La escritora española Rosa Regàs (Barcelona, 1933) recibió en Madrid, el pasado 18 de noviembre, la condecoración de Chevalier de la Legion d’Honneur, de manos de Jean-Noel Jeanneney, ministro durante la presidencia de Francois Miterrand y actual presidente de la Biblioteca Nacional de Francia.
Esta distinción le fue concedida el pasado mes de junio por sus méritos literarios, por su condición de amiga de Francia y por su labor al frente de la Biblioteca Nacional.
Regàs afirmó que su amor por la literatura y su dedicación a ella como escritora se lo debe, en cierto modo, a Francia, porque fue en ese país donde residió los primeros años de su vida y fue en el idioma francés en el que se inició en la lectura. En su formación musical y artística han tenido una gran influencia, además, “las canciones del compromiso” de Ives Montand o Georges Brassens, y sus múltiples visitas a los museos de París.
Tras su vuelta a España, Regàs ha mantenido siempre su vinculación con la cultura francesa, no sólo con la literatura sino también con el arte y la música, aspectos de los que habló en sus palabras de agradecimiento.
En francés leyó Regàs algunos de los libros que estaban prohibidos en España durante la dictadura franquista, y a una ciudad francesa, Perpignan, iba con frecuencia para ver las películas que la censura franquista no dejaba proyectar en las salas españolas.
Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona, Regàs trabajó en la Editorial Seix Barral de 1964 a 1970, cuando fundó la Editorial La Gaya Ciencia, sello en el que aparecían libros de literatura, política, economía, filosofía, poesía y arquitectura, y Ediciones Bausán, dedicada a literatura infantil.
Tras dirigir ambas editoriales hasta 1983, la escritora fundó y dirigió las revistas Arquitecturas Bis y Cuadernos de la Gaya Ciencia, actividad que compaginó con la de traductora para Naciones Unidas en Ginebra, Nueva York, Nairobi, Washington y París, hasta que en 1994 fue nombrada directora del Ateneo Americano de la Casa de América de Madrid, cargo del que dimitió en mayo de 1998.
Su faceta de creación literaria saltó a la palestra con la obtención en 1994 del Premio Nadal con Azul, su tercera novela. Luego vendrían títulos como el libro de viajes Viaje a la luz del Cham (1995) y la novela Luna lunera (1999), Premio Ciudad de Barcelona.
En 2001 ganó el Premio Planeta con La canción de Dorotea, y en 2004 publicó Diario de una abuela de verano. El paso del tiempo, dedicado a sus nietos, con los que la autora se reúne cada verano en la casa de campo que tiene en el Ampurdán.
El 14 de mayo de 2004 fue nombrada por el Consejo de Ministros directora de la Biblioteca Nacional, en sustitución de Luis Racionero.
Fuente: EFE