestiza mexicana como a la que habla lenguas indígenas para “revertir el estereotipo negativo” que padecen los idiomas originarios. “La mayoría de las veces los mestizos tienen una apreciación e interpretación desviada, sesgada y racista de lo que son las lenguas y las culturas indígenas, pero también hacia la gente que las habla. Son varias formas de racismo, hacia la vestimenta, los sistemas de creencias y otros aspectos”. Asimismo, los indígenas, por la presión social, han terminado “desvalorizando sus costumbres, valores y derechos”.

El funcionario reconoce, sin embargo, que ante la gravedad y amplitud de los problemas y el presupuesto insuficiente de 60 millones de pesos para este 2005, el reto se presenta como muy grande, “pero se enfrentará”. La mitad de ese presupuesto se destinará a nómina, gastos administrativos, equipo de cómputo y renta del espacio de trabajo.

Nava López plantea que se debe continuar insistiendo en la necesidad de involucrar al sistema educativo en el rescate, fortalecimiento y revaloración de las lenguas indígenas. Y recuerda la importancia que en este trabajo tienen los medios de comunicación, sobre todo la televisión. “Por ello nos interesa que entre en proceso de reforma la Ley General de Radio y Televisión, a fin de lograr la apertura de esos medios a las lenguas indígenas”.