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Un éxito la Semana
de la Nueva Narrativa Urbana
de Caracas

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La Semana de la Nueva Narrativa, evento organizado por Ana Teresa Torres y Héctor Torres bajo los auspicios del PEN de Venezuela y la Fundación Chacao, se desarrolló exitosamente entre el 22 y el 26 de mayo y concluyó con la presentación del libro De la urbe para el orbe, que reúne los quince cuentos que participaron en la actividad.

Así, el lunes 22 se realizó la lectura de “Virginia y tú”, relato de Jesús Nieves Montero; “(abs)tracto bilingüe”, de Javier Miranda-Luque, y “Los invencibles”, de Rodrigo Blanco Calderón. Los autores fueron presentados por Antonio López Ortega. El martes 23 le tocó el turno a “Las de la loza”, de Adriana Villanueva; “Aguas perdidas, aguas encontradas”, de Roberto Martínez Bachrich, y “Experta en extravíos”, de Krina Ver, con presentación de Michaelle Ascencio. El miércoles 24 fueron leídos “El round del ascensor”, de Fedosy Santaella; “Ulan Bator”, de Pedro Enrique Rodríguez, y “Cinamon Roll”, de María Ángeles Octavio, presentados por Eduardo Liendo.

El jueves 25 se presentaron “Amalia”, de Jorge Gómez Jiménez; “Litio”, de Iria Puyosa, y “Camila y los seres de la noche”, de Carlos Villarino, presentados por José Napoleón Oropeza. Finalmente, el viernes 26 fueron leídos “Un ángel y un demonio”, de Enza García Arreaza, “Restauración”, de Salvador Fleján, y “Esa regadera que era tu risa”, de Héctor Torres, presentados por José Pulido.

El mismo viernes al terminar las lecturas fue bautizado el libro De la urbe para el orbe, editado por el sello Alfadil y con prólogo del escritor Luis Barrera Linares, quien pronunció unas palabras a manera de presentación.

“Los escritores venezolanos que aquí muestran sus primeras incursiones”, dijo Barrera Linares, “ofrecen una muestra más que evidente de estar escribiendo para otros y no para sí mismos. Y lo digo porque es precisamente lo que han logrado conmigo. Una vez que recibí el original con todos los textos y el encargo de un posible prólogo, me asumí como lector desprejuiciado y libre a ver qué ocurría. Y ocurrió justamente ese acto mágico de saberse tomado en cuenta por los autores y autoras”.

El prologuista agregó que “la generación emergente viene a llenar definitivamente algunos de nuestros lugares vacíos, sin que ello implique una ruptura con el pasado de nuestra narrativa pero, eso sí, con posibilidades ciertas de pasar a ser narradores latinoamericanos (y dejar de ser sólo narradores venezolanos, como lo hemos sido hasta ahora el resto)”.

Fuente: PEN de Venezuela