Cautivo
Cautivo de mi propio invento,
aquel que calculé fríamente
en mi ventana;
mi visión con movimiento propio
y respiración silente.
Cuántas horas a la caza
del menor movimiento,
a la muestra palpable
de una imagen viviente.
Perdió la punta el lápiz
de marcar con cruces
el tránsito inmóvil de los días.
Olvidé los segundos,
que se hicieron gigantes,
y sumergí en el destierro
de una vida perdida.
Crecida de verano
Presiento en el
rápido palpitar
de mis latidos,
que tu río
es crecida de verano,
que estás llegando
a mi encuentro soslayado
sin el pudor que ayer
vacilaba entre tus manos.
En mi silencio
Quedé sentado
en la luna que dibujó
las nubes,
regresé cansado,
colgado de tu lluvia,
limpiando
mis cristales
con tu brisa.
Busqué incansable
en tus huellas,
un poco del amor,
que barrió el mal tiempo,
y encontré el olvido
mirándome a la cara.
Sentí el temor,
que la noche obliga,
y olvidé
decirte en mi silencio
que te amaba.