Salto de página
Espacio en blanco,
el desierto donde vagamos extranjeros.
Salto de página.
Reencarnada en mí,
busco.
Lluvia
El tiempo se hunde.
Todo es escaleras abajo.
Lo que era nuestro ya no es.
Una puerta abierta no deja pasar.
El polvillo de la memoria pica la nariz.
Un estornudo salpica tu recuerdo.
Adentro llueve.
Vía crucis
Desde una esquina céntrica
ensaya sus últimas palabras.
El pararrayos de la Santa Catalina
se le hunde en los ojos.
Aprisiona sus latidos
como al último puñado de granos.
Tan cerca estuvo de gritar su secreto
tan al borde de la inmortalidad
que sudaron los cristos de piedra y tuvo miedo
de tocar lo que sabía que no existía.
Sutura nocturna
La cama desordenada.
El noticiero bosteza asesinatos y fraudes.
Estas pastillas prometen una cueva de plomo.
Mientras tanto me engaño releyendo tus cartas.
Vigilia
Mañana es el filo de la pesadilla,
la tregua del bufón
en la antesala de la muerte.
El persecutor siempre uno.
Inexilio
Si huyo
el eco de mi nombre
me toma de rehén.
Anticipada al ocaso
Como una plegaria cruzada de lluvia
las dos manos al costado de la silla
nadie puede tocarme
a nadie puedo tocar.
Búsqueda
Sonríe la Maga de la Sombra:
precipitarse la nariz contra el suelo.
Ingenua hazaña de leer el mundo.
Prófuga
Se abismó en la única historia
que le habían contado.
Llevaba la marca de un hierro milenario sobre la espalda.
Aquella incandescencia decían,
era su destino.
A cielo abierto la violaban gendarmes de todas las tropas.
Huyó,
huyó,
huyó.
Prófuga de la que fue
ya no se esconde.
Naturaleza y viceversa
Estalla el crepúsculo
y se arma
en el pincel.
Estalla el pincel
y se arma
en el crepúsculo.
Naturaleza y viceversa II
Fuera de sí,
de ti
de mí
el tiempo espiralado,
las cuatro estaciones.
Dentro de sí,
de ti
de mí
el loto,
los bambúes rozándose
los cocoteros.
Manos
Las manos de los pescadores birmanos
de los curanderos wichis
de los presos en Guantánamo
de las campesinas bolivianas
de los que amasan melodías en el altiplano
de los obreros de Zanón
de los que tienen frío en la pampa de Achala
de los que no han dejado de soñar con ver el mar
de los que tiemblan la fiebre de la malaria
de los que danzan el sol de Malawi
han tomado las mías.
Un día
Un día dejé de pensar
en las manos de los pescadores birmanos
y me olvidé de mí.
Amor en sitio
Se desgranaba el país
mientras rozabas un poema desde una piedra alta.
Los ojos del hambre cubrían las góndolas
con un trapo negro.
Firmabas la paz mientras la guerra.
Delirium romano
Te encuentro en el nudo del deseo
edifico monumentos a tu sexo.
Escribo estas palabras para tacharlas
pero la memoria y el sueño
me las devuelven.
Soy un apasionado Goliat vencido por un David célibe.
Rómulo sediento de la teta de la loba.
Otro sí digo
Demandan expropiar mi cuerpo.
Es legítimo según la ley.
El juez regulará copiosos honorarios.
Se habrá hecho justicia.
Declararán mi placer de interés público.
Pero desnuda en el atrio,
apelaré
apelaré.
Fricciones
Mis fricciones
no están en el plan de Dios.
Y él pobrecito, tan tieso, tan muerto.
Mientras los demás rezan, murmuran y tributan.
Ficciones
Los tentáculos del padre me toman por la cintura.
El orden del mundo en mi cuerpo.
La ficción de que será justicia.
Oración
Madre Lilith de la Gozosa Digestión del Fruto
del Bien y del Mal.
Líbranos de los buscadores de Sodomas
y de su fuego.
Líbranos también de diluvios fachistas.
Oh, Eva Orgasmada de la Venerable Concupiscencia
vela ahora y siempre por el manantial de nuestro clítoris
por nuestras ondulaciones.
Concédenos la gracia del deseo y del retozo.
El erotismo de cada día renuévalo hoy.
No nos dejes caer en la cama errada
y si así sucede,
danos la fuerza para vestirnos y marcharnos.
Oh, Reverenciadísima Eva de la Sabrosa Sabiduría
danos tanto éxtasis
como resurrecciones nos quepan en el cuerpo.
Líbranos del temor y los prejuicios.
Que probemos llaves.