Este 24 de noviembre el Ministerio de Cultura de España le entregó el Premio Nacional de las Letras, el galardón más importante tras el Miguel de Cervantes, que reconoce el conjunto de una obra literaria escrita en cualquiera de las lenguas de España, al poeta, narrador y ensayista gaditano José Manuel Caballero Bonald.
El jurado que ha fallado este galardón estaba presidido por el director general del Libro, Rogelio Blanco, y formado por Luis María Anson, Clara Janés, José Manuel Blecua, Pablo García Baena y José María Merino, entre otros.
Este premio, dotado con 30.000 euros, se suma a una larga lista de galardones lograda por Caballero Bonald en su prolífica e intensa carrera literaria. Entre los más destacados se encuentran dos premios de la Crítica como poeta, y uno como novelista por Ágata ojos de gato.
De 79 años, Caballero Bonald acaba de publicar el poemario Manual de infractores (Seix Barral). El escritor explicó que estaba “muy satisfecho” por el galardón en lo que supone de reconocimiento a su obra, pero que “llega un poco tarde porque uno ha vivido ya tanto que ve las cosas desde muy lejos”. “Lo esperaba desde hace tiempo y pensaba que ya era hora”, agregó.
El autor indicó que el reconocimiento que más le ha emocionado ha sido el de Hijo Predilecto de Andalucía, su tierra, a la que ha dedicado numerosas obras, sobre todo ensayos. De ahí también su gran afición al flamenco, al que dedicó el ensayo Luces y sombras, en 1975, y el álbum Archivo del cante, de seis discos y un estudio, que obtuvo el Premio Nacional del Disco en 1970.
El escritor nació en Jerez, en la misma calle donde se encuentra ubicada ahora la fundación que lleva su nombre, de padre cubano con antecedentes santanderinos y madre perteneciente a una rama de la familia del francés vizconde Bonald, que se instaló en Andalucía a mediados del siglo XIX.
Literariamente es miembro de la llamada Generación de los 50, formada por destacados poetas —José Ángel Valente, Claudio Rodríguez, José Agustín Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, Francisco Brines y Ángel González— que hicieron de sus versos, de marcado realismo social, un arma de lucha contra el régimen franquista.
“Hacíamos una poesía de desobedientes y teníamos una estimable tendencia al consumo de bebidas alcohólicas”, asegura el premiado sobre aquel grupo de jóvenes rebeldes en el que también se inscriben Ignacio Aldecoa y Rafael Sánchez Ferlosio. De esa época son libros como Las adivinaciones, Memorias de poco tiempo, Anteo y Las horas muertas, entre otros.
Al recordar ahora aquella etapa, Caballero Bonald destaca que siempre ha procurado interpretar la vida “a través de una prosa cuidada o de un verso con esmero estilístico, junto a una profundización e indagación en el lenguaje para conseguir aproximar la idea a la escritura”. Como interesado en el lenguaje —trabajó cinco años en el Seminario de Lexicografía de la Real Academia Española—, ha impartido cursos en diversas universidades extranjeras y ha sido habitual de simposios literarios. Ha adaptado a los clásicos del teatro español y ha escrito dos volúmenes de memorias, Tiempo de guerras perdidas (1995) y La costumbre de vivir (2001).
Pese a que hace unos años el escritor gaditano anunció que se retiraba de la poesía, su último libro publicado hace apenas un mes tiene algo de “testamentario”, en el que defiende “la insumisión, el descreimiento y la incertidumbre”. “Es un poemario contra la obediencia, los gregarismos y los sumisos, ese tipo de gente que detesto”, declaró.
“Este último poemario me ha dejado exhausto y rejuvenecido y todavía estoy en periodo de rehabilitación. Me ha costado mucho escribir este libro, pero parece que a la crítica le gusta y eso me alegra mucho”, comentó.
Caballero Bonald aprovechó para anunciar que se “retira” de la novela, como antes anunció lo mismo respecto a la poesía. “Dije que me retiraba de la poesía cuando no me salía nada. Pero este libro me ha rejuvenecido. Lo que no haré es novela, porque me da mucha pereza. Me siento absolutamente incapacitado para meditar sobre un tema, buscar un desarrollo argumental, los personajes. Todo esto se convierte en una obsesión con la que se vive y se sueña”.
El sábado 26, Caballero Bonald acudió a Córdoba para ofrecer la lectura de clausura del V Seminario de Poesía y Traducción Poética “La crítica española: encrucijada y confusión”, que se celebró durante esa semana en Orive.
El escritor afirmó durante su visita que “he aceptado venir a la ciudad por su literatura. Mi gran maestro en poesía sigue siendo Góngora, uno de los grandes del siglo XVII, porque su ejemplo permanece en relación a su búsqueda de la riqueza idiomática”. Reconoció asimismo sentirse muy satisfecho en Córdoba, “una ciudad que quiero y amo. Es una ciudad que me parece inigualable para pasear y ya van quedando pocas”.
En Córdoba el autor sostuvo que no es un buen momento, el actual, para la literatura en España, porque “existe una moda de seudoliteratura y seudohistoria que ocupa las listas de venta y que desplaza a la gran literatura. Hay quien piensa que es bueno que se lea literatura mediocre, pero yo considero que es preferible divulgar la gran literatura a ese tipo de modas”.
Fuentes: El Periódico de Catalunya, Diario Sur, Diario Córdoba, CNN+