Dotado de 67.000 euros, el premio Azorín, otorgado por la
diputación de Alicante y Editorial Planeta, ha sido concedido el pasado 4 de
marzo a la escritora colombiana Ángela Becerra por
El penúltimo sueño,
la historia de dos ancianos que aparecen muertos en un parque tras decidir
quitarse la vida. El hallazgo genera un sinfín de preguntas para sus
respectivos hijos, porque sólo hasta ese momento descubren una relación entre
ellos.
Elegida entre 168 trabajos concursantes, El
penúltimo sueño se divide, según Becerra, en dos historias paralelas. Por
un lado, la historia de amor de los dos ancianos, que empieza a explicar qué
pasó con ellos. Por el otro, la búsqueda de información de sus respectivos
hijos que los lleva a un laberinto de equívocos y retazos de lo que ha pasado.
Como en su novela anterior, De los amores
negados, Becerra vuelve a tocar las fibras de las relaciones amorosas. “Es
como un canto al amor, a los sentimientos, a las emociones, a todo aquello que
hace vibrar al ser humano. Explora el universo imaginario de los protagonistas,
que incluso llegan a ver las emociones que transmiten. Esta novela conserva el
espíritu mágico que tenía la novela anterior donde la magia estaba al
servicio de las emociones”.
Las historias llevan al lector a distintas épocas.
Pasa por la Bogotá de 1948, muestra todo el Bogotazo y la posguerra en
Barcelona. “Va a caballo entre los dos continentes”, dice la autora, que
está radicada hace 18 años en España. Becerra está casada con el escritor
Joaquín Lorente y dice que tardó año y medio en concluir la novela, dedicada
a escribir de 9 de la mañana a 3 de la tarde, todos los días.
“La novela estaba terminada en septiembre”, dijo
la escritora, “y el plazo para el envío terminó el 30. La mandé
apresuradamente, bajo el pseudónimo de María Tell. Hasta ayer sabía que era
una de las diez finalistas y ahora recibo esta sorpresa”.
El Azorín es el segundo premio literario que
obtiene Becerra. Su primera novela también fue galardonada con el Latin
Literary Award 2004 de Estados Unidos.