Este resto de llanto que me queda,
novela escrita por el venezolano Alfredo Armas Alfonso en 1985, acaba de ser
publicada por el sello Thule, de Barcelona (España) como parte de su colección
La Vida Breve, dedicada a novelas de corta extensión.
La novela fue presentada en Caracas el martes 8 de
marzo en la Librería El Buscón, del Trasnocho Cultural del Paseo Las Mercedes,
por el crítico Rafael Castillo Zapata, quien analiza actualmente, y por encargo
de la fundación que lleva el nombre del escritor, las tres versiones de esta
obra dejadas por Armas Alfonso.
Este resto de llanto que me queda es una novela
de amor, autobiográfica, en la que Armas Alfonzo —Sixto, en la novela—
comparte la trama con Josefina Arredondo, la protagonista nunca olvidada.
Alfredo Armas Alfonso nació en Clarines, en el Bajo
Unare del oriente venezolano, el 6 de agosto de 1921. Uno de los escritores
venezolanos más prolíficos del siglo XX y precursor de lo que luego se
llamaría “realismo mágico”, se inició muy tempranamente como periodista.
Ya en 1943, a los 22 años, era corresponsal de El Nacional para el
oriente de Venezuela y fue columnista de ese diario hasta 1990, año de su
fallecimiento.
Por más de una década se desempeñó como director
de las revistas El Farol y Nosotros, de la Creole Petroleum
Corporation, a las que renunció en 1963 para crear la Dirección de Cultura de
la Universidad de Oriente. Su obra narrativa está contenida en 25 libros,
publicados entre 1949 y 1990. La Biblioteca Ayacucho editó, en 1993, el volumen
antológico El osario de Dios y otros textos.
Durante su vida sólo llegó a ver dos obras suyas
editadas en el exterior: Los lamederos del diablo, cuentos, Tumminelli,
Roma, 1956; y Cuentos, antología editada por Casa de las Américas, La
Habana, 1976. Algunos de sus cuentos están traducidos al ruso, al checo, al
francés, al italiano y al inglés.
Tras su muerte, sus hijos, creadores de la
Fundación Alfredo Armas Alfonzo, se han dado a la tarea de clasificar los
numerosos papeles del escritor, de publicar su obra en una hermosa colección y
de difundirla en el extranjero, afán éste que se ha visto recompensado con la
inclusión de sus relatos en antologías publicadas en España y Argentina.
Thule
Ediciones apuesta a la narrativa breve. Su director
José Díaz explica que, al igual que la Isla de la que el sello ha tomado su
nombre (donde el mar dejó de ser navegable pues se convirtió en hielo)
pretende, también, ser una isla en el mundo editorial: la isla del
microrrelato, de la novela corta, en definitiva de la microficción,
considerándola la literatura del futuro.
La editorial inició su incursión en el
microrrelato con la colección de libros impermeables, lanzada el verano pasado,
convirtiendo al libro en el compañero inseparable del lector vacacionista, a la
orilla del mar o de la piscina entre otros paisajes, con los títulos Todo
tiempo futuro fue peor del argentino Raúl Brasca y Con tinta sangre del
chileno Juan Armando Epple.
La Feria del Libro en Guadalajara, en noviembre
pasado, fue el escenario para que los libros impermeables probaran sus virtudes
en tierra americana, con dos nuevos títulos, Andanada, de Luis Britto
García, y Del aire al aire, de Rogelio Guedea.
Además de la Colección Micromundos, ofrece su
catálogo la Colección Trampantojo dedicada al libro ilustrado, con tres
títulos ya editados. La colección La Vida Breve es el tercer brazo al que
apuesta Thule, para seguir ganando lectores en España, con autores
mayoritariamente latinoamericanos, pues reconocen el capital literario que
representan éstos en el acontecer mundial.