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Realizan en Montevideo una exposición con objetos de Onetti

Hasta el 28 de mayo es posible visitar la exposición “Onetti: una larga confesión”, que muestra, por primera vez, manuscritos, fotografías, correspondencia y objetos personales del escritor Juan Carlos Onetti, premio Cervantes 1980, en la sede del Centro Cultural de España en Uruguay, en Rincón 690, Montevideo.

La muestra, cuya entrada es gratuita y se mantiene abierta de lunes a viernes entre 11:30 de la mañana y 8 de la noche, y hasta las 6 de la tarde los sábados, es una oportunidad única de acercarse al mundo del autor de Juntacadáveres, ya que nunca antes se había realizado una exposición de estas características a nivel mundial. Se exhibe incluso el manuscrito de un cuento inédito del que no sabía de su existencia.

La curaduría de la exposición está a cargo de Hortensia Campanella, directora general del CCE, docente, crítica literaria, especialista en la obra de Onetti, y quien además tiene a su cargo la dirección de la edición de las obras completas del escritor por primera vez en España, para el Círculo de Lectores Galaxia Gutenberg. Campanella explicó que, tanto para realizar la exposición como para la preparación de las obras completas, ha contado con la ayuda de la viuda del autor, Dorotea Muhr, Dolly.

Exiliado desde 1975 hasta su muerte, Onetti regresa a Uruguay en los manuscritos de sus novelas, los libros y retratos que poblaron su escritorio, las fotos de su álbum familiar y muchos objetos que lo acompañaron a lo largo de sus distintos peregrinajes por Montevideo, Buenos Aires y Madrid. Durante el tiempo que dure la exposición se presenta también un ciclo de homenajes con ponencias, mesas redondas y presentaciones de libros.

Entre otras cosas, la muestra tiene como objetivo “mostrar una visión lo más completa posible de la personalidad de Onetti como artista y como hombre común, ya que desde hace mucho tiempo se han cultivado mitos y leyendas en torno a la vida de Onetti —mujeriego, bebedor, hosco, antipático— que el propio autor nunca se ocupó en aclarar”, indicó Campanella.

“Onetti era mucho más que eso”, agrega, “era una persona cálida, afectiva, con un enorme sentido del humor, siempre con ganas de jugar, de hacer bromas. Una larga confesión muestra esa faceta de Onetti en muchos de sus objetos personales, en dedicatorias, juguetes, notas. No muchos saben que a él le encantaban los niños, jugar con ellos o simplemente observarlos; decía que las personas que no conservan algo de su infancia no podían ser amigos suyos”.

Se abarca en la muestra, a través de una iconografía muy amplia, un recorrido por toda la vida del autor, desde su niñez hasta sus últimos días en Madrid. Hay fotos de su infancia en Colón y material nunca visto: una agenda con el manuscrito de Cuando ya no importe; hojas sueltas de un cuaderno en el que Onetti escribió parte de Dejemos hablar al viento; copias mecanografiadas y corregidas; decenas de cartas y objetos que estaban a su lado, en su cuarto, en su dormitorio; la cabeza de Buda que aparece en muchas fotos que le tomaron y que lo acompañó en todos sus viajes; libros que amaba; la mesa en la que escribió buena parte de sus obras y ediciones muy variadas de sus libros: traducciones al ruso, francés y otros idiomas, así como ediciones en braille.

Para el miércoles 11 de mayo, el CCE ha organizado la mesa redonda “Los jóvenes leen a Onetti”, con Virginia Lucas, Mariana Figueroa, Nicolás Gropp, Nicolás Der Agopián y Francisco Tomsich. El viernes 27 el crítico literario argentino Noé Jitrik dictará la conferencia “A propósito de Onetti”. La entrada a estas actividades también es gratuita.

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