Amor de poeta
¿Has hecho el amor con algún poeta?
¿No?
Entonces, no has hecho el amor,
Los hombres comunes no aman así,
¡jamás!
Los poetas antes de besar cautivan,
te hacen el amor en gramática.
Te antojan con adjetivos,
y te envuelven en cantidad de adverbios.
Mujer, más...
Los poetas... esgrimen bien las palabras,
te seducen con aromas sustantivos,
te satisfacen en miradas verbales
te esclavizan, con el pronombre en los labios,
Mujer, más hermosa, eres tú...
Regalan una proposición erótica
se dividen, en la conjunción final,
exigen, artículos definidos,
y en sus labios nace…
una interjección placentera
Mujer, más hermosa eres tú, para el ¡uf! y los ¡ah..!
Te harán decir...
¡ah!
dulce
poeta
ámame
tú
aquí
y
para
los
¡ah!
y
los
¡uf!
Luego... si es posible, si aún hay fuerza,
regalan un verso,
si fue bueno una estrofa,
si el alma se quedó allí...
¡un poema completo!
Por eso digo, los poetas aman mejor
que el común de los mortales.
Alguien me dirá:
conozco poetas que hacen el amor horrible,
les diré entonces:
esos, esos sólo eran hombres
¡Nunca, nunca!
Poetas.
Soy tu bahía
Soy tu bahía, amplia y extensa,
dulce y serena,
tu feroz y libre bahía,
alargada y plena de vientos recios,
generosa y feraz de brisas tibias,
completa de forma y deseos...
tu bahía desvergonzada,
que ruboriza tus blancas velas
al soplar vientos de pasión
Soy tu amplia bahía
la que te deja llegar por donde desees,
que acomoda tus rumbos y te abre rutas nuevas
la que te suelta amarras
y se asoma en tu proa, cada noche de luna...
para que exhibas los tesoros,
que exploraste con furia en su playa salada
Soy tu serena bahía,
que te protege del viento
porque en mis brazos encallas dichoso,
la que te deja ir,
la que no riñe con tus amarras,
tu siempre cóncava,
dulce marejada nocturna
cada vez que desees puedes entrar,
navega lento al llegar,
atrácame según te guíe…
la brisa de mi cuerpo,
la ternura de mis ojos,
el latido de mis pechos,
el calor de mi boca.
Soy tu feroz bahía,
la que te levanta brisa,
que cubre de negro el cielo,
y te envía rayos, truenos y maldiciones
para que te cueste llegar
y sepas que cuando te amo
no estoy siendo copia de nadie,
que los vientos son míos
y las tempestades las creo yo,
para que no tengas certezas conmigo,
pero quieras atracar siempre en mi playa.
Soy tu dulce bahía,
la que ven tus dulces ojos
en noches largas,
la que sabes que está
aun sin tener rumbo,
pero divisas en la brújula de tu pecho
soy, en fin… tu bahía,
circular y perfecta,
que cabe en tu mano,
que goza en tu cuerpo.
La que te saluda,
recibe, atrapa y suelta
Soy tu extensa bahía,
la que te arroja suaves mareas nudos de mar adentro,
aunque azote el barlovento y el sotavento,
pierdas los esquifes... hagas agua por doquier,
¡soy yo, tu bahía!
la que te deja dormir en su arena,
y te regala un sol para desplegar velas,
porque tú sabes... que volverás,
como yo sé... que debo dejarte partir...