Letras
Con anteojos negros

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I

Los sapos lustran
la oscuridad
con el traje
del salto.

 

II

Para hacerse amiga
de la noche
hay que abortar
a la tristeza
en los cementerios
o subir a la azotea
para vomitar palideces.

 

III

Y entonces no habrá
más ruido
ni gaviotas
bostezando estaciones
ni gusanos lavando huellas.

 

IV

Para volver a ser:
Un gran espejo
donde fluya la lumbre
y la música se haga eco.

 

V

Era yo...
Ahora me reconozco,
pero era rubia y oscura...
Un insecto
atrapado en las estrellas.
Por suerte me he soltado.
Hoy anido en una cueva
con luz propia.

 

VI

El graznido del viento
evoca el cuerpo tendido,
el esqueleto sin etiqueta.
Nadie se detuvo en la tumba
para ver cómo latía
la arruga del alma.

 

VII

Entre seres ficticios
y paredes rugosas,
algo anuda la lengua.
Hay silencios anestesiados,
Un combo de exquisiteces
sin paladar.
La esperanza es el estornudo...
La sed de soltar amarras.

 

VIII

A veces tengo dudas
si el poema ilustra a
la oscuridad
o
si la oscuridad
ilustra al poema.
Hay márgenes con fríos,
como una ventana desnuda.

 

IX

Tu nombre
plomizo e hiriente,
llueve en el recuerdo.
Una
Serenata
en los galpones.

 

X

Y es así
De campanas rotas
esta soledad.
Ladran perros
embusteros
dentro de sí
y
uno hace
que cree,
que disfruta,
que goza,
que come
y que bebe,
mientras que
detrás de los
anteojos ahumados
llora la siesta.