El otorgamiento del premio Príncipe
de Asturias de Comunicación y Humanidades a seis
institutos culturales europeos, y del correspondiente a Letras a la escritora
brasileña Nélida Piñón, modelaron este año la importancia que concedieron
los organizadores del galardón hacia la diversidad.
El jurado de la categoría Comunicación y
Humanidades valoró la diversidad lingüística y cultural de Europa como factor
de enriquecimiento de los pueblos y la pluralidad del proyecto europeo al
conceder el galardón a los seis grandes institutos culturales comunitarios:
Cervantes (España), Camões (Portugal), Dante Alighieri (Italia), Goethe
(Alemania), Alliance Française (Francia) y British Council (Gran Bretaña).
La candidatura conjunta no había reunido los
suficientes votos en Cooperación Internacional, pero uno de sus jurados
consideró que los grandes institutos culturales de Europa eran merecedores de
un premio este año por su contribución al desarrollo de la pluralidad
idiomática en un proyecto común europeo, por lo que propuso esta candidatura
al jurado siguiente.
Como las bases permiten la concurrencia de
candidaturas hasta 48 horas antes de la reunión de los jurados, el plantel de
expertos que otorgaba el premio, bajo la presidencia de Manuel Olivencia, hizo
suya la propuesta y la llevó a sus últimas consecuencias.
El jurado tuvo en cuenta la aportación de las seis
instituciones, algunas de ellas centenarias, “a la tarea común de preservar y
difundir el patrimonio cultural europeo, mediante la enseñanza, en todos los
continentes y entre millones de personas, de las respectivas lenguas nacionales,
así como de su tradición literaria y artística y de los valores éticos y
humanísticos que constituyen el sustrato de la civilización occidental”.
Por su parte, el 16 de junio el jurado de la
categoría Letras —presidido por Víctor García de la Concha— concedió el
galardón a la escritora brasileña Nélida Piñón, de quien se destacó su “incitante”
obra narrativa, sustentada “en la realidad y la memoria, y también en la
fantasía y los sueños”. Asimismo, una de las consideraciones que la hicieron
acreedora del premio es que en su escritura confluyen diversas tradiciones
literarias que configuran “una singular teoría del mestizaje”.
La candidatura de Piñón se impuso sobre las de los
estadounidenses Paul Auster y Philip Roth entre otras treinta candidaturas.
Además de García de la Concha, en el jurado estuvieron también Andrés
Amorós, Luis María Anson, J. J. Armas Marcelo, Blanca Berasátegui, María
Luisa Blanco, Rogelio Blanco, Pedro Casals, Antonio Colinas, Francisco Javier
Fernández Vallina, José Luis García Martín, Pilar García Mouton, Emilio
González Ferrín, Enrique Krauze, Rosa Navarro Durán, Berta Piñán, Fernando
Rodríguez Lafuente, Fernando Sánchez Dragó, Darío Villanueva y Román
Suárez Blanco (secretario).
Autora de La República de los Sueños,
Piñón (Vila Isabel, Río de Janeiro, 1937) fue la primera mujer en presidir la
Academia Brasileña de Letras (ABL) y se ha destacado tanto por su labor
literaria propiamente dicha como por su trabajo en el periodismo, profesión de
la que se graduó en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro. La
autora ha cultivado la narrativa larga y corta, aunque sin dejar de lado el
teatro, la crítica y el ensayo. Es licenciada además en filosofía en la
Universidad de Columbia y profesora de la de Miami.
Hija de padres españoles, Piñón debutó como
novelista en 1961 con Guía, a la que siguieron Fundador (1969), La
casa de la pasión (1972), Sala de armas (1973), Tebas de mi
corazón (1974), y La fuerza del destino (1977). En 1980 publicó el
libro de relatos El calor de las cosas y cuatro años más tarde su obra
esencial, La República de los Sueños. En octubre aparecerá, bajo el
sello Alfaguara, su nueva novela, Voces del desierto. En 1995 le fue
otorgado el Premio literario Latinoamericano Juan Rulfo.
El premio Príncipe de Asturias en Cooperación
Internacional fue otorgado a la dirigente política francesa Simone Veil (Niza,
1927), una sobreviviente de Auschwitz que preside desde 2001 la Fundación para
la Memoria de la Shoah (Holocausto). El jurado, presidido por Leopoldo Calvo
Sotelo, resaltó “su coherencia, fuerza y constancia en la defensa de valores
y objetivos en un momento histórico en el que están apareciendo ciertas dudas
y vacilaciones con respecto al futuro de Europa y a su propia identidad”.
En Ciencias Sociales se concedió el premio al
profesor Giovanni Sartori (Florencia, 1924), fundador de la Revista Italiana
de Ciencia Política —que dirige actualmente junto con Mauricio Ferrera—
y uno de los referentes de la ciencia política mundial. El jurado estuvo
presidido por Manuel Fraga Iribarne y se decidió por Sartori en virtud de “su
gran contribución investigadora al debate contemporáneo de la ciencia
política”.
Presidido por Julio Rodríguez Villanueva, el jurado
de la categoría Investigación Científica y Técnica otorgó el premio al
neurólogo portugués Antonio Damasio (Lisboa, 1944), doctor en medicina y uno
de los investigadores más respetados en el estudio del Parkinson y el
Alzheimer, entre otros problemas decisivos en la neurociencia básica de la
mente y el comportamiento. El jurado destacó la importante labor divulgativa de
Damasio, “que facilita el acceso de amplias capas de la sociedad a una mejor
comprensión de la conducta humana”.
El premio en su categoría Artes fue compartido por
la bailarina ruso-española Maya Plisetskaya (Moscú, 1925; nacionalizada
española en 1933) y la bailarina española Tamara Rojo (Montreal, 1974).
Plisetskaya está considerada como la bailarina más arrolladora que ha ocupado
la escena desde Ana Pavlova y como un exponente de la danza clásica. Rojo es
primera bailarina del Royal Ballet de Londres desde el año 2000. El jurado,
presidido por José Lladó Fernández-Urrutia, destacó la forma como
Plisetskaya conjuga “la exquisita calidad técnica con la sensibilidad
artística y humana, ejerciendo su magisterio sobre bailarines jóvenes y
consagrados del mundo entero”, y la combinación que ofrece Rojo “entre la
mejor tradición clásica y la exigencia de superar nuevos retos, prueba de una
madurez interpretativa que le otorga una posición de privilegio en los más
relevantes escenarios internacionales”.