Con el auspicio de la Embajada
de Venezuela en China y el Museo de Arte Jintai, el 20
de junio fue inaugurada a las 11 de la mañana la exposición “Dibujos” de
la escultora y artista plástica Myriam Álamo. La exposición permaneció
abierta al público hasta el día 23 del mismo mes.
Como preámbulo a la apertura de la muestra, Ding
Jia, joven ejecutante de guzheng (instrumento chino de veinticinco cuerdas)
interpretó tres famosas melodías populares: Flor de jazmín, Río Liuyang
y Canción de amor de Kangding. A continuación, la expositora, Myriam
Álamo, y la embajadora de Venezuela, Rocío Maneiro, procedieron a dejar
inaugurada la muestra de dibujos. El agregado cultural de la misión
diplomática venezolana, Wilfredo Carrizales, fungió como presentador del acto.
El público asistente, conformado por miembros del
cuerpo diplomático de los países latinoamericanos, artistas plásticos y
estudiantes de arte, representantes de los medios de comunicación y gente
vinculada a los círculos de cultura de Pekín, pudo apreciar el especial
formato y la mezcla de técnicas utilizados por Myriam Álamo para realizar esta
serie de dibujos. Asimismo la artista concedió entrevistas a la televisora
china en español y a representantes de los medios impresos y conversó
ampliamente con los artistas plásticos chinos presentes.
Myriam Álamo nació en Caracas en 1953. Asistió a
la Academia de Bellas Artes de Roma, a The
Wimbledon School of Art y al Camberwell
School of Art en Londres. Actualmente vive en su
ciudad natal. Ha participado en numerosas exposiciones colectivas, desde 1977
hasta 2005, tanto en Venezuela como en Rumania, Francia, Estados Unidos e
Italia. “Dibujos” es su quinta exposición individual. En 1996 obtuvo la
Primera Mención de Honor en la exposición “El ajedrez en el arte”,
celebrada en Maracaibo, Venezuela.
En el hermoso catálogo impreso por la embajada de
Venezuela, Myriam Álamo expresa: “Mis obras de dibujo son el resultado de
varias etapas, muy distintas unas de otras y que vivo como un viaje. Esto es:
experimentando cosas nuevas mientras avanza. Yo veo el dibujo como una
extensión del sentido de la vista, es decir, un accesorio que me permite ver
mejor. A toda hora estoy sumergida en un mundo visual del cual dependo para
desenvolverme, pero más que “verlo” lo uso como referencia para dirigir mis
acciones. Cuando dibujo mi experiencia visual se despoja de ese interés
funcional inmediato y siento que lo que está ante mí es mucho más complejo de
lo que creía”.