Hoy mi poesía
no dice metáforas audaces,
apenas informa.
“...En un libro no hay nada que comprender,
pero sí mucho de qué aprovecharse.
Nada a interpretar ni a significar, pero mucho a
experimentar...”.
Jazmín (tres meses)
siente que hablamos por teléfono con su mamá
(mi amiga Ana) sobre fotografía y pintura.
Y la dulzura se hace todo cifras.
Eso es el florecimiento secreto del amor.
Jazmín demanda consideración. Delicadeza.
Hablábamos de sobreponernos a las imágenes y a las
palabras.
Hablábamos de la consigna de la revista: Imagen y poesía.
Y la curiosidad ocurría. Nos invadía.
Huía gateando.
O llegaba de un golpe.
Se iba flotando. O nos seguía.
Esto es el “recorrido” del significante a
través de la historia. (Pensé...)
Yo sacaba pensamientos del amor. (¿Podrá pensarse el amor?).
El recipiente que contiene a cada manifestación del arte
es demasiado delgado.
—Tanto como una porcelana china.
No es conveniente azucarar los sentimientos.
Ni es conveniente hacer aparecer a la sensibilidad de la poesía obsesionada por
la imagen faltante.
El tiempo es fragmento.
Hace brotar y madurar los sentidos.
Sólo el tiempo completa.
Jazmín y la poesía merecen su debida atención.
Son todo dedicación, y en lo posible:
recurrente.
viernes cinco de diciembre de dos mil tres
recinto diega en buenosayres miserable
epígrafe de gilles deleuze, “rizoma”
a tone skrjanec (eslovenia - 1953) a jimena delfante i.m.
a blanca castellón
a ana gilligan y a jazmín
A esa muerte banal.
Hasta prejuiciosa.
(El caldo kitsch.)
La muerte exacta. Criminal. La muerte itinerario del
dolor.
Esa muerte que despierta y siente que se equivoca
pero sin embargo sabe que es una extranjera
y que su lugar es observar el auge de cada uno de los latidos.
Su espacio es el cálculo por el paso permanente de
la presión.
Esa presión de un ojo que actúa de curioso,
de invertebrado,
de caótico.
Presión del frío ovillado
como un ramo de flores dedicado al mismo resplandor.
Una vuelta
al arte del estereotipo.
(O “el caldo kitsch” II.)
¿Por qué deberemos sostener a la belleza
enfrentada a su valor utilitario?
¿Qué significan los valores ideales?
¿A qué se deberá la apariencia de las posesiones?
¿Por qué habremos heredado los rituales desgraciados de la burguesía?
¿Por qué esa distancia entre las formas y los
manifiestos?
martes veintitrés de diciembre de dos mil tres
recinto diega en buenosayres miserable
a abraham moles (francia) por “el kitsch”
a blanca castellón (nicaragua)
a jimena delfante i.m.
Ingenuidad de la poesía
en el siglo XVI.
(“El caldo kitsch” III?).
Puede pensarse por igual,
lo que se vivió y lo que está por vivirse.
El siglo XVI fundó la mayoría de América en
ciudades-órganos.
Fluidos de nutrientes.
Fluidos de desperdicios.
Corrientes de poder.
Corrientes de extracción y esclavitud.
¿Cómo será excederme de mí mismo
y abusar de la profundidad de mis dedos?
¿Cómo será la emoción en la materia de mi saliva
cayendo por tus muslos?
¿La poesía estará aquí?
¿Habré trabajado lo suficiente para ello?
A lo largo de la historia, las industrias de los
imperios
se nutrieron de las riquezas de las colonias.
Irradiaron a cambio,
exterminio,
pestes,
hambre,
esclavitud.
Un natural sistema de órganos que demanda materiales.
Que la poesía siga recostada ingenuamente en su
lado bucólico.
Y las excavaciones allá adelante
serán nudos en la piedra
esperando por nuestros cuerpos
para completar la escena.
martes treinta de diciembre de dos mil tres
recinto diega en buenosayres miserable
a néstor boscoscuro por “escudos urbanos”
a abraham moles (francia) por “el kitsch”
a jimena delfante i.m.
Sujeto del texto.
Sujeto de la cultura.
Sujeto de la salvación.
Hay un placer que proviene de la cultura.
El sujeto del texto
es un sujeto abreviado
que
reproduce
la verdad
conflictiva
de la naturaleza humana.
