Letras
Ciudades donde te nombro
Extractos

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Que Virgilio y Dante me lleven con ellos a la muerte
a ese quinto infierno donde se toca nadie,
donde ni besar puedo tus más deliciosos pecados
hambre soy, sed, deseo, angustia
celestial zumbido de campanas de lujuria
                      todo está tan neón,
                      tan cristal,
tan fundido plástico en forma de cuerpo.

Deja quitarme el olor a tarde,
                      a smog
                      a sosiego.

Borrar la conjura de los años en un siroco de locura
desflorar sombras de auroras mientras duermo
abrazada al vacío que forma de tu cuerpo la ausencia
donde estoy sin piel,
sin voz,
sin esqueleto en medio de tu fuego...

Por eso me niego a acompañar a Dante y Virgilio
al quinto infierno
para no complacer a la muerte
cuando te hayas ido de esta ciudad
                      prostituida de vivos muertos.

 


 

Un hombre desnudo en mi mente
es como una cita con los sueños,
el abrir de un abanico de deseos
una fiesta de oro y fuego,
en las tinieblas de la luna.

Un hombre moreno desnudo en mi cama
es como un océano hermosamente libre,
un barco deslizándose hacia un rojo horizonte,
una canción de olas y gaviotas,
un eco multiplicador de caricias.

Un hombre moreno, joven
y desnudo sobre mi cuerpo
es poseer corcel y jinete
al mismo tiempo
en esta ciudad de eterna primavera.

 


 

Voy a comerme esta ciudad con olor a mango
a níspero, a limón, a coco.
Llevaré en el bolsillo de mi camisa esta ciudad
olorosa a jazmines y gardenias
a flor de clima caliente,
a fruto de clima frío,
a brisa de dulce lluvia
a marea templada.
Toda esta ciudad me sabe a ti
agua de mis mares,
hombre creado con lo mejor de esta tierra,
mezcla de humedad y fuego,
de tierra y sal,
de agua y desierto
de bellas aves y salvajes felinos
y en esta ciudad tu olor animal persigo cada noche,
guerrera sin reposo ni tregua te busca
en esta ciudad que me incita a la batalla definitiva,
la de amarnos a destiempo.

 


 

Ven amor, ahoguémonos entre las aguas
del río de esta ciudad con rostro de postal,
aquí esconden el brillo de la palabra tras un libro,
no hay cometas de sonrisas en los rostros
con el canto de la niebla matutina traficaron
el saludo se tragaron del brillo de los ojos.

Ven amor, perdámonos entre sus galerías
rehagamos la poesía entre los lienzos,
yo dormiré con Van Gogh en el antiguo tren
amaré sus campos de trigo siempre despeinados
aquel amanecer detrás del color intenso de su iglesia
y el cuchillo con el que mutiló su cuerpo esconderé.

Vamos amor, la Torre de acero decoremos con poemas
te regalaré las luces que ciñen su cintura cada noche
los tres mil escalones para llegar a la cumbre
y la vista del Río donde en su lecho duermen
tantos cadáveres de juglares y desesperados amantes.

Caminemos por esta ciudad boutique amor
por la isleta donde cada piedra y cada muro,
guarda en su alma una historia distinta,
donde cada café alojó en su vientre a un poeta
y el canto de los pájaros de trapo.

Ven amor, tomemos un buen vino
esta vez yo lo escojo,
las pulsaciones de tu vientre mediré
la lluvia de tu anhelante cuerpo beberé
y nuestra simiente dejaremos en esta ciudad Luz.