A una mujer
hizo la mirada habitual
el negro habitual
la ceniza y el humo habitual.
sobre el símbolo de una cama
presumió su nombre, su sangre
durmiendo fija
y me mató tal suicida y su horca.
me enterró tal carne en el diente inocente
de un niño.
ignoré el vestido, y fui pecado
olvidé la flor, y fue olvidado.
busqué en mi cuerpo la llave que ardiera
y solo encontré la respuesta fría,
prendí los ojos
y caí tiniebla abajo
sobre la inquisición templada
de la brisa y la noche,
pensé como entrometido, como enojado,
como recién creado.
en la altura del cielo y un sueño.
de su sueño y la mitad, solo la mitad
de un insomnio mal hablado.
creí no haber nacido, ser el camino de otro
la guía del ángel que presume su luz siempre divina
y su estirpe.
sentí la piel morir vacía.
acercando el rezo devuelto al rojo,
al comienzo de la huella del mar;
la espuma rosa que no es profunda.
el amor que no es un fruto.
el océano que no clava sino la muerte
el lecho verdadero
el vaso y la botella vacía,
los ojos claros queriendo despertar
de su pulpa enamorada.
las sombras de los hombres
frente al fuego de dos dragones distintos,
un alma quieta y el fuego que busca.
el espejo que refleja el desnudo
y el desnudo que espera.
abre sus ojos sólo producto de la muerte
cruel ceguera del romántico
pegado a la lluvia y a sus cielos
a las aves que ignoran la tibieza de las mañanas
de las tardes que explican las manos
y el agua; alimento de las lágrimas.
esfinges rotas, sutiles, invisibles reemplazos
de los labios que se pierden oscuros.
la sonrisa ávida
y la magia mentida y sentida
como el castigo de Dios.
reconocen aunque no ven las almas perdidas
los signos que las marcan
buscan la herida de un pilar más grande
que es resuelto.
¿querría un espíritu vago perder su cuerpo?
¿querría el Invierno oler a Verano?
sería el rocío que despierta
sería la sangre roja
la sangre perdida, siempre perdida
buscando su paraíso;
mendiga, maldita;
siempre mendiga...
sería ese sueño un castigo.
la carne lo resuelto
el cielo lo mentido.
la sonrisa lo vivido.
la lluvia lo caído.
y la muerte lo simplemente
visto como la silueta de un ángel
que alguna vez fue
se fue la suerte
y el destino.
y la santa figura
sobre un llanto
nocturno.
puente entre el idilio imaginado,
la palabra parida.
y la memoria;
único que recuerdo de Dios...
Religión
“quise tocar la raíz que llamaban mujer
y morí en ese veneno elemento
que llamaron cuerpo.
con la lengua salada
oré en el océano de las palabras sagradas,
caí creyendo ser un santo
cuando fue sólo imaginado
el sentimiento de la muerte.
origen y nido del sueño
del despecho casi religioso
y la historia viva
de muchos hombres.
encontrando la paz
en un vaso de licor cualquiera;
la historia también conoció
esa fortaleza...”.
Un verano
campo y roca
pierden su brillo
cuando llega la mañana
risa
y abrazo
pierden
su sentido
consumidas
en una noche
mentira natural y breve
silencio eterno y profundo
pierden los ojos
en los claros
más altos
buscando la
flor
que les dio origen;
la diosa
hormiga del ensueño,
el pensamiento
en el cristal
que se corta
en las manos
sin recelo...