Después de una década sin producir largometrajes, el cineasta
venezolano, Alfredo Anzola, regresa con 1888, el extraordinario viaje de la
Santa Isabel, una historia en la que Julio Verne funge de protagonista a
través de un viaje maravilloso por el río Orinoco.
El filme reúne al afamado escritor francés,
precursor de la literatura de ciencia ficción, Julio Verne, al geógrafo
italiano Ermano Stradelli y a Juana de Kermor, originalmente un personaje de El
soberbio Orinoco, de Verne. Se estrenará en las salas venezolanas el 15 de
abril y abrirá la Semana del Cine Francés en conmemoración del centenario de
la muerte del escritor.
Kermor se embarca en el bongo con una identidad
distinta a la suya; este tercer expedicionario se disfraza de hombre para buscar
a su padre, hecho que le imprime sorpresa, romance y gracia al filme. Además,
según el mismo Anzola, la majestuosidad del Orinoco, rodeado de imponentes
paisajes, convierten al río en un personaje más de la cinta de 95 minutos de
duración.
“Verne y Stradelli representan la visión del
europeo y la mirada imperial sobre las provincias, en una época marcada por el
descubrimiento científico, y el despertar del mundo ante nuevos conocimientos”,
dijo Anzola sobre los personajes en rueda de prensa celebrada recientemente en
la capital venezolana.
Anzola reveló que con esta película pretende
rendir homenaje a su padre, quien le inculcó la lectura de Verne. La fresca
historia, ambientada en el siglo XIX, intenta plasmar un momento histórico en
el cual los europeos, como Stradelli, viajaban a América para describirla en
Europa, “de una manera tal, que luego nosotros nos vemos obligados a estar a
la altura de esa descripción que ellos hicieron”.
Por lo tanto indicó que esta película se acerca a
estos íconos de la ciencia y de las letras con una mirada diferente. “La
naturaleza logra seducir a un marinero aficionado y aun geógrafo, haciéndoles
creer que pueden subir tranquilamente por el Orinoco. Uno busca paz y el otro el
inicio del Orinoco”.
Anzola explicó que su película es el resultado de
la pretensión de querer hacer cine histórico, ilusión que no se llegó a
concretar del todo. “Al principio quería hacer un film sobre Humboldt y
Bonpland pero, cuando estaba en disposición de arrancar, me llamó (el
cineasta) Luis Armando Roche, y me dijo que tenía una película sobre Humboldt
por hacer”. Esto, más allá de desilusionarlo le dio una gran libertad porque
le permitió desarrollar “una fiesta de la imaginación” donde mezcló
personajes de la historia con un ser irreal.
Dentro de las peculiaridades de esta producción,
destaca el hecho de haber sido filmada totalmente en exteriores. Al principio la
trama ocurre en el castillo de Araya y luego el resto de la historia se
desarrolla en el río Orinoco. Para esto, el equipo de producción, integrado
por 21 personas, se tuvo que internar en la selva durante los meses de enero y
febrero de 2004, acompañados de los protagonistas: Marco Villarubia (Julio
Verne); Ronnie Nordenflycht (Ermanno Stradelli) y Kristin Pardo (Juana de
Kermor).
El cineasta, reconocido por su cinta de 1994 El
misterio de los ojos escarlata, habló de las dificultades del rodaje. “El
sol del mediodía era insoportable; pasamos el calor zoquete; los mosquitos
puri-puri nos acompañaron cada mañana y cada tarde, tanto así que los
muchachos les compusieron una canción”.
Mencionó entre los principales logros de
producción el haber logrado la construcción del bongo “Santa Isabel”,
embarcación que fue hecha por carpinteros de la región y que fue posible, como
él mismo lo dice, gracias a su terquedad. “Nadie creía que aquel barquito
que dibujé en un papel pudiese navegar. Sin embargo, después de algún tiempo
se logró, y todo por mis ganas loquísimas de hacer esta película”, dijo con
una sonrisa.
La dirección de arte indicó que el trabajo estuvo
a cargo de Marietta Perroni, quien se basó en los tonos ocres dados por el sol
para ambientar la historia. Perroni, con ayuda de amigos, ubicó ciertos objetos
que caracterizan la época tales como un sextante, escopetas y una brújula, que
son piezas únicas de colección.
La música fue compuesta especialmente para esta
película por Alfonso Montes. “Se grabó en un conservatorio alemán, y se
basa en una pieza sinfónica compuesta por Alfonso titulada El río siempre”.
La veterana actriz Elba Escobar, quien se ha ganado
el aplauso del público en filmes como De mujer a mujer y Macho y
hembra, además de presentar actualmente en teatro la obra Afrodita,
cuerpo de señora, tiene una actuación especial en el filme encarnando a
Honorine, la esposa de Verne.