El sábado 27 de agosto se inauguró para el público, la IX Feria Internacional del Libro en Centroamérica (Filcen), que este año se desarrolló en El Salvador y que, con México como país invitado, fue clausurado ayer domingo.
Ana Dolores de Fauvet, presidenta de la Cámara Salvadoreña del Libro, explicó que el objetivo de la feria, que por segunda vez ha sido realizada en ese país desde que fuera creada en 1996, es la lucha acérrima contra la piratería y la reivindicación de los derechos de autor.
Varias fueron las estrategias que la Filcen ideó para atraer al público este año. Además de los completos stands con descuentos de hasta 50% en literatura clásica, contemporánea y libros de motivación, el programa incluyó exposiciones gráficas, espectáculos escénicos, conferencias y otras actividades.
Entre las personalidades invitadas destacaron Graciela Montes, escritora argentina ganadora del premio Alfaguara 2005; Francisco Pérez Anton, guatemalteco; David Hernández, escritor salvadoreño y ganador del I Concurso de Novela de El Salvador (entregado en 2004); Matías Romero, filólogo salvadoreño; y Javier Mosquera, cuentista guatemalteco; entre otros.
Uno de los visitantes mexicanos que atrajeron la atención de la gente fue el actor y dramaturgo Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”, conocido por sus creaciones El Chavo del Ocho y El Chapulín Colorado, quien el jueves pasado recibió el doctorado honoris causa de la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer (Usam).
Chespirito asistió además a la feria por parte del Grupo Santillana para presentar su libro
El diario del Chavo del Ocho, que arroja diversas claves sobre el personaje que hasta ahora se habían mantenido ocultas al público. El libro acaba de ser publicado en México, donde apenas se empieza a distribuir, y El Salvador es el primer país extranjero en el que se da a conocer. Fue, por otra parte, el libro más vendido de la feria: 1.300 ejemplares, superando a
El código Da Vinci, de Dan Brown.
En el marco de la feria se desarrolló igualmente el Encuentro de Escritores Centroamericanos, un evento que fue definido por el escritor Óscar Acosta, director de la Academia Hondureña de la Lengua, como “una vinculación de tipo personal, no hay una agenda definida, no va a salir un documento, sino cada uno va a leer su obra, el conocimiento mutuo de los escritores de la región”.
Acosta reconoció que los autores centroamericanos se leen poco entre sí. “En Honduras no se conocen los escritores de Panamá, tal vez los de El Salvador y Guatemala, los países limítrofes, o uno encarga libros a alguien que viaja o lee en Internet”.
Agregó que es posible acuñar el término “literatura centroamericana” al conjunto de obras en las que son comunes “los temas, actuales, como la violencia, la insatisfacción política, la migración. Por ejemplo, está saliendo mucha novela y cuentística en El Salvador y Honduras de la gente que se va a Estados Unidos, es una nueva frontera. Hace unos 30 o 20 años, ese fenómeno no existía”.
En cuanto a la literatura infantil, que este año estuvo presente en al menos 16 de los stands de la Filcen, la encargada de prensa de la feria, Brenda Guadrón, señaló que la intención del área de creatividad infantil fue “inculcar el gusto por la lectura, para que el niño vea que los libros son parte importante en nuestra vida, así como comer, también hay que alimentar nuestra imaginación, y lo hagan con placer”.
También en el marco del evento fue presentado, el sábado 3, el primero de los tres tomos que conformarán la obra poética completa de Roque Dalton, que bajo el título No pronuncies mi nombre circula bajo el sello de la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI) de Concultura.
La edición ha tomado como fuentes las ediciones príncipe de los poemarios de Dalton; los manuscritos revisados por el autor, después de publicadas las ediciones príncipe; y los originales mecanografiados de la “Poesía completa” preparada por el mismo Dalton, cuyos principales insumos han sido los manuscritos revisados.
La obra fue asesorada y guiada por el intelectual Rafael Lara Martínez, quien reside en Estados Unidos, y en el trabajo de ordenamiento, nominación, edición, corrección y diseño trabajó un equipo de cuatro personas: el poeta y dirigente estudiantil Pablo Benítez, el poeta y corrector gramatical Oswaldo Hernández, el diagramador Santiago Sánchez y el también poeta y coordinador editorial de DPI, Carlos Clará.
El catedrático y lingüista Luis Melgar Brizuela, quien prologó el tomo, sostiene que éste debe ser analizado con lentes políticos. “Estamos hablando de una dimensión muy cuestionable, que es la ideología”, dice.
Por su parte, Luis Alvarenga, biógrafo y director de la revista Cultura, consideró que con el tomo se está ayudando a que “la poesía de Dalton regrese, que se restituya la cultura de donde procede”. La revista, que fuera fundada en 1955, fue relanzada en el acto en su número 89. Ejemplares de este nuevo número fueron obsequiados a los asistentes al final del acto de presentación. La publicación tendrá un costo de $2,45 y podrá ser adquirida en la DPI.
Alvarenga manifestó que la revista tendrá periodicidad cuatrimestral, y que ya se tiene definido en líneas generales la orientación de los próximos dos números de la revista: el próximo rendirá homenaje a Hugo Lindo y el siguiente a los quinientos años de publicación de Don Quijote de La Mancha.
El mecanismo de funcionamiento operará mediante solicitudes de colaboraciones a especialistas en cada tema, pero Alvarenga expresó que estarán abiertos a ofrecimientos de personas que deseen hacer sus aportes, mismas que serán valoradas por el consejo editorial de la revista.
A pesar de todo, el balance de la feria no fue tan halagüeño como esperaban sus organizadores. Este fin de semana, cuando se clausuró el evento, había diversas actividades organizadas a las que el público asistió escasamente. “Se ofreció una gama de actividades y ofertas y valía la pena venir, pero la gente no vino como esperábamos, incluso el fin de semana, que eran los días en los que teníamos fe”, dice Adela Celarié, de la Cámara Salvadoreña del Libro.
Fuentes: La Prensa Gráfica, El Mundo (El Salvador), El Faro