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Recuerdan a Elías Canetti
en su centenario

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El premio Nobel de Literatura, Elias Canetti (1905-1994), judío sefardí nacido en Bulgaria y europeo políglota que literariamente siempre estuvo vinculado a Viena, aunque radicado gran parte de su vida en Londres y los últimos seis años de su vida en Zúrich, hubiese cumplido cien años el lunes 25 de julio.

Por este motivo, la vida y la obra de Canetti, premio Nobel de Literatura 1981, son recordadas en todo el planeta. Considerado por la crítica especializada como un narrador autobiográfico y filosófico, Canetti escribió novelas, crónicas de viajes y obras de teatro, traducidas a más de 20 idiomas.

Con motivo de su natalicio, en Viena se inauguran por estos días varias exposiciones de libros y de pintura, como la muestra de grabados dedicados a sus textos literarios por el artista plástico Alfred Hrdlicka, quien durante años fue amigo personal de Canetti.

La emisora austríaca ORF emitirá una radionovela basada en su primera gran obra Auto de fe, texto escrito en Viena cuando el autor contaba 25 años. Asimismo, la ciudad natal de Canetti celebrará la ocasión con un amplio programa que incluye actividades teatrales, exposiciones, concursos y foros científicos.

Nacido en 1905 en el poblado búlgaro de Rustschuk (hoy Rousse), Canetti creció en el seno de una acomodada familia que hablaba aún el español medieval de sus antepasados, el ladino. Tras su traslado junto a sus padres a la ciudad inglesa de Manchester en 1911, aprendió inglés, más tarde francés y sólo como cuarta lengua, el alemán.

“Fue una lengua materna tardía, implantada con dolor”, escribió Canetti del idioma que, impelido por la insistencia de su madre, aprendió con ocho años de edad en la ciudad suiza de Lausana, idioma en el que iba a escribir todos sus libros.

Tras la muerte de su padre, Canetti se trasladó en 1913 con su madre y sus hermanos Georg y Nissim a Viena, donde estudió en una escuela judía. Debido al extremo patriotismo de los austríacos a favor de la Primera Guerra Mundial, la familia Canetti decidió en 1916 trasladarse a Zúrich, donde permaneció hasta 1921, cuando volvió a mudarse, esta vez a la ciudad alemana de Fráncfort del Meno.

Allí Canetti hizo el bachillerato en 1924 y poco después volvió a Viena, donde estudió química en la universidad de la capital austríaca, además de filosofía y letras, disciplina en la que alcanzó el doctorado.

Desde entonces se dedicó plenamente a escribir. Su primera obra, El otro proceso de Kafka, fue un ensayo creativo sobre el escritor checo, que para el joven escritor resultó ser un modelo casi obsesivo. En la Viena de entreguerras escribió sus obras teatrales La boda y La comedia de las vanidades, así como uno de sus principales trabajos, Auto de fe.

En la capital austríaca conoció además a la que sería la mujer de su vida, Veza Taubner-Calderón, una judía sefardí vienesa, y vivió varias experiencias que le marcarían todo su futuro y que plasmaría en sus obras autobiográficas La lengua salvada, La antorcha en la oreja y El juego de ojos.

Tras la anexión de Austria por la Alemania nazi en 1938, Canetti abandonó la república alpina y —primero en París y luego en Londres, donde vivió hasta 1988— se dedicó al estudio de las masas humanas, que él mismo había experimentado en Viena durante el incendio del Palacio de Justicia en 1927.

Fruto de dos décadas dedicadas al análisis en profundidad de ese fenómeno desde los puntos de vista antropológico, etnológico, psicológico y mítico, fue su famoso libro Masa y poder, que se publicó en dos volúmenes entre 1960 y 1962.

Sus apuntes de diario, escritos durante la Segunda Guerra Mundial, se editaron en 1965 y fueron ampliados en 1972 bajo el título de La Provincia del Hombre. Entre sus libros más conocidos figura además Las voces de Marrakech, ciudad marroquí que le fascinaba.

El 15 de octubre de 1981 le fue concedido el premio Nobel de Literatura por su “posición crítica ante ciertas tendencias enfermas de nuestro tiempo, por ejemplo, su estudio de los movimientos de masas y de manera especial en relación con la brutalidad del nacionalsocialismo germano y de las dictaduras en general”.

La concesión del Nobel no influyó para nada en su decisión de vivir una vida retirada del ruido de las fiestas y de los cócteles. Un año después, en agosto de 1982, prohibió que su autobiografía, The torch in my ear, se publicara en Gran Bretaña, país del que tenía la nacionalidad, como protesta por el trato que recibió allí hasta que consiguió el premio Nobel.

Después del Nobel recibió numerosos premios literarios, como el Buechner, el gran Premio del Estado Austríaco, el premio Kafka y el de la Academia Bávara, entre otros.

Fuentes: Prensa Latina, Terra Actualidad