Resurrección
Enaguas paridoras de nardos y azucenas
Con jirones al viento de amores desflorados
De tanto predecir presagian vendavales
Sudarios de lamentos quejidos y horas muertas.
Verdean sus carmines de tantas hipotecas
Deshojando los cardos que ocultan la vereda
Los llantos desde el cielo irrigan sus querellas
Con tanto que profundo quedó para bosquejos.
Embates impacientes desgarran sus recuerdos
Ortigas vengadoras combaten tanto entuerto
Abonan los querubes simientes de consuelos
Renacen del destajo las viejas pretensiones.
Inquiere incrimina deshace viejas treguas
Se despoja de toda migaja y toma vuelo
Ensanchando sus mares quema al sol su despecho
Y resurge y reinventa entre flores su ensueño.
El portal de su recuerdo
La lluvia continúa jugando a la física
Pone a prueba incesante la gravedad
Y mi paciencia
Mientras dibuja en los cristales tu fantasma
Risueño e irónico
Con ojos que simulan retazos de alharacas
A tono con el húmedo retablo donde danza
Entre jirones de nostalgias
Mi pasado y mi presente
Dos cuartillas atiborradas de recuerdos
Que nublan la transparencia del azar
Y ahuyentan entre gritos desafiantes
La cordura y la prudencia.
Aunque rachas de viento generoso
Deshagan el bosquejo y la quejumbre
Mis ojos no ven más allá
Que el portal de su recuerdo.
La negra la rumba baila
La negra la rumba baila
La rumba de olas de mar
Con sus enaguas de hilo
Con su blusa de coral
La negra agita tambores
La negra no va a parar.
Estremeciendo caderas
Espumas deja a su andar
La rumba negreando avanza
La rumba no va a parar.
Entre sudores de cantos
Perfumes de ron y sal
Poniendo en la arena amores
Ondulando palmas va
Por la orilla de la playa
La negra no va a parar.
Venga mi negra y su goce
Venga mi rumba de mar
Alcohol tabaco y tambores
Sudor caderas y sal.
Rumbeando la rumba pasa
Negreando la rumba va
Ábranle paso a la negra
Ábranle a la rumba el mar
¡Que esa mi negra señores
Mi negra no parará!
Danza de amor
Una fugaz razón levanta vuelo
Entre heraldos rompientes de clamores
Tu voz reclama un lugar en los señuelos
Que arropan corazones.
Sílfides bailan retablos cubren credos
Enarbolan solsticios pecadores
Tu vista se difunde sobrevuela
Materiales designios concertados
Rasgas cenefas para abrigar el alma
Desafías fecundas ennobleces
Fuegos fatuos señalan desafíos
Recónditos temores que destierras
Parábolas gigantes que se achican
Entre espumas de calesas.
Ojos insomnes clausuran las lumbreras
Para asomarse al himno de tu noche
Despejando desazones vuelas
Giro tras giro la danza se desata
Estás viviendo en tu interior
La magia del amor
Vestido de derroche.
Rocío no se nos va
El aire apesadumbrado
Bate las olas del mar
Se le ha escapado Rocío
La voz ya no volverá
Entre cuerdas de guitarras
Y mantos de gitandad
Como una ola se aleja
Como una ola se va.
Quedan sus dulces canciones
Vagando entre el aire van
Suavizando corazones
Enterneciendo el andar
Surcando van cual sinsontes
Regando flores y paz
Encanto de ilusiones
Alma puesta para amar
Siguió Rocío su viaje
De fuego amor y trinar.
Atrás nos dejó su gloria
Madeja del buen versar
Salero y ritmo en la sangre
Corazón puro y sagaz.
¡Que no se nos fue Rocío
Sólo salió a caminar
Como una ola llevando
A corazones bondad
A almas puras razones
Y a todos su buen cantar!
¡Aquí te quedas La Grande
De España siempre serás!
Pluma en ristre
Pluma en ristre bitácora de sueños
Plañe la brisa palmarios agoreros
Cortapisas emergen insondables
Verso en alto traspasas los entuertos
Desechas migajas seductoras
En blanco compones tus adeudos
Febril, tenaz, en par buscas sonrisas
No queda piel el sol brota al estero
Deshaces columbinas plantadas a destajo
Lecho de flores vislumbran fontaneros
Florecen tus manos retadoras
En el sin par jardín de los encuentros.
Rehaciendo sendas
Sinopsis de la suerte ajena
Retablos insípidos de hastíos
Son los retazos que la vida deja
Si vagas en sus aguas sin destino.
Moral y luces en su verdad un prócer dijo
Mas la grey en procesión erró el camino
El sol que amanecía en su horizonte
Era de oro inalcanzable desatino.
Surcan los vientos pradera en desaliento
Montañas de migajas y delirios
El alma llena, el corazón vacío
Y un siglo de hambre cegando sus quimeras.
A tajos tienta deshacer la hiedra
En tanta desazón pierde su sino
¡Si mirara más allá de sus quimeras
Cuánto de nueva magia encontraría
Surcando ríos y valles soñadores
Con tanto amor para sembrar baldíos!