La madrugada del miércoles 22 de junio, en el templo de San
Antonio, municipio de Huamantla (Tlaxcala), se perpetró el mayor robo de arte
sacro en la historia reciente del estado: sujetos desconocidos se llevaron
veintiún óleos y tres esculturas que datan de los siglos XVII y XVIII. Entre
las obras se encontraba la efigie del patrono san Antonio.
Entre los objetos sustraídos se encontraba una cruz
de madera con letras metálicas, diez cuadros con representaciones de milagros
realizados por el santo y diez lienzos de diferentes tamaños con diversas
imágenes. En su huida, los ladrones dejaron sobre una banca otro lienzo que ya
habían cortado.
Autoridades municipales y eclesiásticas sospechan
que el hurto fue cometido por encargo, y probablemente por una banda que se
dedica a este tipo de ilícitos, pues entre los objetos sacros que se llevaron
figura la colección Los milagros de San Antonio, que consta de ocho
cuadros al óleo de pequeñas dimensiones.
El encargado del templo, Ángel García, se percató
de los hechos al llegar al recinto a las seis de la mañana, como acostumbra a
diario para apagar las luces y barrer. Entonces advirtió que el portón
principal estaba abierto, y rotos cadenas y candados.
Avisó al presidente de la comunidad, Efraín
Hernández Nieto, y ambos dieron parte a la Policía Municipal de Huamantla. La
Procuraduría General de la República inició a finales de junio una
averiguación.