Desde el paratexto la novela presenta una ambigüedad: ¿se trata
de una reacción contestaria a la tan mentada teoría de F. Fukuyama? O alude a
un afán lúdico entre enunciación y enunciado que culmina —sin haber
empezado— en un claro proceso de autorreferencialidad? Seguramente son ambas.
Diana se propone contar una historia sin hablar de
la Historia. Pero a cada instante de la narración las situaciones ahistóricas
(del macrotexto) promueven cadenas asociativas mnemotécnicas que permiten que
la Historia se filtre y genere rupturas temporales y espaciales. En estos dos
polos fluctúa el personaje de Diana: rechazo histórico
consciente-recuperación histórica inconsciente. Este proceso se patentiza a
partir del verdadero sustento del relato: contar esa historia desde una
perspectiva biográfica y autobiográfica, de manera tal que resultan
operaciones complementarias. El registro biográfico surge de la intensa vida de
Leonora y de su filiación con la ideología revolucionaria; y el
autobiográfico se manifiesta en Diana Glass como compañera y testigo de las
vicisitudes de aquélla. Por lo tanto, se puede afirmar que la autobiografía
constituye el soporte verosímil de la biografía. Asimismo, estos dos registros
configuran un tercer registro que los contiene: la biografía de la Argentina en
una época dictatorial.
Los personajes
Diana Glass se construye desde la imagen del
intelectual diletante; cree en la causa revolucionaria pero no se involucra en
ella.
Leonora está construida desde el ideal de lucha
y desde la seducción (entendida como manipulación). A pesar de haber
respaldado con acciones su sentir revolucionario, se muestra que cualquier
ideología será superada por algo más elevado, el amor maternal. En este caso
para salvar la vida de la hija debe traicionar.
El personaje de Hertha está construido desde
la experiencia del horror en materia de violación de los derechos humanos. Es
la intelectual que huye de los horrores del nazismo.
Garita está construido desde la censura: es
homosexual; fuma marihuana; y polemiza en tertulias literarias clandestinas.
El Escualo en un rol antagónico al intelectual.
La frialdad en la crudeza de sus actos que inicialmente evidencia, da paso
un ablandamiento de carácter, se vuelve más humano.
El Halcón: la característica del ave reside en
su persona en cuanto demuestra la penetración de ingenio; la sagacidad para ver
en Leonora un adminículo para otros propósitos (revertir la imagen de los
militares en Europa).
La polifonía
Discurso de los militares: Limpiar a la Patria
de un mal (los subversivos) mayor, de personas con ideas foráneas. Para ellos
los subversivos son promiscuos, ateos y apátridas. Pretenden redimir a sus
víctimas con la tortura y recuperar a los más inteligentes.
Discurso de los subversivos: Es utópico.
Quieren la libertad, y rescatar la soberanía y el ser nacional poniendo fin al
servilismo y a los traidores que se ponen a las órdenes del capitalismo yanqui.
Son muy apasionados: ponen en práctica la revolución ideológica y la
revolución sexual.
Discurso de los intelectuales homosexuales:
Garita prefirió no exiliarse y resistir en un país machista generando la
polémica desde la clandestinidad de un café literario. El mensaje apunta a
mantener el espíritu democrático, aun a hurtadillas.
Discurso de los intelectuales diletantes:
(Diana) Sostienen que una educación noble daría una humanidad noble.
Discurso de los intelectuales comprometidos: (Hertha)
A partir de los errores (actos atroces) de la Historia, se debe reflexionar,
debatir (también denunciar desde la reescritura) y en base a eso escribir el
presente.
¿Será el fin de la Historia? Por lo menos, de esta
sí. Pero en otro lugar, alguien retomará el hilo de la historia, especialmente
de aquella que habla de actos nefarios que perviven en un pueblo, y entonces se
reactualizará la temática.