El escritor Enrique Laguerre falleció el jueves 16 de junio
mientras dormía en su residencia en San Juan, Puerto Rico, a los 99 años,
según informó su representante, Angie Vázquez. También ensayista,
dramaturgo, profesor universitario, poeta, conferenciante y crítico literario,
Laguerre era considerado el novelista puertorriqueño más prolífico.
Publicó las novelas La llamarada (1935), Solar
Montoya (1941), El 30 de febrero (1943), La resaca (1949), Los
dedos de la mano (1951), La ceiba en el tiesto (1956), El
laberinto (1959), Cauce sin río: diario de mi generación (1962), El
fuego y su aire (1970), Los amos benévolos (1976), Infiernos
privados (1986), Por boca de caracoles (1990), Los gemelos (1992),
Proa libre sobre mar gruesa (1995) y Contrapunto de soledades (1999).
Además había publicado los libros de teatro y
crítica literaria La resentida (1949), Antología de cuentos
puertorriqueños (1954), Pulso de Puerto Rico (1956), La
responsabilidad de un profesor universitario (1963), Polos de la cultura
iberoamericana (1977), El jíbaro de Puerto Rico: símbolo y figura
(1968; con Esther Melón), La poesía modernista en Puerto Rico (1969) y Enrique
Laguerre habla sobre nuestras bibliotecas (1959). En 1962 se publicaron sus Obras
completas.
El escritor fue durante 30 años catedrático en el
departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad
de Puerto Rico, cuya dirección ejerció. Más tarde
dirigió igual departamento en la Universidad Católica, fue profesor en el Queens
College de Nueva York y trabajó como experto para la Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Igualmente, fue presidente de la junta de directores
del Instituto de Cultura Puertorriqueña y miembro de diversas academias, y
entre ellas fue numerario de la Academia
Puertorriqueña de la Lengua y correspondiente de la Real
Academia Española. La Fundación Puertorriqueña de
las Humanidades lo declaró Humanista del Año en 1985 y fue nominado para el
premio Nobel de Literatura en 1999.
El viernes 17, los restos de Laguerre se expusieron
en el Ateneo Puertorriqueño en San Juan, flanqueado por dos grandes banderas de
Puerto Rico y anaqueles de libros antiguos. El sábado, los restos fueron
incinerados y, según su última voluntad, sus cenizas fueron esparcidas sobre
el Palacete Los Moreau, ubicado en el municipio de Moca (noroeste), donde nació
el 15 de julio de 1905.
Con motivo de su centenario, que se disponía a
celebrar el próximo viernes 15, el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico
y el Caribe presentará la colección Enrique A. Laguerre: Cien años de
vida, 1905-2005, que reúne en cuatro volúmenes sus quince novelas, con la
particularidad de que, en lugar de presentarlas en el orden cronológico en que
fueron publicadas, lo hace siguiendo el orden histórico de las mismas. Las
novelas de Laguerre recorren el desarrollo político social de Puerto Rico desde
1700 hasta la década de 1990.