La Feria
del Libro de Madrid, que se desarrolló entre el 27 de
mayo y el 12 de junio, inspiró en los libreros y editores participantes un “moderado
optimismo”, aunque quedó pendiente el encuentro con la ministra española de
Cultura, Carmen Calvo, para plantear asuntos referentes a la nueva Ley del
Libro.
Inaugurada por don Felipe y doña Letizia,
príncipes de Asturias, el 27 de mayo, la feria se realizó este año bajo el
lema “Los jóvenes y los libros”. Tras la inauguración, los príncipes
recorrieron las 370 casetas y los diferentes pabellones que conformaron este
año el recinto ferial, al frente de una comitiva en la que también estuvieron
Calvo, Rogelio Blanco, director general del Libro, los miembros de la comisión
organizadora del evento, Isabel Rodríguez, Miguel Ángel Gimeno, Idoia Latorre,
José Miguel García, Josefa Arteaga y Juan Saura, y otras personalidades.
La feria confirió especial importancia a los niños
y jóvenes. El pabellón infantil, que este año se llamó “Crecer y otras
aventuras”, permitió a los más pequeños comprobar cómo los libros se
convierten en fuentes de conocimiento y maduración. En esta edición se
presentó por primera vez el Pabellón de las Universidades Públicas
Madrileñas, y se dedicó un ciclo a los jóvenes creadores en el Pabellón
Carmen Martín Gaite.
Víctor García de la Concha, director de la Real
Academia Española, inauguró las actividades culturales el 30 de mayo con una
conferencia en el Pabellón de Encuentros Fundación Círculo de Lectores, donde
se presentó la exposición fotográfica “Una mirada al mundo”.
Este año la feria albergó 370 casetas, 376 firmas
expositoras —de las cuales 122 fueron librerías y, de éstas, 60
especializadas—, 193 editoriales, 27 distribuidores, venta a crédito y/o
facsímiles y 34 organismos oficiales.
Entre las actividades destacó la iniciativa del
Instituto Ramón Llull, en conjunto con los organizadores del evento, para
producir un acercamiento entre la cultura catalana y los lectores madrileños.
Se realizaron las primeras Jornadas de Literatura Catalana, que entre el 31 de
mayo y el 3 de junio repasaron lo mejor y más selecto de los ensayos, poesía y
narración catalana, además de presentaciones, tertulias y homenajes. Entre
tales actividades destacó el homenaje a Ovidi Monitor, artista catalán de cuya
muerte se cumplen diez años. También fueron presentadas dos antologías de
narrativa catalana y dos libros de Pere Calders.
En el marco de la feria, también el ex
vicepresidente y político socialista Alfonso Guerra recibió el homenaje de la
editorial Espasa por la buena acogida que ha tenido su primer libro de memorias,
Cuando el tiempo nos alcanza. El filósofo Emilio Lledó reflexionó
sobre la infelicidad y la siembra de la mentira en su último libro, Elogio
de la infelicidad. El austriaco Josef Winkler presentó Cuando llegue el
momento, una descripción descarnada del mundo católico y rural de la
Austria más profunda.