El premio Clarín de Novela, que con sus 100.000 pesos de dotación —además de la publicación por parte de Alfaguara— es el más alto de Argentina, ya tiene finalistas. Diez novelas han sido preseleccionadas por José Saramago, Rosa Montero y Eduardo Belgrano Rawson en su calidad de jueces del certamen.
Se trata de las novelas Ojo por diente firmada por “Opordé”, El robo del sigilo de “Marcela Durrieu”, La mirada del ciervo de “Lucifer Vázquez”, Las lluvias del Metsat de “Lute”, Las viudas de los jueves escrita por “Gato Ralu”, El destino, de “del dock”, La mala espera de “Boris W.”, Los clones de Perón por “Cosme Fulanito”, Los últimos rostros de “Prometeo” y El sangrador de “Lucas”.
Los finalistas, cuyos nombres verdaderos se conocerán al emitirse el veredicto el próximo 25 de octubre, fueron seleccionados entre 1.367 originales, cifra que superó por un 46 por ciento el récord de convocatoria alcanzado en 2000, cuando se recibieron 937 obras. De las 1.367 novelas que se presentaron al premio, más del 50 por ciento llegaron promediando la última semana de plazo. En los últimos cuatro días se recibían veinte obras por hora.
Según comentaron miembros del jurado de preselección, entre los originales finalistas hay al menos tres novelas que abordan temáticas relacionadas con el exilio y el regreso. “La presencia de estas problemáticas es prácticamente una novedad en el premio porque no fue un tema que se destacara entre las obras presentadas los años anteriores”, señalaron.
Otro rasgo marcado es la fuerte presencia de humor que se evidenció en esta edición, cosa no del todo habitual en las convocatorias anteriores. Han aparecido también varios trabajos de ciencia ficción, y algunos otros relacionados con los últimos avances en el campo científico, como el genoma humano o la clonación.
A diferencia de otras ediciones, este año apareció muy poco sexo en las tramas y casi no hubo “novelas gays”. Tampoco, para sorpresa del jurado de preselección, aparecen referencias a la guerra de Malvinas: “Es llamativo que habiendo una fuerte tradición en novelas de guerra en el mundo, en la Argentina no haya producción sobre Malvinas”, reflexionaron.
La estructura de la mayor parte de los originales presentados respetó el formato de novela clásica y prácticamente no hubo experimentación en el lenguaje. Lo que sí apareció, al tratarse en varias obras el tema del exilio, fueron mezclas de diversos registros de lengua: del habla porteña a la española o la mexicana.
Fuente: Clarín