El pasado viernes 1 de abril llegó a Madrid el poeta y
periodista cubano Raúl Rivero, tras una ronda de negociaciones entre los
gobiernos cubano y español, donde participó personalmente el presidente
ibérico, José Luis Rodríguez Zapatero. Rivero llegó a la capital española
junto a su mujer, Blanca Reyes, su hija Yenia Rivero, de 11 años, y su madre
Hortensia Castañeda.
Excarcelado el 30 de noviembre de 2004 tras más de
un año en prisión en Cuba —estaba condenado a veinte años—, Rivero fue
recibido por el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, la
secretaria de Relaciones Exteriores del PSOE, Trinidad Jiménez, y un amigo
suyo, el escritor Pablo Díaz.
Rivero es uno de los 75 disidentes que La Habana
condenó a penas de hasta 28 años de cárcel en abril de 2003, conocida como la
“primavera negra”; está considerado uno de los más importantes poetas
cubanos y su caso se convirtió en bandera de la protesta internacional contra
la represión del régimen cubano en contra de la disidencia interna.
En el momento de su arresto, en marzo de 2003,
dirigía la agencia independiente Cuba Press, que fundó en 1995. Además, era
asesor de la revista disidente De Cuba, vicepresidente regional de la
Comisión de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), y
colaborador de varias publicaciones extranjeras.
A principios de marzo, Rivero se puso en contacto
con Jiménez para manifestarle su deseo de vivir un tiempo en España. La
responsable socialista, con el apoyo del partido y en coordinación con el
Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, inició gestiones con las
autoridades cubanas para lograr que el régimen de Fidel Castro permitiera la
salida de Rivero de la isla. Las gestiones, que han concluido con el
beneplácito de La Habana, se llevaron a cabo con la “máxima discreción”
para evitar que el asunto se “politizara”. El poeta recibió un permiso
temporal del gobierno cubano, que le informó que tiene hasta dos años para
regresar si así lo desea. “Siempre quiero volver, pero pienso que no depende
de mí la vuelta a Cuba, sino de su gobierno”. Destacó que hubo una intensa
gestión de medios españoles, franceses, de Iberoamérica e incluso de Estados
Unidos, además de las negociaciones que realizó en un momento inicial el
gobierno del PP y de “una posición después abierta y de diálogo con el
gobierno socialista”.
Afirmó que nunca había querido salir de Cuba, “pero
de salir tenía que venir a España, porque soy un poeta básicamente, no un
político”. Por otra parte, adelantó que en su nueva vida en España se
dedicará al periodismo y a escribir: “Voy a hacer libros, memorias, y tengo
incluso una novela sobre los años 90 en Cuba”, y avanzó que el 21 de este
mes “va a salir una obra mía”. También aseguró que, “mientras quede uno
solo de los presos, voy a estar trabajando a favor” de ellos, en referencia a
los disidentes del llamado “Grupo de los 75” que aún continúan presos.
El domingo 3, Rivero se reunió con el presidente
José Luis Rodríguez Zapatero, quien lo recibió en el Palacio de la Moncloa.
La reunión duró poco más de dos horas y en ella hablaron, según declararon
más tarde a la prensa, sobre literatura y política. Rodríguez Zapatero se
interesó además por sus planes de futuro y sus proyectos de trabajo y le dio
su “cordial bienvenida” a España, según un comunicado del Ministerio de la
Presidencia.
Sin embargo, el viaje de Rivero a España ha
recibido críticas por parte de otros exiliados cubanos que exigen un trato
similar para otros casos. El también poeta Julio San Francisco, en nombre de la
Unión Europea del Exilio Cubano, calificó de “cínica y paradójica” la
actitud del gobierno español respecto al pueblo cubano, pues mientras se
recibía “solemnemente” a Rivero, otros disidentes cubanos estaban a punto
de ser deportados por España a Cuba.
San Francisco dijo que el gobierno español ha
negado “protección y asilo político” a Milvio Ramírez López y a Yodalky
Delgado Morell, dos cubanos “desconocidos” que van ser deportados a la isla,
“donde les espera la cárcel o el ostracismo”.
El viernes 1 de abril, “mientras Raúl Rivero era
solemnemente recibido en Madrid (...), en contradicción paradójica si no fuera
cínica, la también cubana pero desconocida Yodalky Delgado Morell, de 31 años
de edad, se encontraba en el Aeropuerto Madrid-Barajas a la espera de ser
deportada a Cuba, donde le esperan la cárcel o el ostracismo, después de que
el mismo Gobierno español le denegara el asilo político”, explicó San
Francisco en un comunicado.
En este sentido, la nota añade que, “cuando la
deslealtad hacia el pueblo cubano todavía parecía poca, entonces el gobierno
español no le puso protección al cirujano cubano cardiovascular Milvio
Ramírez López, que había logrado pedir asilo político en España y permanece
ingresado en el Hospital Rúber Internacional”.
Ramírez López llegó a Madrid custodiado por la
Policía Política cubana desde Argelia, donde era jefe de la misión médica
del gobierno de Cuba, tras intentar suicidarse por conocer que el régimen de
Fidel Castro “le acusa de traición y se propone llevarlo a la isla para
encarcelarlo o tal vez fusilarlo”.
Denunció también que la Embajada cubana en Madrid
“mantiene sobre el paciente el acoso de sus operativos, segura de que,
finalmente y mediante presiones, el uso de la fuerza o la intimidación,
logrará su objetivo de trasladar a Cuba al médico disidente”.
“Estos lamentables hechos tocantes a la violación
universal de los Derechos Humanos en Cuba tienen como telón de fondo la
reciente petición del Gobierno español a la Comisión de Derechos Humanos de
Naciones Unidas, que sesiona actualmente en Ginebra, para que la tiranía de
Fidel Castro (...) no sea condenada como flagrante violadora de todos esos
Derechos de los cubanos, entre los que están Raúl Rivero, Yodalky Delgado
Morell y Milvio Ramírez López”, apuntó.
Por este motivo, según San Francisco, la Unión
Europea del Exilio Cubano “llama al Alto Comisionado de Naciones Unidas para
Refugiados y a las organizaciones no gubernamentales de Derechos Humanos de
España a que se movilicen de inmediato para salvar a los ciudadanos cubanos
Yodalky Delgado Morell y Milvio Ramírez López, que están en situación de
riesgo absoluto”.
Además, según la nota, la organización espera “que
aún el Gobierno español pueda reestablecer una política de coherencia hacia
Cuba y retome el camino de la lealtad hacia el pueblo cubano y la oposición
pacífica, hoy ilegal y perseguida, gobierno cubano del mañana cercano”.
Entretanto, Rivero ha empezado a planificar su nueva
vida en España. El 21 de este mes participará en las VII Jornadas de Poesía
de Logroño, que se celebrarán hasta el 29 en la Casa de los Periodistas de la
localidad, tal como lo informó el portavoz municipal, Conrado Escobar. Además
de Rivero, participarán en esta edición el poeta chileno Manuel Silva, el
argentino Rafael Felipe Oteriño y el peruano José Watanabe.