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Poemas

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Noticias de las diez

Cantos de tigres
azules
se pierden en la corriente

Risas de madres
cansadas
esperan bajo los juncos
secos del hogar

Juegos de niños
felices
arden en la explanada

Silencio de atardecer
voces y risas
amarillas
jungla blanca
sigilo
ruido
salto
comunión
bajo soles que se apagan.

 

En busca de cobijo

Agujas algodones
risas
estridentes. Silencio
de golpe
búsquedas sin encuentros
ritmo
movimientos circulares

Mármol granito
cuarzo
acunan tu desnudez
inquietante. El rumor
imperceptible
del hogar te acaricia
luminoso redondo
suave como excrecencias
de volcán.

 

Al borde de lo posible

—Las gaviotas nos observan
—No son gaviotas
—Saben que hoy juegas feliz a mi lado
—No son gaviotas. Son cuervos
—Te divierte mi desnudez, pero qué hacer con ella
—Son cuervos. Negros como el sol
—Mi cuerpo es un lecho de algas que te llama
—Cuervos con alas gigantes de soledad
—Te acercas. Miras. Ves tu reflejo
—Las plumas me ciegan con todos los tonos posibles del azul, del índigo al gris brillante de la plata
—Entrevés el abismo
—Están todos en tus ojos. Miles de cuervos, murciélagos delirantes, mariposas amarillas y un perro rabioso
—Sientes vértigo. Te aturde
—Plumas, garras y dientes se abalanzan contra mí. Tu mirada clava una espina en la médula. Se vacía de todo. Lecho de algas. Sol. Nada.

 

En el reino de los vivos

Recorro el mundo
en silencio
un cuchillo entre los dientes
corta amapolas
rojo en la nieve
sucia de sal y arena
laberinto
encuentros imposibles
verde-negro
sin fondo
sin fin.

 

Pasos sin rumbo fijo

La sombra del abuelo
crece, imponente
ante la mirada del mirlo

El verdor de las hojas
cubre con su ternura
el ardor amarillo del tigre

El viento estremece
los huesos de la tierra, cerrados
al deseo del gusano

En el agua salobre
se pierde, inquietante
el salto de la rana

La furia de caballos desbocados
rompe los espejos
diluidos en el ansia de su frío

Surges, mercurio, barro y maleza
pegados a tu piel
de los flujos
animales
entre las piedras de mi río.

 

Despedida

Acuestas con el padre
arrullo de la tarde
te posas en mi
ombligo

cejas brillantes
amores vencidos
vendidos
por una gota de rocío

peso en los riñones
sed
galopante, ebria, omnipresente

amores regalados
una flor que se cierra
susurros que se abren
presión en las costillas
un canto de sirena
alfiler en la ingle
risa
a caballo, histérica, ausente

jinete renuente
a lomos del
olvido.