Estructura de la palabra:
obligación de proveer a los sentimientos
del poder irrumpir en el papel
con marcas de tinta.
El dolor del recuerdo del sol posado en tu piel,
oscurece todo en torno a mí.
El poema es signo de mis manos
deseando
tu biología.
Por llevar mucho tiempo compartiendo el cuerpo
con la cultura,
deambulo
por el lenguaje
sin tener
el menor
indicio
de salvación.
miércoles once de febrero de dos mil cuatro
recinto diega en buenosayres miserable
a pedro jesús lopez acosta (cuba - 1970)
a jimena delfante i.m.
a roland barthes por “el placer del texto” 1973
a víctor redondo (buenos aires - 1953)
Sujeto del texto.
Sujeto de la cultura.
Sujeto de la salvación. (Segunda parte.)
¡Inmediato es el placer de la palabra!
¡Rojo, verde, amarillo!
Se descompone la música de la tarde en el aire.
La potencia de la palabra se puede mostrar desgarrada y victoriosa.
Es un sol oscuro triunfante. Es pensamiento de placer, de goce.
Los hombres conquistamos el terror, el hambre, el
espanto.
Y nos suicidamos cuando recuperamos el aliento.
¡Las posesiones!
El dolor del recuerdo del sol posado en tu piel,
oscurece todo en torno a mí.
El poema es el signo de mis manos.
Y al hundirnos maravillosamente en ese sueño
queremos excedernos de significados.
(El país del placer y de las palabras.)
Alcanzamos a pensar que es la última tentación,
por eso temblamos en el final y para siempre.
¡Oh..! ¡Entiendo la desgracia! ¡La libertad!
¡Entiendo que ninguna necesidad puede miniaturizar
este deseo de completud!
¡Entiendo la lástima y el aplauso!
Y entiendo que tantas hermosas y frescas palabras
se hundirán como barcos en el fin.
La oscuridad será una estatua deforme
que me recuerde la revelación de la ceguera.
miércoles dieciocho de febrero de dos mil
cuatro
recinto diega en buenosayres miserable
a karina macció y romina freschi (zapatos konex)
a jimena delfante i.m.
a roland barthes por “el placer del texto” 1973
a víctor redondo (buenos aires - 1953)
¿Por qué los fantasmas de la poesía
piden salvación
en las escalinatas de los templos?
I.
Por qué seremos animales que interrumpen la calle
con los propios corazones ensangrentados de inmovilidad.
De olvido.
Y el filo de la selva cierra nuestras bocas,
nuestros ojos.
Y nos pone la mortaja.
Y el horizonte se espesa de metáforas.
Y enuncia los fermentos de la poesía.
Y todo se vuelve amor.
En la luz exacta del poema.
Y nos conducimos por vez primera al amor.
El poema es un pantano de deseos.
II.
Tanta ciudad envilecida por el motor perenne de la codicia.
Por tanto esfuerzo por encadenar
cada uno de los frutos económicos.
Haremos la estética
de una industria que se agusana por el falso esfuerzo.
Sus frutos se pudren.
Se convierten en desechos.
En obscenidad.
En violación y asesinato.
miércoles siete de enero de dos mil cuatro
recinto diega en buenosayres miserable
a jimena delfante i.m.
¿Por qué los fantasmas de la poesía
piden fórmulas
para no equivocarse?
Uno.
La carne malherida devuelve olores negros.
Los cuerpos se hacen invisibles.
La selva arde de instinto
esperando que los destinos se parezcan a la lluvia.
La carroza de los animales se conduce al borde de la selva.
Hipnotizados por el metálico vuelo de los insectos,
empezaremos a rastrear,
a enumerar,
a enredarnos con cadáveres.
Las víctimas del poema.
Dos.
Vigilamos lo que podemos perder.
Fórmulas de mercadeo.
Fórmulas burguesas de propiedad.
Fórmulas de placer en el capitalismo.
Fórmulas de volver a sentir
la belleza de la juventud alimentada de sexo.
Las cosas parecen moverse para terminar en el
amontonamiento.
En la superficie de cada sufrimiento se consigue
todo lo que asegura equivocarse para perder el rumbo,
o frenar y atascarse,
u olvidarse de la piedad y rodar por el mundo
en lugar de custodiar
las provocaciones.
martes trece de enero de dos mil cuatro
recinto diega en buenosayres miserable
a jimena delfante i.m.