Noticias
¡Comparte este contenido! Compartir en Facebook Compartir en X Compartir en WhatsApp Enviar por correo
Se redujo el índice de visitas a la Feria de Bogotá

La XVIII Feria Internacional del Libro de Bogotá, que se celebró entre el 20 de abril y el 2 de mayo, cerró con una reducción de visitantes con relación al año 2004. Este año la feria fue visitada por 340.000 personas, casi 80.000 menos que el año pasado.

“Si se compara la 18ª Feria versus la versión 2004, en la cual se contó con 428.044 personas, se concluye una reducción en la entrada de colegios teniendo en cuenta que estamos reglamentando el ingreso de los estudiantes con la finalidad de hacer provechosa su estadía en la feria”, afirmó Hernando Restrepo Londoño, director general de Corferias, el ente organizador.

Juliana Calad, directora de la Cámara Colombiana del Libro dijo que la institución está agradecida con los visitantes. “Su masiva respuesta a este evento nos motiva a seguir promoviendo eventos culturales y literarios, de manera que el número de lectores en el país crezca significativamente”.

La 19ª versión de la feria contará con Chile como país invitado de honor. Este año el país invitado fue China, cuya representación decepcionó a la mayoría de los observadores. Jesús Aníbal Suárez, editor de Aurora, indicó que “no se vio un esfuerzo por traer ediciones en español ni hacer una representación cultural que les mostrara a los colombianos lo que es el pueblo chino. La gente no encontró nada especial y eso perjudica a la feria, pues el país invitado es un punto de referencia para que asista el público”.

“La gente se quejó de que no había libros”, agregó Alfonso Carvajal, editor de Random House Mondadori. “No valía la pena sólo ir a ver mapas. Sobre todo con la expectativa que generan, pues China fue la que inventó la imprenta, antes que Gutenberg. Lo único importante fue que vino el traductor de El Quijote (Hu Zhencai) y que un libro de Héctor Abad Faciolince, Angosta, hubiera sido escogido como el del año en ese país”.

Sin embargo, aunque la norma fue la de críticas severas a la selección, otros, como Alberto Sánchez, director comercial para Colombia de Editorial Planeta, la defendieron: “Cada año hay que escoger un país y los más cercanos ya fueron invitados. Era el momento de mirar otros mercados. Esto coincidió con el viaje del presidente Álvaro Uribe y puede generar buenas cosas”.

Y en ese sentido son los argumentos de defensa de Enrique González, director de la Cámara Colombiana del Libro: “Es posible que la muestra china haya sido pobre. Pero es que, además de que el país invitado se selecciona alternando la región geográfica, no hemos tenido comercio ni intercambio de libros con China. Pero con la visita del director de la Cámara del Libro de China se abren posibilidades para que nuestros autores sean editados allá”.

Según González, la Cámara Colombiana se comprometió a hacer un listado de los autores nacionales que podrían interesar en Oriente. “Si clasifica uno de nuestros escritores, eso abre un mercado de 1.300 millones de personas”.

Para Roberto Vergara, subdirector de Corferias, tal vez se había creado mucha expectativa y eso también hizo que los ojos de los críticos estuvieran sobre la oferta de los asiáticos.

Suárez, de Aurora, es tajante: “Es la Feria más mala de los últimos cinco años”. Vergara se refiere a las cifras para avalar lo que considera un éxito de asistencia: “Un total de 400 mil personas, de las que 120 mil fueron estudiantes. Es cierto que el clima estuvo en contra, por eso estudiamos la posibilidad de hacerla el año próximo en otro mes, pues abril siempre es muy lluvioso”.

Con todo eso, González dice que se produjeron expectativas de negocios de 18 millones de dólares (eso se refiere a negocios pactados, aunque todavía no estén firmados) y de los que se espera que en menos de tres meses se adelanten tratos por 5 millones de dólares: “El año pasado los negocios fueron de 17 millones de dólares y durante todo el año se exportaron 112 millones de dólares en industria editorial y se importaron 40 millones”.

Vergara pone el ejemplo de Venezuela, primer país invitado, hace 18 años. Dice que, en su momento, el mercado venezolano estaba dominado por editores españoles: “Se dieron cuenta de que la calidad colombiana era similar a la española y que los precios eran competitivos”. Hoy, según las cifras de la Cámara Colombiana del Libro, Venezuela produce negocios por 14 millones de dólares (en el 2004) y México, que es el primer comprador y también fue invitado a una Feria, genera compras por 20 millones de dólares. “Perú fue el invitado de 2004 y hemos visto crecimiento en las ventas en ese país”, agrega González.

Pilar Reyes recuerda las Ferias en las que España, Argentina y México fueron el eje: “Tuvieron una potente muestra, autores, un desembarco cultural a la altura de una feria como la de Bogotá”.

Entre las razones esgrimidas para explicar la ausencia de grandes autores y muestras artísticas chinas, se expone la falta de mayor tiempo en la preparación. “Se les pidió que trajeran una muestra similar a la que ofrecieron en el Forum de las Culturas de Barcelona”. Los Guerreros de Terracota (patrimonio chino) eran parte de las aspiraciones, pero por trámites y por la agenda de la muestra itinerante, no se consiguieron para la Feria, pero sí para una exhibición en el Museo Nacional (que se verá en el 2007).