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Poemas

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Siempre es otoño

El verde de las hojas
se marchita,
arrugándose.
Y caen de los árboles
crujientes y sin vida
las ocres hojas de otoño
que llenan de melancolía
mi calle al atardecer.
Tras la noche
la luz nos alumbra.
El planeta gira,
las estaciones
se suceden
los años pasan.
Y yo,
siempre en la misma estación otoñal,
siempre con el mismo sentimiento de dolor,
soñando desde el mismo rincón
esa noche y esa luz,
esas hojas crujientes
que llenan mi calle.

 

Llueve

Llueve,
hace demasiado frío,
sopla fuerte el viento,
estoy sola en casa.
De pronto llegas,
ha parado de llover,
siento el calor de tu abrazo.
Y no oigo ya
el silbido del viento.
Me llenas
del néctar de tus labios.

 

Oigo una canción

Oigo una canción
es un grito desesperado
en la fría noche de mi alma.
Es un canto que habla de ti
de tus alegrías y tristezas,
de tu cuerpo desnudo
esperando mi abrazo,
de tus manos pálidas
cansadas
pidiendo besarlas,
de tus ojos,
llenos de lágrimas,
queriéndome mirar
una última vez.

 

Qué es la esperanza

Qué es la esperanza,
si me siento morir
al recordar tu rostro,
tu frío tacto
en la estación
de un tren
que sé no volverá.
Qué es la esperanza,
bajo esta lluvia
que humedece
mi soledad,
sintiendo el frío
que cala mis huesos,
y agrieta
lenta y dolorosamente
mi corazón.

 

Se amaron

Se amaron
la luna y el sol
mas nunca se encontraron.
El sol llenaba de luz
el universo
y de esperanza los corazones.
Su amor era la luna
la buscaba día tras día
mas nunca la hallaba.
Tan solo cuando el sol
ahogado de muerte
por la desesperación, agonía y desamor
yacía en el ocaso,
la luna tras pasar
su noche en vela
llego al sol.
Y viendo que éste
ya no vivía
lloró el universo de oscuridad
y brilló en el cielo
pálida y blanca la luna.

 

No sé quién soy

No sé quién soy.
Quizá esa sombra
que a tu lado
dirige sus pasos
inaudiblemente
para ti.
Quizá ese cielo
al que levantas
tu mirada
y pides libertad.
Quizá esa mano
que necesitas tomar
en la larga noche
de invierno.
Quizá la sangre
que fluye
incansablemente
por tus venas.
Quizá las lágrimas
que de tus ojos
se desprenden
por tu dolor.
Quizá ese sueño
que siempre esperas
y nunca llega.
No sé quién soy,
¿lo sabes tú?

 

Te deseo cuando me despierto

Te deseo cuando me despierto
y me siento tan sola
como el náufrago
en medio del océano.
Te deseo cuando desde mi ventana
no veo nada más
que lluvia gris
confundiéndose en las aceras.
Te deseo cuando no sé nada de ti
y van pasando los días
y mi dolor
es la sangre que fluye por mis venas.
Te deseo cuando miro hacia al cielo
y veo en cada nube
dibujada tu sonrisa
que ilumina mi camino.
Mas yo no sólo te deseo,
mas yo no sólo escribo tus poemas,
mas yo no sólo dejo de concebir mi mundo sin ti,
mas yo no sólo te esperaré hasta el fin de mis días.
Porque yo te quiero
y llena de voluntad, fe y esperanza
seguiré a tu lado.
Porque yo te quiero
seré capaz de superar
cualquier dificultad.
Porque yo te quiero
de verdad.

 

Sigue encendido mi cuerpo

Sigue encendido mi cuerpo,
estremeciéndose,
recordando caricias del ayer.
Hoy despierto
y las nubes vestidas de gris
lloran mi añoranza.
Te siento lejano,
no sé cuándo volverás.
Una vida de espera
es lo único que poseo.
Quizá sea una vida,
la que está a punto de nacer,
junto a ti
ya para siempre.

 

Te alejas

Te alejas
en la niebla gris y espesa
que envuelve tu ciudad
y la mía.
Te alejas
llevándote la brisa
que nos envolvió,
cogidos de la mano,
junto al mar.
Te alejas
sin apenas comprender
el significado de las palabras
que te escribo y te susurro.
Te alejas
y viajas sin equipaje.
Tan sólo unos recuerdos,
recuerdos mojados en lluvia,
quedan ahora en tu mente.
Te alejas
arrancando de mi cuerpo el alma
y dejándome vacía.
Te alejas,
te alejas
y no veo
reflejado en tus ojos
ningún billete de vuelta.
Te alejas,
quizá sea para siempre,
y te alejas.

 

Días grises

Días grises
pese al nacimiento de la primavera.
Nunca podré arrancarte de mí,
el tiempo se paró
en el reloj
de nuestra inocencia.
Y sé que permaneceré siempre así
viendo primaveras grises pasar
junto a mi ventana,
la misma que vio fundirnos
en ese abrazo que nos unió para siempre,
la misma que vio tu partida
para siempre.

 

Cuando me olvides

Cuando me olvides
hazlo despacio.
Deja que vayan saliendo
poco a poco, de tu vida,
cada uno de mis recuerdos.
Verás mi sombra
cada vez más pálida
paseándose por las calles,
mirando el mar azul,
entre las nubes de algodón
y en tu espejo.
Y cuando menos te lo esperes
ya me habrás olvidado
ya no quedará
nada de mí
en ti.