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Novela de García Márquez enfrenta prejuicios de librerías en Brasil

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Récord, casa editorial que distribuye en Brasil la novela Memoria de mis putas tristes, del colombiano Gabriel García Márquez, enfrentó prejuicios de algunas librerías con el título, según se reveló a mediados de julio.

La obra acaba de ser editada en Brasil y debutó a principios de julio con un honroso cuarto lugar entre los 10 libros más vendidos en ese país. Sin embargo, algunas de las librerías en que fue colocada la novela mostraron su desacuerdo con el título.

La directora editorial de Récord, Luciana Villas-Boas, calificó de “puritanismo absurdo” tales resistencias y reclamos y estimó que “es no comprender la literatura de un nombre tan conocido y el público que compra libros”. La ejecutiva no mencionó nombres, aunque acotó como dato curioso que las librerías católicas no tuvieron esa reacción, y aclaró que los problemas fueron superados y la novela se distribuye y vende normalmente.

Añadió que, aunque se hubiera previsto esa reacción, la editora no habría cambiado el título, pues “es muy bello”, y consideró “una triste suposición creer que el lector quedaría chocado y no percibiría la ironía contenida en él. La hipótesis de imaginar que García Márquez escribió un libro pornográfico es lamentable”.

El escritor Eric Nepomuceno, traductor de la novela, dijo que en ningún momento pensó en cambiar el título, pues el autor del libro lo es también de éste, que además no es ofensivo, sino “insólito, como todos los de García Márquez. No querer vender el libro por causa del título es de una hipocresía risible”, remarcó.

El librero Rui Campos, de la prestigiosa Travessa de Río de Janeiro, confesó no creer que esos prejuicios persistan hoy. “Vendimos centenares de ejemplares (de la novela) en español desde el fin del año pasado, y la edición en portugués ya es nuestro libro más vendido”.

Según reveló el diario brasileño O Globo, problemas similares enfrentaron las editoriales con el recién lanzado Eu, a puta de Rembrandt, de Sylvie Matton, y anteriormente con Amestrando orgasmos, de Rui Castro.

Fuentes: Prensa Latina, O Globo