Editorial
Antologías sin intermediarios
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Es un tema que ya hemos tocado en editoriales anteriores —con especial énfasis en el de nuestra edición 105 : es común que escritores que publican sus textos en foros y sitios literarios reciban invitaciones a participar en “antologías”, para lo cual se les exige una suma de dinero que finalmente es usufructuada por el “antologista” sin beneficio alguno para el autor. En casos extremos, éste ni siquiera recibe los ejemplares que adquirió.

FiccionerosEn un ejemplo poco usual de autogestión literaria, quince autores de diversas nacionalidades se unieron para publicar por su cuenta la antología virtual Ficcioneros, un libro en formato Acrobat PDF cuyo contenido ha sido compilado por el escritor argentino Alfredo Salinas. La historia de Ficcioneros no deja de ser simpática y, además, ejemplarizante en estos tiempos en que el escritor suele ser vapuleado por los estafadores de oficio.

Los escritores incluidos en Ficcioneros eran originalmente participantes del concurso de novela de la editorial Lengua de Trapo. Por un error del personal de la editorial, todos los autores que habían postulado textos a ese certamen y recibieron, en abril de este año, el acuse de recibo por vía electrónica, vieron que tenían a su disposición las direcciones de los autores involucrados.

Como sabe todo aquel con alguna experiencia en Internet, es posible, mediante la opción blind carbon copy de los programas de correo electrónico, enviar un mensaje a varios destinatarios sin que éstos conozcan las direcciones de todos los que conforman el colectivo. El encargado de la editorial Lengua de Trapo para enviar los acuses de recibo olvidó activar la copia con direcciones ocultas y la rendija fue aprovechada por José Miguel Desuárez, uno de los autores, quien escribió a sus casi cien colegas invitándolos a desarrollar iniciativas conjuntas. Ficcioneros es la primera de estas realizaciones concretas.

Del colectivo original han mantenido el contacto unas veinticinco personas, de las cuales participan quince en esta primera antología. Ficcioneros incluye relatos de trece escritores y dos escritoras: cinco argentinos, un colombiano, tres cubanos, un marroquí y cinco españoles. Un panorama bastante amplio de un segmento de la literatura contemporánea.

El caso de Ficcioneros pone de manifiesto cómo la iniciativa conjunta de los escritores, sin intermediarios afectados por la petulancia y el nada elegante gusto por el fraude, puede producir resultados interesantes. Esta antología ofrece, además del valor intrínseco de los textos que incluye, una lección para quienes se apoyan en la red como medio difusor de sus letras: usted como escritor no necesita del respaldo, que nunca es tal, de intermediarios —generalmente plenos de soberbia y ostentadores de falsos prestigios—, de quienes es mejor mantenerse prudentemente lejos.