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Carrizales dicta charla en Pekín sobre los jardines clásicos chinos
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El miércoles 1 de noviembre, de 11 de la mañana a 12 del día y por invitación del Grupo de Residentes Iberolatinoamericano (Grila) en Pekín, el agregado cultural de la Embajada de Venezuela en China, el escritor Wilfredo Carrizales, dictó una charla acerca de los jardines privados clásicos de China, con especial referencia a aquellos ubicados en Suchou, ciudad al sur del río Yangze.

Con la ayuda de fotografías a todo color, Carrizales fue recorriendo paulatinamente el largo camino que arranca desde los orígenes remotos de los jardines chinos hasta los postreros de las dinastías Ming (1368-1644) y Ching (1644-1911).

El expositor se centró más tarde en dos jardines privados de la ciudad de Suchou como paradigmas de este tipo de creaciones clásicas: el Jardín del Humilde Administrador y el del Maestro Redero. Ambos pertenecieron a funcionarios eruditos y eran una parte de sus residencias privadas, combinados con habitaciones, salones para recibir a los huéspedes y para el estudio, pabellones, corredores, terrazas, senderos, colinas artificiales, riachuelos, estanques, rocas y vegetación.

Los jardines están saturados de símbolos y alegorías que describen el estado de ánimo de sus antiguos propietarios. Hay una perfecta armonía entre aspectos opuestos: oscuridad y claridad, líneas curvas y rectas, agua y rocas, lo estático y lo movible, lo grande y lo pequeño, lo externo y lo interno, lo que tiene forma y lo informe.

Para finalizar su charla, Carrizales subrayó que muchos de estos jardines fueron concebidos, ideados o construidos por poetas. Por ejemplo, Bai Juyi (772-846) gustaba de los bambúes y no sólo les dedicó muchos poemas, sino que además los plantó en su propio jardín. Otro célebre poeta, Su Shi (1036-1101) también ganó fama por su aprecio a los bambúes, y en una ocasión escribió: “Es posible cenar sin comida, pero no se puede vivir sin bambúes. Si no come, la gente enflaquece, pero sin bambúes la gente se torna vulgar”.