El peculiar concurso literario que premiaba al mejor cuento autocontemplativo, organizado por la Escuela de Escritores para criticar los excesos ególatras de ciertos autores, ha culminado con un gran éxito de participación: 373 relatos presentados al certamen, provenientes de casi todos los países de habla hispana.
La ceremonia de entrega de premios se desarrolló en una sala de la capital española el sábado 5 de noviembre y estuvo plagada de divertidos momentos ya que se organizó, tal como rezaban las bases, para otorgar la gloria literaria a la vencedora, con lluvia de flores, loas en honor de la artista, miradas de envidia, entrevistas de la prensa internacional y otras muestras propias del culto a la personalidad que tuvieron lugar en un ambiente festivo dentro de una sala abarrotada de público.
La directora del centro literario madrileño, Isabel Cañelles, resaltó la calidad de los textos presentados y, sobre todo, el buen humor de los centenares de autores participantes. Esta es una iniciativa más de la Escuela de Escritores, después de organizar concursos literarios como el de Plagio Creativo a García Márquez o al Quijote, o el primer certamen literario que castigó al peor de los relatos. Estos eventos tratan de llamar la atención de ciertos vicios de la literatura actual con el fin de servir de autocrítica y de ejercicio de creación colectiva para los cada vez más numerosos autores que participan en foros literarios o talleres de escritura a través de Internet.
Al acabar el plazo de recepción de relatos, se recibieron un total de 373 textos que cumplían los requisitos de las bases. Isabel Moure consiguió la prometida “gloria literaria” con su relato “Me llamo Enrique, como yo”. La autora madrileña, presente en la ceremonia de entrega, obtuvo así su primer premio literario, y destinó la mitad de su premio monetario a la ONG FEAPS (Confederación Española de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual), tal como pedían las bases del certamen que se hiciera, “como muestra de su humildad y desinterés supremo”.
El jurado estuvo compuesto por Montalbá Bori, Isabel Calvo, Clara Redondo, Ignacio Ferrando, David Gallego, Jesús Pérez, Carlos Sobrino y Enrique Triana, actuando Javier Sagarna de secretario sin voz ni voto. Fueron declarados finalistas la española Almudena Almendro Muñoz, con el relato “Otra vez”; el cubano César González-Calero Lobato, con “Los hombres comunes”; el español Jesús Mondría Moreno, con “Richar”, el francés Juan Pablo León, con “Yo, vivo, en el fondo más recóndito de mi propio ombligo”, y el español Andy Ferguson, con “Tuerto”. El relato ganador, así como los finalistas, serán publicados en el portal de Internet de la Escuela de Escritores.
Fuente: Escuela de Escritores