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Alexander AhndorilRegissören, Alexander Ahndoril

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Cuando la prensa divulgó la aparición del libro Regissören, El director (Bonniers), en que Ingmar Bergman es el personaje principal, utilizando el autor su nombre en vez de uno ficticio, se esperaba que el acto audaz de Alexander Ahndoril (39 años) de escribir sobre el icono sueco traería aparejada una reacción furibunda del involucrado, y así sucedió.

Las declaraciones del director, que a pesar de sus 88 años mantiene viva la chispa de la discordia, declaró en Babel, un programa de la televisión sueca, que se sentía ofendido y humillado al inmiscuirse el autor en su vida privada, y que todo lo escrito es una “porquería”.

En trece capítulos, la novela describe un periodo de los 60 cuando Bergman ha recibido el Oscar por La fuente de la doncella (Jungfrukällan) y prepara la versión de Luz de invierno (Nattvardsgästerna), película que marca el interés de Ahndoril al relatar el método de trabajo del director.

Bergman vivía con la pianista Käbi Laretei, protagonista de la película, una relación caracterizada de perspicacia, ya de angustia, ya de incomprensión. La actriz es descrita en su lecho desnuda y el autor destaca su belleza ante los lectores que ávidos de curiosidad se lanzan a ver nuevamente el trabajo de Laretei en Luz de invierno. Otros recuerdos afloran a la superficie, en el libro, especialmente su relación con su severo padre, cura protestante. Es el momento en que el pasado golpea el presente y se convierte en arte.

La novela, escrita de manera poética, abunda en imágenes que, relatadas con exceso de adjetivos, rompen con la frugalidad de la prosa actual.

La historia avanza y los sucesos dominan al lector, que trata de comprender por qué sucede y qué significa y es en esa distancia que acontece entre la voz del relator y el mismo relato que aporta a que la novela despierte interés.

El lector no tiene tiempo de preguntarse si lo que ocurre en el relato es en cierta medida lo vivido por Bergman, aunque la imaginación nos remonta al director joven y seductor de sus actrices, por lo contrario, la ficción gana credibilidad, el arte se confunde entre la vida y la obra. Por eso entiendo que la novela es una producción literaria y no una biografía del director. La obra se balancea entre el respeto a la persona de Bergman y el trabajo literario.