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Juan Gelman recibe en España
el premio Reina Sofía

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La Reina Sofía de España entregó, el pasado 28 de octubre, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana a Juan Gelman, en un acto en el que el poeta argentino dijo que en tiempos “tan mezquinos” como los actuales, en los que “la voluntad de justicia cuesta caro” en tantos países, la poesía “sigue viva, es un tirar contra la muerte”.

Previamente tomó la palabra el presidente de Patrimonio Nacional, Yago Pico de Coaña, quien realizó un recuento de los logros que la Cumbre Iberoamericana y este galardón que premia a poetas del mismo ámbito supone para nuestra cultura —cabe recordar que fue el embajador que preparó el encuentro de jefes de Estado en Salamanca. También recordó los avatares personales del poeta, a quien presentó como un “paladín de los mejores valores humanos que tanto apreciamos en la actualidad”. También habló el rector de la Universidad de Salamanca, Enrique Battaner, quien rindió homenaje a los 30 años de reinado de Don Juan Carlos y los enlazó con un sobrio elogio de Gelman como ejemplo ético y estético para todos.

“La mera existencia de la poesía resiste el envilecimiento de lo humano”, afirmó Gelman (Buenos Aires, 1930) en sus palabras de agradecimiento del galardón, que recogió en el Palacio Real de Madrid, un escenario que conmovió al poeta de forma especial porque representa a la “España de hoy, la que no acepta una aventura bélica que trae al mundo zozobra”.

Una España, continuó el autor de Velorio del solo o Carta a mi madre, que “rompe clausuras sociales que lastiman la intimidad de las personas, que abriga a la cultura y abre puertas a la belleza posible de cada ser humano, y que se esfuerza por recuperar su memoria cívica porque sabe que sin pasado claro no hay futuro claro”.

“El espíritu de un país que olvida su verdad no puede agrandar sus horizontes”, dijo Gelman, cuyo discurso era previsible que contuviera alusiones al sufrimiento y al dolor que causan el terrorismo y las dictaduras, porque él ha padecido durante años las consecuencias de la que hubo en Argentina. Ese padecer comenzó en 1976, cuando los militares fueron a buscarlo a su casa y al no encontrarlo se llevaron a su hijo y a su nuera embarazada. Su hijo fue torturado y asesinado por los militares, y tras 23 años de intensa búsqueda, Gelman encontró a su nieta en Uruguay.

Ante asistentes como los escritores José Manuel Caballero Bonald, galardonado en la anterior edición del premio, Luis García Montero y Almudena Grandes, entre otros muchos, el poeta argentino se refirió al “azote brutal del terrorismo” que ha sufrido España, para destacar a continuación que América Latina “sabe de la muerte temprana e injusta causada por otro terrorismo, el de Estado”, que ha causado decenas de miles de muertos y desaparecidos en países como El Salvador, Guatemala, Argentina, Chile y Uruguay.

Ese elevado número deja claro que “la voluntad de justicia cuesta caro en nuestros suelos”, porque en estos países “nunca fueron livianos esos tiempos mezquinos de los que Hölderlin habló. Y menos ahora, cuando el neoliberalismo imperante ensancha impune la brecha entre ricos y pobres y la miseria es el único plato que a millones de latinoamericanos se les sirve cada día”.

“Sin embargo, la poesía sigue viva, es un tirar contra la muerte”. La poesía, prosiguió con voz queda y suave, “habla al ser humano no como ser hecho, sino por hacer. Va a la realidad y la devuelve otra. Espera el milagro, pero sobre todo busca la materia que lo hace. Nombra lo que le esperaba oculto en el fondo de los tiempos y es memoria de lo no sucedido todavía. Ella acepta el espesor de la tragedia humana”, dijo Gelman.

Juan Gelman, que en mayo de este año ganó el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, dotado con 42.100 euros, por una obra que el jurado calificó de “profundamente original, rigurosa, emocionante y emotiva a la vez”, considera “una dicha grande” que su lengua sea la castellana.

“La lengua es la patria de muchas patrias, la infancia, el hogar, una manera de ver el mundo, de hablar con él”, subrayó el escritor, para quien premiar, como se ha hecho con él, “el mester de poesía, esa Cenicienta de la literatura que apenas ocupa rinconcitos en los catálogos de las grandes editoriales, “es un acto casi heroico, va a contramano de estos tiempos y a favor de la historia”.

“La poesía viene del fondo de los siglos y ninguna catástrofe natural o de mano de hombres ha podido cortar su hilo poderoso. Es un hilo que nos une a todos y sólo se acabará cuando se acabe el mundo”, concluyó Gelman, entre fuertes aplausos de los asistentes.

Por su parte, el presidente de Patrimonio Nacional, Yago Pico de Coaña, destacó la obra “enorme y de gran calidad” de Gelman y su compromiso “con la verdad y la justicia”, que ha sido “un referente para muchos y un ejemplo digno de toda admiración, que se materializó durante tiempos muy difíciles y en circunstancias especialmente dramáticas”.

Enrique Battaner, rector de la Universidad de Salamanca, hizo hincapié también en que, con este galardón se reconoce “al hombre integral” y “al hombre del compromiso, al hombre de acción, el que no se ha limitado a interpretar el mundo con ojos de poeta, sino que ha intentado cambiarlo”.

El premio Reina Sofía, además de una dotación económica de 42.000 euros, ha incluido la edición de una antología, Oficio ardiente, realizada por la universidad en colaboración con Patrimonio Nacional, y cuya selección ha sido llevada a cabo, con la colaboración del propio Gelman, por la profesora y poeta María Ángeles Pérez López. Presentada el jueves 27 de octubre en Madrid, el escritor argentino no pudo ocultar su satisfacción por el resultado. “Ésta es la mejor antología que se ha hecho hasta ahora de mi obra, incluidas las antologías personales”. Y destacó el gran trabajo realizado y la “tenacidad” de Pérez López, al “lograr reunir en un libro temas de distintos tonos y registros. Es una edición hermosa, hecha con maestría”.

Oficio ardiente recoge una amplia representación de los textos del poeta argentino “desde la primera obra, Violín y otras cuestiones (1956), hasta la última, además de cuatro inéditos, el último de 2005”, apuntó Pérez López. Asimismo, la profesora y poeta subrayó que la obra está “atravesada” por palabras fundamentales en la producción del autor argentino, tales como “amor, niñez, muerte, poesía, olvido, memoria”.

Fuentes: EFE, ABC, El País