Entre el 24 y el 27 de mayo se realizó en la Casa
de América, de Madrid, el I Congreso Internacional de
Narrativa Peruana, evento organizado por el escritor peruano Jorge Eduardo
Benavides y las críticas literarias españolas Mariángeles Vázquez y Paz
Mediavilla, e inaugurado por Mario Vargas Llosa.
El encuentro reunió a más de cuarenta escritores
peruanos residentes en Perú y en el extranjero, como Fernando Ampuero, Alonso
Cueto, Iván Thays, Ricardo Sumalavia, Santiago Roncagliolo, Fernando Iwasaki,
Eugenio Chang-Rodríguez, Carlos Meneses, José Antonio Bravo, Miguel
Gutiérrez, Eduardo González Viaña, Roberto Reyes-Tarazona, Alfredo Pita,
Enrique Rosas, Óscar Colchado, Luis Nieto Degregori, Leila Bartet y Gustavo
Rodríguez, entre otros.
En el marco de la diversidad de la realidad peruana,
uno de los ejes de las mesas redondas que articularon la reunión fue la
supuesta dicotomía entre literatura andina y el resto de la literatura peruana.
“Lo andino y lo no andino”, subrayó Benavides, “son los dos grandes polos
del planteamiento. Si se pudiera agrupar, se podría hablar de una literatura
occidental, por llamarla de algún modo, y andina”.
“Este congreso ha sido exitoso porque ha permitido
sentar en la mesa a esas dos grandes visiones. No ha sido un enfrentamiento de
discordia sino de plantear soluciones”, agregó.
Entre los escritores que analizaron estas supuestas
diferencias entre literatura “andina” y “criolla”, se encuentra Fernando
Ampuero, quien intervino en la última mesa redonda del congreso. Al respecto,
el autor de Caramelo verde apunta que “las quejas provincianas”,
reclamando “atención para sus inadvertidas producciones”, suenan a “antigualla”.
Agregó que “califican de mezquino el escaso interés de la crítica limeña,
otros proclaman que la literatura criolla ha muerto y, al igual que la cumbia
andina y la prensa y las teleseries chicha, se avecina el auge de una temática
andina de mayor nivel que se impondrá en la estética literaria nacional”.
Sin embargo, señala el escritor, “también es
posible que muchos andinos al incorporarse a Lima intenten ser los nuevos
criollos y que narren las vicisitudes del peruano citadino. ¿Hasta cuándo
continuará esta grieta absurda que no entiende todavía que en Perú hay lugar
para todo y para todos, y que la literatura pasa por costa, sierra y selva y por
los otros países donde los peruanos airean su peruanidad? La única actitud
honesta y coherente de los escritores es escribir libros que llevan dentro de
sí mismos. Los libros caminan solos”.
Miguel Gutiérrez, quien ofreció la conferencia de
clausura, se manifestó de acuerdo con la observación de Thays al afirmar que
el drama de los escritores andinos, provincianos o regionales es que quieren ver
su cara “lo más grande posible” en los medios de comunicación capitalinos.
Las actas serán publicadas en Internet para que
puedan acudir a ella los escritores y los críticos de todo el mundo. Benavides
ha planteado que el siguiente congreso se realice en Lima y que tenga una
periodicidad bianual, en principio.