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Catedrático donó enorme hemeroteca
a la Universidad Autónoma de Tlaxcala

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El profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), Jaime Erasto Cortés, anunció a mediados del mes de julio que donará a la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT) una vasta hemeroteca con información sobre más de 1.600 autores mexicanos, cuyos contenidos ha venido recopilando con recortes de prensa desde 1976.

Según Cortés, hoy, cuando “ya queda menos tiempo en el futuro que el que hubo en el pasado”, ha llegado la hora de desprenderse de este gran archivo de la realidad literaria mexicana del presente. El docente explicó que el traspaso de este acervo a la UAT favorecerá a estudiantes e investigadores de Tlaxcala, Puebla, Veracruz e Hidalgo.

Por su carácter personal, este archivo es único en la nación azteca, ya que otros dos registros de esta naturaleza se encuentran, uno de ellos, en la Unam y, el otro, en el Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba).

Antes de que termine el año 2005, los 14 mil 136 folios originales del archivo de Cortés, más los que se acumulen hasta el momento de la entrega, estarán en manos del Departamento de Filosofía y Letras de la UAT, con el fin de que esta institución le dé mayores alcances en beneficio de un mayor número de usuarios, ante las posibilidades de investigación crítica, histórica y académica que ofrece y que no han sido aprovechadas en forma suficiente.

Especialista en literatura mexicana, Cortés dijo que su acervo no contiene tanta información sobre escritores muertos porque su obsesión más bien está en los vivos: “Aquí se encuentra tanto a escritores que ya tienen un nombre, un prestigio, como a noveles que apenas dan a conocer su producción, pero en su mayoría son escritores vivos porque es lo que me interesa y porque lo que he propugnado es que seamos lectores de nuestro presente literario y no esperemos a que alguien nos diga: ‘Deberías leer a fulano que ya se murió’ ”.

Los miles de expedientes autorales que lo integran, con un conjunto de “cerca de 800 autores más los de una parte que se llama Miscelánea, en la que se encuentran los que están esperando a ser incorporados al archivo, una vez que hayan publicado más, que tengan más crítica y pueden ser más de 800” ofrecen múltiples caminos. Por ejemplo, dan constancia “de la existencia de ciertas corrientes literarias, de ciertas poéticas”, del esplendor y olvido de algunos géneros, entre ellos la reseña, que ha sido relegada en favor de la entrevista.

La hemeroteca registra también la narrativa homosexual o las corrientes literarias que comienzan a surgir como la de los jóvenes escritores que hoy están mirando hacia un pasado que no es el siglo XX, sino el XIX, e incluso van más atrás, hasta la época virreinal, explica Cortés.

Con la colaboración de sus estudiantes y el apoyo de su esposa, Cortés ha construido este archivo en las últimas tres décadas como una labor enteramente individual, puesto que “nunca he tenido ayuda institucional” y, entre otras cosas, la compra de los periódicos siempre “sale de mi monedero”, precisa.

Guiado por una motivación que le dejó su padre, Erasto Cortés Juárez (1900-1972), uno de los grandes artistas plásticos de México y quien le enseñó a “no atesorar nada sino a poner todo en las manos de otras personas para que resulte benéfico”, Jaime Erasto Cortés busca que su archivo también sea útil “en otros territorios de nuestra geografía”, donde no existen las posibilidades que se tienen en la capital mexicana para acceder a una relación de autores y de obras como la que se encuentra en este registro.

Fuente: La Jornada