Desde el pasado 15 de noviembre y hasta el 15 de diciembre, un tren del Metro de Santiago se ha convertido en una exposición de imágenes y fotografías de Gabriela Mistral, que lo tapizan en toda su extensión como una manera de conmemorar los 60 años desde que la poeta recibió la noticia de que había ganado el Premio Nobel de Literatura.
El ministro de Cultura de Chile, José Weinstein, señaló en el viaje inaugural que “lo importante es que hoy todos los chilenos recordemos los 60 años de que Gabriela Mistral revivió el premio Nobel de Literatura. Fue la primera mujer y primer latinoamericano en recibirlo, por eso es muy importante esto”.
La exposición itinerante, que cuenta con el apoyo de Chilectra y de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), recorre la obra de la poetisa agrupando su trabajo en diversos temas como la tierra, la justicia social y la religiosidad, entre otros. Se espera que más de 200 mil personas puedan disfrutar de esta exposición durante los 30 días que permanecerá transitando por la línea 1.
La utilización de un tren del Metro como una forma de difundir y acercar la cultura a la gente se había realizado anteriormente con Nicanor Parra, cuando el artista cumplió 90 años, y con el cuarto centenario de Don Quijote de La Mancha.
Tras un recital en homenaje a la autora de Tala, donde participaron los poetas Jaime Quezada, Floridor Pérez, Soledad Fariña y Carmen García, el ministro de Cultura realizó una importante donación de textos de literatura chilena a Bibliometro.
El 15 de noviembre de 1945, Gabriela Mistral recibió la noticia de que había sido favorecida con el Premio Nobel de Literatura. Así rememora la propia autora aquel momento tan trascendente en su vida: “Estaba sola en Petrópolis, en mi cuarto, escuchando en la radio las noticias de Palestina. Después de una breve pausa en la emisora se hizo el anuncio que me aturdió y que no esperaba. Caí de rodillas frente al crucifijo que siempre me acompaña y bañada en lágrimas oré: ¡Jesucristo, haz merecedora de tan alto lauro a ésta, tu humilde hija!”.
Entre los actos en homenaje a los 60 años del Nobel se incluye el traslado de los restos de su sobrino-hijo Yin Yin al mausoleo donde yace la escritora en Montegrande. Este era uno de los deseos más queridos por la escritora, quien admitía que su amor por Yin Yin era lo más importante de su vida. El joven murió en Petrópolis, Brasil, en 1943.
Fuente: La Tercera