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Fráncfort cierra con controversia política

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La Feria de Fráncfort, que se inició el pasado 18 de octubre, cerró el miércoles 23 en un ambiente de controversia política, tras concedérsele el Premio de la Paz de los libreros alemanes al escritor turco Orhan Pamuk (Estambul, 1952), acusado de traición en su país por su constatación de matanzas contra armenios y kurdos.

Según los organizadores, la entrega del premio a Pamuk es una declaración de principios de la Feria, que este año quería renovar su condición de plataforma de discusión política y cultural. Sin embargo, en su discurso de aceptación, el escritor eludió la discusión política y no se refirió en ningún momento a su situación personal actual, que sí describió en una conferencia de prensa el martes 22.

En junio pasado la Asociación Bursátil de Libreros Alemanes hizo público el nombre del ganador de este año, Orhan Pamuk, de quien dijo que “obliga a un concepto de cultura que se basa en el conocimiento y el respeto del otro”. Pamuk es el segundo escritor turco que recibe el galardón luego de que en 1997 lo obtuvo Yasar Kemal.

El director de esa asociación, Dieter Schormann, reiteró, al comienzo del acto de entrega en Fráncfort, el compromiso del autor en esa dirección y lo calificó como un “constructor de puentes” entre las distintas culturas.

Pamuk abordó en su discurso materias como la relación entre la novela y la política, la tradición novelística como uno de los elementos fundamentales de la identidad europea y el camino de Turquía hacia el ingreso a la Unión Europea (UE).

Para Pamuk, el tipo de actividad política que verdaderamente le corresponde a un escritor no está en el trabajo para una causa, partido o grupo determinado sino en su “imaginación y su capacidad de ponerse en la posición de otros”, energía que le permite “no sólo sacar a la luz verdades antes no expresadas en palabras sino también convertirse en portavoz de todos los que logran hacerse oír cuya ira no se percibe, y en abogado de la palabra oprimida y nunca articulada”.

“El problema entre el occidente y el oriente o, como prefiero llamarlo, entre la tradición y la modernidad, tiene que ver con cierto sentimiento de vergüenza que nunca se puede eliminar por completo”, dijo Pamuk. Lo opuesto a la vergüenza, sin embargo, es el orgullo y muchos que se sienten humillados quieren reaccionar ante ello con un “nacionalismo orgulloso”.

Pamuk subrayó que no sólo gente como él, crecido en una familia laicista y moderna, cree en la UE sino también la gran mayoría de los turcos conservadores y religiosos, así como sus representantes políticos, que están convencidos de que Turquía debe tener su puesto en Europa.

La cultura coreana, invitada de honor este año, estuvo representada por Corea del Sur, aunque la intención de la Feria había sido que asistieran las dos Coreas. Corea del Sur, según explicó el jefe de prensa de la Feria, Holger Ehling, es un mercado editorial muy importante debido a su gran actividad traductora.

Por esta circunstancia fue el poeta coreano Ko Un el encargado de pronunciar el discurso inaugural, en el que dijo que el hecho de que monjes coreanos inventaran la imprenta de tipos movibles décadas antes que Gutenberg hace que el libro forme parte de la “herencia tradicional” del país.

“La literatura coreana sobrevivió a más de mil invasiones extranjeras por haber seguido transmitiendo de generación en generación su propio lenguaje. Es algo notable si se piensa en las numerosas naciones en la región que perdieron su lenguaje y su sistema de escritura”, señaló Ko Un en su discurso del 18 de octubre. En 2006, la feria tendrá como invitada de honor a la India.

Este año la feria inauguró sus espacios para libros antiguos, cuya mayor atracción fue el manuscrito original del relato “La biblioteca de Babel”, de Jorge Luis Borges, que se puso a la venta por 390.000 euros. El manuscrito, de 8 páginas plenas de notas manuscritas de Borges, está en posesión del librero John Wronoski, propietario de la librería de viejo Lame Duck Books, de Cambridge.

El manuscrito llegó a las manos de Wronoski después de que su propietario, un coleccionista privado argentino que lo había recibido del archivo de la revista Sur, decidiera venderlo. “Si no lo vendo ahora, no tengo ningún problema. Sé que en cinco años el precio se habrá triplicado”, añadió el librero, que considera que el original de “La biblioteca de Babel” es probablemente el manuscrito más valioso del siglo XX que se encuentra en manos privadas.

Wronoski tiene también en su poder el único manuscrito conocido de “Leyenda policial”, un cuento publicado originalmente en la revista Martín Fierro, en 1927, y que posteriormente cambiaría de título para convertirse en “Hombre de la esquina rosada”, y cuyo precio era de 150.000 euros.

Otros libreros de viejo tenían también ofertas interesantes de primeras ediciones. La librería londinense Bernard Quaritch ofrecía una edición original de un libro publicado en el siglo XVII por el astrónomo Johannes Kepler por 130.000 euros, una primera edición de La metamorfosis, de Franz Kafka, por 9.000 euros, y una de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, por 6.000 euros.

La nueva sección de libros de viejo abre la Feria de Fráncfort a un nuevo tipo de público y de especialistas cuyo interés no son las novedades editoriales, ni el tráfico de derechos de autor, sino la magia que emana de una edición o un manuscrito original.

Las editoriales que expusieron este año fueron 7.723, frente a las 6.691 del año anterior. Los países expositores bajaron de 110, en 2004, a 101, en esta edición, y el área de exhibición abarcó 168.790 metros cuadrados, en los que discurrieron este año más de 280.000 visitantes.

Los libreros alemanes, representados por Dieter Schormann, y los editores internacionales, representados por el australiano Andrew Wilkins, dieron una visión optimista de las perspectivas del negocio del libro aunque reconocieron algunas dificultades actuales.

En Alemania sigue preocupando la actitud reservada de los consumidores aunque Schormann espera que este año pueda haber otra vez un crecimiento del movimiento de negocios sobre todo gracias al impulso que se espera que le de al mercado el nuevo Harry Potter. “No es que el mundo editorial dependa de Harry Potter pero es un impulso importante”, señaló Schormann.

Fuentes: Feria de Fráncfort, El Universal (México), La Crónica de Hoy, EFE